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martes, 22 de julio de 2025

¿Quién soy yo? y ¿Qué soy yo?

San Agustín distingue entre “¿Quién soy yo?” y “¿Qué soy yo?”, la primera pregunta dirigida por el hombre a sí mismo. “Y me dirigí a mí mismo y me dije: Tú, ¿quién eres tú? Y contesté, un hombre”. Y la segunda a Dios “Entonces,¿qué soy, Dios mío? ¿Lo que es mi naturaleza?” Porque en el “gran misterio” en que se halla el hombre, hay “algo de hombre que el espíritu del hombre que está en él no conoce. Pero, Tú, Señor, que le has hecho, conoces todo de él”. Así, la más familiar de estas frases cuyo texto, la quaestio mihi factus sum, es una pregunta planteada en presencia de Dios, “ante cuyos ojos he llegado a ser un problema para mí mismo”. En resumen, la respuesta a la pregunta “¿quién soy yo?” es sencillamente: “Eres un hombre, cualquier cosa que eso sea”; y la respuesta a “¿qué soy?” sólo puede darla Dios, que hizo al hombre. El interrogante sobre la naturaleza del hombre no es menos teológico que el referido a la naturaleza de Dios; ambos sólo cabe establecerlos en el marco de una respuesta divinamente revelada, escribe la filósofa Hannah Arendt.

viernes, 8 de septiembre de 2023

Sacralidad de la vida

Para Hannah Arendt, escritora e intelectual judía, la razón de que la vida se afirmara como fundamental punto de referencia en la Época Moderna y de que siga siendo el supremo bien de la sociedad moderna, radica en que la inversión moderna operó en la estructura de una sociedad cristiana cuya creencia principal en la sacralidad de la vida ha sobrevivido (incluso ha permanecido inamovible) a la secularización y a la general decadencia de la fe cristiana.La “buena nueva” cristiana sobre la inmortalidad de la vida humana individual invirtió la antigua relación entre el hombre y el mundo y elevó la cosa más mortal, la vida humana, a la posición de la inmortalidad, hasta entonces ocupada por el cosmos.
La actividad política, que hasta entonces se inspiró fundamentalmente en anhelar una inmortalidad mundana, se hundió al bajo nivel de una actividad sujeta a la necesidad, destinada a remediar las consecuencias de la pecaminosidad humana, por un lado, y a complacer los deseos e intereses de la vida terrena, por el otro.La fama que el mundo concedía al hombre era ilusión, puesto que el mundo era mucho más perecedero que el hombre, y el esfuerzo para alcanzar la inmortalidad mundana carecía de significado, ya que la propia vida era inmortal…..La vida individual perdió en otro tiempo su garantizada inmortalidad con la caída de Adán y ahora, por medio de Cristo, había vuelto a ganar una nueva vida, potencialmente perdurable, que, no obstante, podía perderse de nuevo con una segunda muerte debida al pecado individual.



miércoles, 8 de marzo de 2023

El pasado ya no ilumina el porvenir

Hannah Arendt, una de las filósofas más influyentes del siglo XX, se mantuvo siempre alejada de la literatura histórica por una razón muy clara: “La literatura histórica no es otra cosa, en última instancia, que justificación de lo que sucedió”, o, lo que es lo mismo, historia deformada por la mano de los vencedores. No hay conocimiento histórico neutro, y eso queda explicitado desde la cita de Isak Dinesen: “Todas las penas pueden soportarse si las ponemos en una historia o contamos una historia sobre ellas”. Historia para la vida, si se quiere decir así, pero en ningún caso para el consuelo.Las historias nos revelan un actor, pero no un autor. Aquel significado sólo emerge a la superficie de la narración merced al narrador: “No es el actor sino el narrador quien acepta y hace la historia”, afirma Hannah Arendt. 
Decía Tocqueville, “el pasado ya no ilumina el porvenir, el espíritu humano camina entre tinieblas”.


sábado, 13 de noviembre de 2021

Actos constitutivos de violaciones a los derechos humanos, formaron parte entre 1933 y 1945 del ordenamiento jurídico del Estado alemán


Hanna Arendt 

Hannah Arendt, escritora​ y teórica política​ alemana, posteriormente nacionalizada estadounidense, de religión judía, cuenta, hablando del genocidio judío realizado por los nazis, que “no hay ni una sola prueba de actos de venganza o represalias severas por parte del régimen contra quien se negaba, por ejemplo, a asesinar a judíos. Tan solo traslados, trabas en la carrera, pero no mucho más. Sin perjuicio de ello, no han sido muchas las crónicas recogidas durante el juicio de oficiales que desobedecieran tales órdenes. Al contrario, la enorme mayoría de los agentes estatales cumplieron con lo que se le pedía. En aquellos tiempos, todas las actuaciones estatales estaban respaldadas en leyes, decretos y reglamentos, cuando no en la propia palabra del Führer, considerada ley suprema inclusive por prestigiosos constitucionalistas (por ej. Theodor Maunz). Es decir, que se daba la paradoja de que actos aberrantes y constitutivos de genocidio y de violaciones a los derechos humanos básicos, formaron parte entre 1933 y 1945 del ordenamiento jurídico del Estado”.

Los totalitarismos modernos no conceden a sus enemigos la muerte del mártir, sino la simple, silenciosa y anónima desaparición.


viernes, 30 de julio de 2021

Totalitarismo

Hannah Arendt

Hannah Arendt, distingue entre un régimen autoritario y uno totalitario. El autoritario quiere controlar todo el poder político, pero deja manga ancha en otros temas (religión, cultura, costumbres, familia, ocio...). El totalitario no sólo quiere el poder político, quiere el alma de las personas, su mente, y control sobre toda la actividad humana. La ideología de género y sus paralelos woke y de corrección política  buscan este totalitarismo blando.


En el totalitarismo blando, no necesita mucha policía ni multas, porque nos puede controlar con tecnología moderna, seguimiento de tu móvil, redes sociales, Internet y dinero electrónico. Si PayPal decide castigar a una asociación, se negará a gestionar sus cobros. Si Netflix y Disney quieren imponer el aborto en el estado de Georgia, amenazarán con retirar sus negocios allí. Ambos casos son reales. Casi cualquier cosa que un ingeniero pueda diseñar sobre control tecnológico, en China ya lo estarán probando. Occidente lo copiará poco después, "por nuestro bien”.

Rod Dreher

Rod Dreher manifiesta que hace pocos años había conservadores que pensaban que los "niñatos progres" y desvergonzados en la universidad cambiarían al entrar en la vida real, el mercado, la empresa, tener hijos que atender... La realidad es que los "niñatos progres" hoy controlan las multinacionales, las asociaciones y el poder político y desde allí adoctrinan en su totalitarismo blando.

viernes, 27 de septiembre de 2019

El anhelo de libertad y de verdad surgirán siempre

Hannah Arendt
La rebelión en los paises comunistas se inició fundamentalmente entre los de la generación más joven. No sólo no funcionaron los sobornos, sino que el auge de las ideologías y movimientos totalitarios siempre había hasta ahora atraído a la intelectualidad, y la experiencia ha mostrado que a nadie puede sobornarse con tanta facilidad y atemorizarse sumisamente hasta el sinsentido, como a los académicos, escritores y artistas. Escribe la filósofa Hannah Arendt que la voz del Este de Europa, hablando con tanta sencillez y llaneza de libertad y verdad, sonó como una última afirmación de que la naturaleza humana es incambiable, de que el nihilismo será vano, de que incluso en ausencia de toda enseñanza y en presencia de un abrumador adoctrinamiento el anhelo de libertad y de verdad surgirán siempre del corazón y de la mente del hombre.

La gente marcha en las calles de Budapest durante el levantamiento húngaro contra el comunismo en 1956
En el informe sobre el problema de Hungría de Naciones Unidas cita las palabras de una joven estudiante: “Aunque pudiéramos carecer de pan y de otros bienes necesarios, queríamos libertad. Los jóvenes en particular nos sentíamos constreñidos porque nos habíamos educado entre mentiras. Continuamente teníamos que mentir. No podíamos tener una idea sana porque todo se nos imponía. Queríamos libertad de pensamiento”. 

lunes, 19 de febrero de 2018

Ningún ciudadano judío de Israel puede contraer matrimonio con persona no judía.

En Israel el derecho rabínico regula el estado y condición de los ciudadanos judíos, de modo que ninguno de ellos puede contraer matrimonio con persona no judía, y si bien los matrimonios celebrados en el extranjero son legalmente reconocidos, los hijos nacidos de matrimonios mixtos tienen la consideración jurídica de hijos naturales (es de señalar que los hijos de padres judíos que no están unidos en matrimonio tienen la consideración legal de hijos legítimos), y aquella persona cuya madre no sea judía no puede contraer matrimonio con un judío, ni tampoco recibir sepultura con las formalidades usuales en Israel. 

Esta situación jurídica, explica Hannah Arendt, ha quedado
 Hannah Arendt
más de relieve a partir de 1953, año en que una importante parte de las relaciones del derecho de familia pasó a la jurisdicción de los tribunales civiles. Ahora, por ejemplo, las mujeres tienen derecho a heredar, y, en términos generales, su estatus legal es igual al del hombre. Sin embargo el gobierno de Israel decidió abstenerse de transferir a la jurisdicción civil materias tales como el matrimonio y el divorcio, que ahora están reguladas por la ley rabínica. Los ciudadanos de Israel, tanto los que albergan convicciones religiosas como los que no, parecen estar de acuerdo en la conveniencia de que exista una prohibición de los matrimonios mixtos, y a esta razón se debe principalmente, dice Hannah Arendt,  que también estén de acuerdo en que no es aconsejable que se dicten disposiciones legales al respecto, por cuanto en ellas sería necesario hacer constar explícitamente, en palabras de claro significado, una norma de conducta que la opinión mundial seguramente no comprendería.

lunes, 5 de febrero de 2018

Sentido común.

Junto a los cinco sentidos corporales que compartimos con las demás especies animales superiores, los humanos, de manera exclusiva, tenemos un solo sentido anímico o espiritual, que desde santo Tomás de Aquino se acostumbra llamar “sentido común” (sensus communis). Es un sentido tan singular que, como decía Santo Tomás, constituye “una sola potencia que se extiende
Hannah Arendt
a todos los objetos de los cinco sentidos”. O, según escribe Hannah Arendt, se configura como una suerte de sexto sentido, preciso para aunar a los otros cinco y garantizar que se trata del mismo objeto que veo, toco, degusto, huelo y oigo, algo similar a “los sentidos como un todo, mantenidos juntos y gobernados por el sentido común, el sexto y más elevado sentido”; Kant llamaba al sensus communis “razón total humana”.