lunes, 31 de julio de 2023

La reivindicación soviética de ser lo que en realidad no era

En la Unión Soviética no sólo se controlaban las emisiones de radio extranjeras, sino que a las mesas de trabajo de los líderes soviéticos llegaban también los estudios sistemáticos sobre el rendimiento de la economía occidental. Los servicios de inteligencia, los diplomáticos y los funcionarios del Ministerio de Comercio Exterior eran fuentes de información sobre lo que sucedía en el exterior, aunque sólo la elite tuviera conocimiento de sus revelaciones. En lo que se refiere a un público soviético más amplio, no conviene subestimar la importancia de la literatura extranjera traducida, que, aunque seleccionada, era numerosa; entre los títulos había muchas obras maestras de la cultura universal, y la calidad de las traducciones era excelente. Los ciudadanos rusos adquirieron fama de grandes lectores de libros de calidad, por no hablar de su pasión por la poesía y del papel político específico de ella. Hoy estas cualidades se han desvanecido prácticamente por completo.

Deseaban proyectar la imagen de la URSS como un país que había nacido de la fuerza de un socialismo creador.La reivindicación soviética de ser lo que en realidad no era para conseguir fortalecer su imagen en las sociedades occidentales e intentar así minar las instituciones democráticas. La reivindicación soviética de que representaba un modelo diferente, una alternativa al capitalismo, sirvió a la URSS para movilizar no sólo a su gente, sino también para conseguir un considerable apoyo exterior, que empleó tras la guerra para defender la existencia de un “bando socialista” y vestirlo con lo que parecían sus mejores galas naturales. Mirada más de cerca, la realidad no tenía nada de idílica.


Referencia: El siglo soviético, Moshe Lewin


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