Mostrando entradas con la etiqueta acontecimientos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta acontecimientos. Mostrar todas las entradas

martes, 8 de noviembre de 2022

La Historia de España normalmente se ha descrito a partir de conceptos controvertidos

Más que la de cualquier otro país occidental, la Historia de España normalmente se ha descrito y definido a partir de conceptos inusitadamente controvertidos; reino bárbaro decadente, conquista oriental, paraíso multicultural, guerra divina, Reconquista, Inquisición, primer imperio mundial, monarquía paneuropea, decadencia profunda, leyenda negra, país insurreccional que reclama su independencia, cultura romántica por excelencia, sociedad convulsa y/o revolucionaria, democracia antifascista única, país fascista especial, pionera democracia de consenso… Algunas de estas descripciones son tópicos esencialmente falsos, dice el historiador Stanley Payne, pero la mayor parte se refiere a procesos o logros históricos enormemente complejos que suscitan polémicas y requieren mucha matización e interpretación. La historia es un ámbito de controversia perpetua, dice Payne, pero en ningún caso lo es tanto como en España, ya que está llena de altibajos, de situaciones extremas y de confrontaciones entre actores y fuerzas que han representado muchas de las tendencias más decisivas de la historia humana. En muchas ocasiones, desde el punto de vista histórico, se ha definido a España como una especie de isla donde han tenido lugar un inusual número de acontecimientos, en gran parte como consecuencia de su situación geográfica. Sin embargo, de ninguna manera España constituye un caso anómalo en el devenir de la civilización romano-occidental de Europa. 

La primera representación que existe es la famosa “Alabanza de España” en la Historia de los godos, escrita por san Isidoro en la primera parte del siglo VII, cuando en la Península comenzó a formarse la idea de una España más o menos unida e independiente.

miércoles, 8 de julio de 2020

Autores castellanos utilizaron la voz Castilla como un equivalente de España


Campos de Castilla


Desde el siglo XVI muchos autores castellanos comenzaron a utilizar la voz Castilla como un equivalente exacto de España. Se trata de una identificación que puede encontrarse en casi cualquier libro de la época. Cuánto me extraña, comentaba un viajero italiano en un diálogo de aquellos años, al oír llamar vulgarmente castellanos a los españoles y a la España, Castilla.

Debido a los sucesos y acontecimientos que se dieron en la historia a partir de 1492, muchos escritores e incluso historiadores solían referirse a Castilla como una gran nación marítima. Era un error bastante común que deberíamos evitar y subsanar, manifiesta el historiador Henry Kamen. Y añade Kamen que Castilla había sido siempre un territorio sin acceso al mar, pero aprovechó las posibilidades marítimas derivadas de su relación con pueblos costeros como los andaluces, los gallegos, los vascos y los portugueses.

sábado, 18 de abril de 2020

Fiel a los acontecimientos



Ser fiel a sí mismo es una virtud suprema en el hombre y, para un político no hay mayor alabanza que decir de él que es fiel a sus propias ideas. Sin embargo, la política lleva a los que la practican a cambiar esa fidelidad por otra muy diferente. La definió un diplomático inglés que se encontraba en la Corte de Francia en el momento en que Cromwell emprendía las acciones que terminarían con la decapitación de Carlos I de Inglaterra. Cuenta Luis Carandell que un dignatario francés le preguntó al diplomático inglés si estaba a favor del rey o del futuro protector. El diplomático contestó: Yo soy solamente un fiel servidor de los acontecimientos.

miércoles, 8 de abril de 2020

¿Qué estoy haciendo cuando pronuncio una frase?



¿Qué estoy haciendo cuando pronuncio una frase como ¿Qué come Luis? A esta pregunta el profesor Stefano Versace contesta que en un  primer nivel, estoy produciendo sonidos. En otro nivel, estoy refiriéndome a cosas, personas, acontecimientos que tienen lugar en el mundo en el que vivo. En un tercer nivel, estoy comunicando una estructura lingüística muy precisa, que requiere necesariamente que un sujeto se combine con un verbo según un orden preciso, unas reglas de concordancia, etc. Por último, en un cuarto nivel, estoy expresando un pensamiento.

lunes, 16 de marzo de 2020

La importancia de la experiencia



Cuando Gates dejó Harvard después de su segundo año de estudiante para probar suerte con su propia empresa de software, llevaba siete años consecutivos programando prácticamente sin parar. ¿Cuántos adolescentes del mundo reunían la clase de experiencia que tenía Gates? “Me sorprendería mucho que hubiera habido cincuenta en todo el mundo, contesta él. Estaba C al Cubo y aquel software para nóminas que hicimos; y luego llegó TRW, todas aquellas cosas llegaron juntas. Creo que tuve mejor acceso al desarrollo de software a una edad temprana que ninguna otra persona en aquel periodo de tiempo, y todo debido a una serie increíblemente afortunada de acontecimientos”.

viernes, 8 de marzo de 2019

Los ríos de nuestras vidas mutan de manera constante.


Jonathan Barnes escribe, que a esos ríos naturales “a los que el lenguaje habitual y la nomenclatura de los geógrafos imponen permanencia y estabilidad, están continuamente cambiando, al menos en un sentido fundamental, las aguas que los forman nunca son las mismas”. 

Así también, escribe  Montes, los ríos de nuestras vidas, bajo una imagen de continuidad y persistencia, mutan de manera constante, se nutren de acontecimientos nuevos y se mueven bajo impulsos en apariencia conocidos pero intrínsecamente diferentes, porque el bullir de la existencia, los vapores de la combustión permanente en la que estamos instalados y la renovación sin tregua de nuestro propio yo (cambian las partículas intelectuales de nuestro espíritu igual que cambian las células de nuestro cuerpo), hacen que nos convirtamos en un crisol donde todo se funde, recompone y muta. Como dice  Séneca, “todo lo que ves corre con el tiempo, y yo mismo, mientras afirmo que las cosas cambian, he cambiado” y Heráclto nos manifiesta “no nos bañamos dos veces en el mismo río”.


martes, 1 de enero de 2019

Soñar.


Se dice que perdemos mucho tiempo soñando; pero ¿quién no sueña? Dudo que haya alguien que no le dedique siquiera unos breves momentos conscientes a elevarse por encima del mundo que le rodea, refugiándose en un ensueño deliberado. Y aunque no lo queramos, los sueños tienen una extraña habilidad para invadir nuestras vidas. Nos conducen hasta el mismísimo umbral de tierras a la vez cercanas y remotas.Soñando, superamos las hazañas de los gigantes que pueblan nuestros libros de cuentos.


Los escritores son los mayores soñadores de todos. Sus sueños aparecen en esos momentos en los que bajan la guardia, dejándose llevar por la inspiración, y componen con pluma y tinta esas frases que tanto amarán las generaciones venideras. Pero sólo veneramos los libros cuyos personajes y acontecimientos están directamente asociados a nuestros propios sueños. En este terreno no admitimos nada que nos suene a falso. Los escritores son los únicos soñadores que comparten sus sueños con otros.

jueves, 27 de julio de 2017

Bush y Obama decidieron que perseguir y matar terroristas fuese la principal prioridad de la CIA.


La CIA había sido fundada en 1947 con la premisa de que los presidentes y los legisladores necesitaban advertencias por anticipado sobre las dinámicas que modelan los acontecimientos mundiales, pero tanto el presidente George W. Bush como Barack Obama decidieron que perseguir y matar terroristas debía ser la principal prioridad de la agencia.

jueves, 15 de junio de 2017

La calle.


Las calles continúan estando donde estaban y en sus aceras todavía hay gente que hace todo tipo de cosas a todas horas. Allí, en ellas, siguen mezclándose acontecimientos grandes o microscópicos, conductas pautadas y comportamientos marginales, monotonías y sorpresas, lo anodino y lo excepcional, lo vulgar o lo misterioso, permanencias y mutaciones, lo indispensable y lo superfluo, las certezas y la aventura.

lunes, 3 de abril de 2017

El historiador y el pasado.


El pasado ha sucedido. Ya ha transcurrido y sólo puede ser recuperado, si bien no como un acontecimiento real, por los historiadores que se sirven de diferentes medios de comunicación, como libros, documentales, etc. El pasado se nos ha escapado y la historia no es más que lo que los historiadores hacen de él cuando se ponen a trabajar.La historia es, literalmente, lo que se encuentra en las estanterías de las bibliotecas y de otros lugares.

En primer lugar (y lo que a continuación sigue esta extraído de los argumentos de la obra de Lowenthal, El pasado es un lugar extraño), ningún historiador puede abarcar ni recobrar la totalidad de los acontecimientos del pasado porque su contenido es prácticamente ilimitado. No se puede volver a contar más que una parte de lo que ha ocurrido y ningún relato de ningún historiador se corresponde jamás de forma exacta con el pasado: la inconmensurabilidad del pasado imposibilita la historia total. La mayoría de la información sobre el pasado nunca ha quedado registrada; casi todo se ha desvanecido. En segundo lugar, ningún relato puede recobrar el pasado tal y como fue porque el pasado no fue un relato sino que se compone de acontecimientos, situaciones, etc.

Historiador.
A diferencia de la memoria personal, la historia se confía a los ojos y a la voz de otro, argumenta el profesor Jenkins; vemos a través de un intérprete que se encuentra entre los acontecimientos del pasado y las lecturas que hacemos de ellos. Como afirma Lowenthal, la historia escrita disminuye en la práctica la lógica libertad del historiador para escribir cualquier cosa que se le ocurra, ya que permite que el lector acceda a sus fuentes; ahora bien, el punto de vista y las preferencias del historiador continúan afectando a la elección de los materiales históricos, al tiempo que nuestras propias construcciones personales determinan lo que hacemos con ellos. El pasado que conocemos depende siempre de nuestros propios puntos de vista, de nuestro propio presente. Al igual que nosotros mismos somos productos del pasado, también el pasado conocido (la historia) es un artefacto producido por nosotros.

“Somos modernos y nuestras palabras y pensamientos no pueden ser más que modernos,señalaba Maitland. Es demasiado tarde para que pretendamos ser antiguos ingleses”. Por lo tanto, el poder de modelación de las palabras con las que imaginamos e interpretamos no tiene
Jlébnikov
casi límites. “Mirad, dice el poeta Jlébnikov en sus Decretos al planeta, el sol obedece mi sintaxis”. “Mirad, dice el historiador, el pasado obedece mi interpretación”. Aunque todo esto nos pueda parecer un tanto poético, sólo quiere decir que las fuentes son, por un lado, límites a la completa libertad del historiador y, por otro y al mismo tiempo, son obstáculos que no llegan a clausurar del todo la posibilidad de infinitas interpretaciones.Aunque las fuentes puedan evitar que se afirmen ciertas cosas, ni los acontecimientos ni las fuentes conllevan una única lectura de sí mismos.



En su novela 1984, Orwell escribió que quienes controlan el presente controlan el pasado y quienes controlan el pasado controlan el futuro. Probablemente esto también es válido fuera de la ficción. Las personas en el presente necesitan antecedentes para situarse en él y para legitimar sus formas de vida actuales y futuras.

El pasado se nos ha escapado y la historia no es más que lo que los historiadores hacen de él cuando se ponen a trabajar.

quienes controlan el presente controlan el pasado y quienes controlan el pasado controlan el futuro. 

ni los acontecimientos ni las fuentes conllevan una única lectura 

sábado, 28 de enero de 2017

La compasión ahorrada.

carga trágica
Tenía razón Freud al decir que la compasión ahorrada es una de las más generosas fuentes de placer humorístico. Al no tomarse en serio la situación, el sujeto corta la cadena opresiva de los acontecimientos, y así desactiva su posible carga trágica. 
Freud

Freud cuenta la siguiente anécdota: ¿Qué día es hoy?, pregunta un condenado a muerte camino del patíbulo. Lunes, le responden. ¡Vaya! ¡Pues sí que empiezo bien la semana!.  

sábado, 31 de diciembre de 2016

El bien y el mal.

Si Dios existe, él nos da las claves para percibir Su mano en el curso de los acontecimientos y con la ayuda de esas claves reconocemos el sentido divino de todo cuanto ocurre. Si no existe Dios, nuestro pensamiento sólo puede guiarse por criterios empíricos y los criterios empíricos no llevan a Dios.

Leszek Kolakowskihay
En las cuestiones morales, dice Leszek Kolakowskihay , implícita una circularidad análoga. Si Dios nos da normas sobre el bien y el mal, podemos demostrar que los que rechazan a Dios hacen el mal; si no hay Dios, nosotros decidimos libremente cómo establecer esas normas y siempre podemos demostrar que es bueno todo cuanto hacemos.El peligro de que Dios no exista es que la humanidad iría hacia la autodestrucción. Las normas dependerían de lo que interesa en cada momento. No hay criterios objetivos, claros y permanentes, como los Mandamientos, que estableciesen lo que es bueno y malo.Hoy mucha gente pretende que el bien y el mal son términos relativos. 
comunidad
Una cosa es verdadera,dice Leo J. Trese, mientras la mayoría de los hombres opine que es útil, mientras parezca que esa cosa "funciona". Una cosa o una acción es buena si contribuye al bienestar y a la dicha del hombre. Pero si la castidad, por ejemplo, parece que frena el avance de un mundo siempre en cambio, entonces, la castidad deja de ser buena. En resumen, que lo que puede llamarse bueno o verdadero es lo que aquí y ahora es útil para la comunidad, para el hombre como elemento constructivo de la sociedad, y es bueno o verdadero solamente mientras continúa siendo útil.

Si durante algún tiempo se ha creído que el alma humana y la personalidad entera podían vivir indiferentes al bien y al mal, hemos acabado convencidos de que semejante creencia era una ilusión. Gonzalo Torrente Ballester manifiesta en su libro “Compostela y su ángel”que desdeñamos, por envejecida e ingenua, la noción del pecado (el mal), pero recaímos en otra más ingenua, y a todos aquellos que sienten sobre sí los efectos del mal, los tenemos por enfermos. Lo están, sin duda, y en el marco de sus vidas, la vieja noción razonable de pecado mortal se ha cambiado por la muy moderna de complejo psicológico. Pero, con pecados o complejos, el hombre necesita libertarse del mal, y necesita libertarse precisamente por medio de la confesión, escribe Torrente Ballester. 
Torrente Ballester. 
Ahora las gentes acuden a los médicos que pueden proporcionarles formas de confesión aparatosas, científicamente enmascaradas. El hombre medieval poseía sentido del ridículo. Hubiera reído ante la idea de que un médico le librase de los pecados. El hombre medieval necesitaba, para saberse limpio, de la penitencia y de la absolución ejercitada por quien tenía Poder para ello. Pero, al mismo tiempo, comprendía la magnitud del mal, establecía en ello jerarquías y había aprendido que ciertas ofensas cargaban excesivamente de dolores al Crucificado. Para ellas no bastaba con la normalidad sacramental, y, aunque a veces bastase, la conciencia del cristiano exigía mayores penitencias, grandes esfuerzos, para alcanzar el perdón, gracias especiales que en pocos lugares se discernían. 

Pero el hombre medieval sabía mucho más. No se había roto todavía el sentido antiguo de la comunidad. “Creo en la comunión de los santos”, rezaban diariamente, y para ellos esto era mucho más que una fórmula vacía. Quería decir que no sólo la penitencia consigue el perdón de los pecados propios, sino también de los ajenos. 
Compostela.

Cuando la santa reina de Portugal, que en Compostela se llamó A Raíña, peregrinó en hábito mendigo, no lo hizo por sí, sino por alguien muy próximo, por el prójimo. 

Finalmente, el hombre medieval sabía orar, sigue relatando Torrente Ballester, y sabía convertir en oración los actos de su vida: los grandes y los menudos. Vivía en Cristo Jesús. Todo cuanto hacía podía valer una oración, y jamás se le hubiera ocurrido pensar que una vida humana vulgar puede ser una forma despreciable de existencia, porque la sola virtud de la oración la exaltaba hacia las altas cimas del vivir. 
De acuerdo con los criterios de Nietzsche no hay otra “rectitud” que la fuerza y la vitalidad. Puesto que él glorifica la inocencia del proceso natural, Unschuld des Werdens, y afirma la perfección del mundo tal como es, rechazando desdeñosamente la idea de lo que debe ser, podría parecer que los vencedores tienen razón por definición, y los cristianos son los vencedores.

Si Dios nos da normas sobre el bien y el mal, podemos demostrar que los que rechazan a Dios hacen el mal; si no hay Dios, nosotros decidimos libremente cómo establecer esas normas y siempre podemos demostrar que es bueno todo cuanto hacemos.