viernes, 17 de enero de 2020

Electorado de izquierdas


Cuenta el escritor y periodista Alberto Olmos que “el electorado de izquierdas compró historias bonitas, irreprochables, salvo por el hecho de que había otras historias menos bonitas pero igualmente irreprochables que estaban ignorando. Así, los refugiados les enternecen; los mendigos, no; las mujeres asesinadas por sus parejas o ex parejas (70) les conmueven; los suicidios (3.000; 700 de mujeres), no; los inmigrantes cuentan con su solidaridad; los obreros, los pobres, los barrios marginales de su propia ciudad, no; los transexuales les importan; los muertos en accidente laboral (400), no; creen en el cambio climático, y luchan verbalmente contra él, pero no contra su propia adicción al consumo que, a fin de cuentas, lo causa; respetan escrupulosamente a las mujeres, salvo que sean de derechas, sesgo que vuelve una simple chiquillada llamar puta a Arrimadas o imbécil a Díaz Ayuso; PP, Ciudadanos y Vox son fachas; PNV y JxCat, no; defienden la corrección política, mientras tildan de “carapolla” a Martínez Almeida(alcalde de Madrid); creen en la libertad de expresión, salvo que alguien diga algo distinto a lo que ellos piensan, momento en el que se convierte en un facha... Honestamente, a mí se me hace muy difícil reconocer aquí lo que yo siempre he creído que era la izquierda”.
Y añade Olmos en el mismo artículo que “hay muchos más votantes de izquierdas a favor de que Cataluña obtenga la independencia que a favor de que Extremadura obtenga un tren, simplemente porque es más emocionante apoyar una cosa que la otra. Cataluña es la comunidad más rica de España y Extremadura, de las más pobres, pero son las reivindicaciones de los ricos las que ahora esponjan el corazón de la izquierda. Quemar el centro de una ciudad no nos parece mal si lo hacen los hijos de la burguesía, pero es intolerable que los pobres vengan desde el extrarradio al centro en su propio coche, porque nos contaminan”.

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