sábado, 12 de noviembre de 2022

La capacidad del lenguaje es idéntica en todas las razas

Pese a la gran diversidad de idiomas y dialectos existentes, la capacidad del lenguaje es idéntica en todas las razas. En consecuencia, podemos deducir que la capacidad lingüística del hombre existía antes de que se produjera la diversificación racial. En la actualidad generalmente se reconoce que el lenguaje es la característica más relevante del hombre. La posibilidad del lenguaje humano parece depender no sólo de las potencialidades del conducto vocal del hombre sino también del desarrollo de la zona de Broca en el neocórtex. Se cree que esta zona regula las secuencias de sonidos. De ser así, la carencia aparente de tal zona en el cerebro de otros primates explicaría por qué las llamadas de estos animales no se forman variando el orden en el tiempo de unidades elementales. Los niños nacen con una facilidad general para el lenguaje por cuanto muestran una irresistible tendencia a expresarse, escribe G. J. Whitrow.


Es un hecho evidente, añade Whitrow, pero no por ello menos relevante, que todo niño normal tiene la habilidad inherente de producir todos los sonidos de cualquier idioma del mundo, que son varios miles. Sin embargo, sólo es la lengua materna la que el niño aprende de modo espontáneo, y debe empezar a hacerlo antes de los seis años, como ha demostrado el fracaso de los llamados niños lobo al aprender a hablar, que no han podido entrar en contacto con otros seres humanos antes de esa edad. Cualquier otro idioma que se intente aprender más tarde requiere un esfuerzo especial. Sin embargo, a algunos les resulta fácil el aprendizaje de idiomas. El máximo de idiomas que un hombre ha aprendido está por debajo de los sesenta. Se dice que el famoso orientalista sir William Jones (1746-1794) conocía más de cuarenta. El hecho de que el habla se base en el sonido más que en el gesto, quizás se deba a que el sonido es el sentido más estrechamente relacionado con el tiempo. Pero, aunque el sonido es transitorio, el desarrollo del lenguaje depende en su origen del reconocimiento por parte del hombre de objetos de larga duración a los que asignar nombres, pues existen buenas razones para creer que la introducción de los tiempos verbales fue un hecho relativamente posterior. Sólo en las lenguas indoeuropeas se han desarrollado por completo las distinciones entre pasado, presente y futuro.



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