lunes, 16 de agosto de 2021

En Arabia Saudita avanza la revolución silenciosa


Con sus luces y sombra Arabia Saudita avanza la revolución silenciosa, impulsada por el príncipe heredero Mohammad bin Salman, para liberar a la religión de una visión radical,pero cuyo objetivo real es abrir el país a la economía internacional. Riad impone a las mezquitas y a los almuédanos que bajen el volumen de sus altavoces. El jefe de la Comisión General de Medios Audiovisuales quiere agilizar el procedimiento para la aprobación de las publicaciones extranjeras. La medida también apunta a combatir el fraude y la piratería. Además, dará el visto bueno para la comercialización de al menos 300.000 nuevos títulos en el plazo de un año e impulsará los puntos de venta que hasta ahora sufrían la competencia desleal de otras casas editoriales árabes. Por otro lado,la progresiva erosión del poder de los líderes islámicos, y de la tan temida policía religiosa, que no escatimaba en la violencia para hacer cumplir los preceptos de la fe, se pone de manifiesto en la decisión de revisar los libros de texto escolares. Los activistas y movimientos que defienden los derechos de las minorías consideran muy importante la decisión de prohibir términos despectivos, como ‘monos’ y ‘cerdos’, para referirse a los fieles de otras religiones.


Para liberar al país de su dependencia del petróleo, una de las bases del programa "Visión 2030", bin Salman procura intervenir,aunque con mucho cuidado, en el sistema radical de la fe musulmana. Las reformas introducidas en los últimos años han impactado en el ámbito social y los derechos. Se ha permitido que las mujeres conduzcan vehículos y tengan acceso controlado a los estadios, además de participar en el ámbito religioso. Aziz Alghashian, de la Universidad de Essex, señala que "la nación se está reconstruyendo desde los cimientos" y se orienta cada vez más hacia "la economía" y el beneficio. El cambio es real, hoy algunas tiendas y centros comerciales permanecen abiertos durante los cinco momentos de la oración islámica. Un hecho impensable en el pasado, cuando las brigadas que velaban por las “buenas costumbres” imponían los cierres a golpes de vara.  


En el ámbito de la libertad religiosa, parece surgir un tenue rayo de esperanza. Aunque la práctica de cualquier credo distinto del Islam sigue estando prohibida, el asesor de gobierno Ali Shihabi dijo que una de las asignaturas pendientes “en la lista de la dirigencia saudí” es  permitir la construcción de al menos una iglesia.  E incluso podría haber cambios con respecto a las bebidas alcohólicas. “A puerta cerrada” es probable que “esto suceda” con el visto bueno de las autoridades. “No es exagerado decir que Arabia Saudita ha ingresado a una era post-wahabí”, dijo Kristin Diwan, del Arab Gulf States Institute en Washington, en declaraciones a AFP. “La religión ya no tiene poder de veto sobre la economía, la vida social y la política exterior”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario