martes, 9 de abril de 2019

La espectacularización de lo político

Michel Maffesoli
En la vida social, un nuevo orden se impone. Ha pasado el tiempo de la convicción racional, dice  el sociólogo francés Michel Maffesoli y ha llegado el momento de la seducción emocional. Es precisamente de eso de lo que se trata a partir del momento en que la diferencia entre las posiciones políticas se expresa menos en la exposición programática de los proyectos que en su flamante teatralización. Eso es lo que caracteriza el retorno de las figuras carismáticas que, según la etimología del término, favorecen la viscosidad, suscitan el deseo de pegarse al otro.

Nuestra época pone empíricamente de manifiesto una verdadera transfiguración de lo político. No se trata del final de lo político, sería demasiado fácil de decir, añade Maffesoli, sino de su mutación, la que pone en movimiento energías no racionales, energías emocionales. Al igual que a los cortesanos les resulta imposible decir que el rey está desnudo, del mismo modo es muy espinoso para los devotos de lo político (periodistas y, por supuesto, políticos) reconocer el fin de un mundo. De ahí los variados comentarios que destacan la importancia de la participación
tertulias políticas
en el juego electoral, que se maravillan por la fascinación que ejercen las múltiples tertulias políticas u otros mítines espectaculares. Aunque, a causa de ello, olviden que la fascinación y la emoción se deben precisamente a la espectacularización de lo político. Y olviden, asimismo, que lo propio de la fascinación es una merma de racionalidad.


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