miércoles, 2 de enero de 2019

El rencor no es más que conciencia de inferioridad.

Ortega y Gasset.
Al igual que el odio supone la cara contraria del amor, es el rencor uno de sus brazos armados más potentes. Para Ortega y Gasset, el rencor no es más que “conciencia de inferioridad” que nos empuja a deshacernos de quien no podemos hacerlo. Tal imposibilidad llena el corazón de desazón y lo convierte en un órgano del que solo emana inmisericorde pujanza por acabar con el objeto de nuestro odio. Por eso, el rencor denota miedo y, también, pereza, puesto que ahuyenta el afán de superación individual.


Muy influido por algunas de las ideas de Nietzsche, Ortega y Gasset estima que el amor encierra también una capacidad luchadora, de combate, que encontramos en “toda alma robusta”. Por mucho que comprendamos la posición del enemigo, el amor nos empuja a combatir cordialmente los ideales que consideramos equivocados. En oposición a esta característica robustez, encontramos el espíritu débil y rencoroso, que se atrinchera en un fanatismo estéril y anquilosado. Si de verdad existe un ideal moral, debemos bregar por alcanzarlo.

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