domingo, 28 de mayo de 2023

Aquéllos que tienen una vida espiritual rica y desbordada, acceden en buena medida a la inmortalidad

Muchos seres humanos tenían almas bárbaras, y ya sabemos que “los ojos y los oídos son malos testigos para quienes tienen almas bárbaras” (Heráclito). Igual que Bías de Priene, uno de los Siete Sabios, consideraba que “la mayoría de los hombres son malos”, e igual que Juvenal aseveraba que “ciertamente, raros son los buenos, su número apenas alcanza las puertas de Tebas o las bocas del abundante Nilo”, así también los hombres dotados de una recia personalidad, esos hombres que, al decir de Aristóteles, han realizado algo sobresaliente y “son palmariamente melancólicos”, aquéllos que tienen una vida espiritual rica y desbordada, constituyen una pequeña minoría, un reducido círculo de seres humanos sobresalientes que ejemplifican con su existencia y acceden en buena medida a la inmortalidad.



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