martes, 1 de noviembre de 2022

La cocina nos hizo humanos


Richard Wrangham, profesor de biología y antropología de la Universidad de Harvard, opina que fue la cocina la que nos hizo humanos. Cocinar permite comer cantidades apreciables de alimento sin gran esfuerzo digestivo y concentrar recursos dietéticos sin necesidad de grandes establos para conservar el pienso. Te las arreglas perfectamente con un estómago mucho más pequeño que el del hombre primitivo y el de las vacas, y se hace más fácil obtener la energía de los alimentos. La cocina nos halaga con sabores y nos hace más felices. ¿Qué más queremos? Lo único que hace falta es el fuego. Para ser humanos hacía falta cocinar y, por lo tanto, haber descubierto el fuego. Wrangham asegura que nuestros dientes se volvieron mucho más pequeños que los de nuestros antepasados hace 1,9 millones de años, con el Homo Erectus, con lo que fue ésta la primera especie que cocinó los alimentos, ya que sus dientes no eran aptos para masticar comida cruda porque hay que tenerlos muy grandes para poder masticar la fibra de la comida vegetal o para triturar la carne. Y así nos hemos convertido en los únicos animales a los que la comida cruda no les sienta nada bien. Si le damos a un chimpancé comida cruda, le sienta bien, crece; en cambio, un humano adelgaza, no le gusta. Una vez que aprendimos a cocinar no hubo forma de escapar de ello porque nos adaptamos biológicamente. Pero ¿cómo llegamos hasta aquí? Wrangham cree que el hecho de tener que cocinar los alimentos, tener que esperar a que se cuezan, provocó un pacto social entre los humanos. Cada uno comía lo que había conseguido durante el día y había cocinado después y no le robaba la comida a su vecino.

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