domingo, 25 de noviembre de 2018

Esperanza

Quienes dudan de si se van a recuperar de una enfermedad grave es más probable que no lo consigan que quienes no lo dudan. No comportarse como si hubiera esperanza puede ser una forma de inducir que no la haya. Esperar no es simplemente anticipar el futuro sino también ser una fuerza activa en su constitución. Como escribe Shelley en Prometeo liberado, “esperar hasta que la Esperanza haya creado / de su propia miseria la cosa que contempla”. Estos versos combinan una visión trágica de la esperanza con una performativa. Santo Tomás, para quien la esperanza no simplemente anticipa un bien futuro sino que también lucha para alcanzarlo, sostiene que la esperanza puede ayudarnos a superar un problema y, en virtud de su naturaleza agradable, contribuir a que la acción sea más efectiva. Esa naturaleza agradable también puede ayudarnos a persistir en un proyecto, por lo que la esperanza, como el temor, puede facilitar su autocumplimiento. Immanuel Kant, que cree que nadie puede conducirse rectamente sin esperar una recompensa, también considera que la esperanza es un motivo poderoso para la acción virtuosa. De acuerdo con esta perspectiva, esperar el bien supremo significa estar obligados a esforzarnos al máximo para hacerlo realidad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario