martes, 11 de abril de 2023

El hombre económico

Para la escritora sueca Katrine Marçal, el hombre económico es racional y se guía por el sentido común; no hace nada a lo que no esté obligado, y actúa para obtener placer o evitar el dolor. Abre las manos para coger todo aquello que puede y hace todo lo posible para superar, ganar y, en última instancia, destruir a los que se interponen en su camino.Compra barato y vende caro. La gran ventaja del hombre económico es que es enormemente predecible. Por ello, todos los problemas que afronta pueden expresarse en elegantes términos matemáticos.

El hombre económico se caracterizaba por su tolerancia. No evaluaba a las personas en función de su lugar de procedencia, sino en función de su meta y destino. Asimismo, hacía gala de una gran curiosidad y apertura al cambio; constantemente ansiaba mejorar, tener más bienes, ver más cosas, vivir más experiencias. El trabajo no tiene un valor intrínseco, piensa el hombre económico, pero, si quieres llegar a algo en esta vida, no te queda más remedio que trabajar. El hombre económico se fija metas, lucha por alcanzarlas; una vez cumplidas, las tacha de su lista y sigue adelante.El objetivo de sus acciones es siempre satisfacer sus deseos. No obstante, para ello prefiere negociar y regatear antes que recurrir a la violencia. El sentimiento nunca forma parte de él. Para el hombre económico no hay infancia, dependencias afectivas ni influencias sociales. Recuerda su propio nacimiento como una experiencia no diferente del resto. Racional, egoísta y completamente separado del mundo circundante.Al final de la película, el hombre económico cabalga siempre solo hacia el atardecer. Los sentimientos, el altruismo, la compasión y la solidaridad no forman parte de las teorías económicas estándar.



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