viernes, 28 de mayo de 2021

El Mal no existe como entidad positiva

Mani, vivió en el siglo III d.C., entre el 216 y el 274 d.C. 


El maniqueísmo creía que el mundo es producto del conflicto entre Dios y el Mal; o entre la luz y la oscuridad. El alma humana consistía en luz atrapada en la oscuridad, de la que debe buscar liberarse. La profunda sencillez y coherencia de esta doctrina dualista, que recordaba cultos mediterráneos precristianos, hicieron que el maniqueísmo prevaleciera en todo el Mediterráneo, desde los primeros tiempos cristianos hasta bien entrada la era medieval. (San Agustín, en el siglo IV, fue maniqueo antes de su conversión). Tomás de Aquino refutó el maniqueísmo negando su dualismo. El Mal no existe como entidad positiva, es meramente la falta de bien correctamente entendido. Incluso cuando cometemos los actos más malvados, tenemos en nuestra mente el bien (aunque sólo sea el nuestro). La psicología encerrada en esto parece irrefutable; el criminal ve la muerte de su víctima como un bien; hasta el torturador se cree obligado porque considera que es mejor actuar así. El hecho de que nuestra visión del bien está equivocada es lo que lo convierte en mal.

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