martes, 6 de noviembre de 2018

El desmoronamiento de los fundamentos establecidos del poder estatal.


Las instituciones del Estado de bienestar están siendo progresivamente desmanteladas, mientras que se eliminan las restricciones previamente impuestas a las actividades comerciales y al libre juego de la competencia mercantil y sus consecuencias. El Estado se lava las manos ante la vulnerabilidad y la incertidumbre que dimanan de la lógica del libre mercado, redefinida ahora como un asunto privado. Estas nuevas tendencias, afirma Zygmunt Bauman, tienen un efecto secundario, socavan los fundamentos en los que se apoyaba cada vez más el poder estatal en los tiempos modernos. 

El  célebre crecimiento de la apatía política, la pérdida del interés y el compromiso políticos, la creciente despreocupación por la ley, múltiples signos de desobediencia civil y una retirada masiva de la participación en la política institucionalizada por parte de la población, todos estos fenómenos atestiguan el desmoronamiento de los fundamentos establecidos del poder estatal.

Dice Zygmunt Bauman que el Estado confía en restaurar su monopolio perdido, fortaleciendo de manera artificial o, cuando menos, dramatizando mucho con el fin de inspirar un volumen de “temor oficial” lo bastante grande como para eclipsar y relegar a una posición secundaria las preocupaciones relativas a la inseguridad generada por la economía, sobre la cual nada puede ni desea hacer la administración estatal. A diferencia del caso de las
amenazas al sustento y al bienestar generadas por el mercado, el alcance de los peligros para la seguridad personal debe anunciarse intensamente y pintarse del más oscuro de los colores, de suerte que la no materialización de las amenazas pueda aplaudirse como un evento extraordinario, como un resultado de la vigilancia, el cuidado y la buena voluntad de los órganos estatales.

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