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lunes, 10 de abril de 2023

La rosa no se cuida de sí misma, no suspira porque la vean

Escribe el filósofo André Comte-Sponville que la rosa es algo sin porqué, florece porque florece, No se cuida de sí misma, no suspira porque la vean… Y no hay duda de que una rosa es algo muy complicado. ¡Y, sin embargo, qué sencillo! La botánica es una ciencia compleja, como todas, y esa complejidad también tiene su riqueza. En todo caso, ahí está la rosa. Sería una pena que la botánica nos impidiera verla y apreciarla tal como es,sencillamente.


lunes, 4 de octubre de 2021

Si no hubiera nada verdadero, ¿qué sería de nuestra razón?

 La Verdad, la Historia y el Tiempo

Afirma el filósofo parisino André Comte-Sponville que “si no hubiera nada verdadero, ¿qué sería de nuestra razón? ¿Cómo podríamos discutir, argumentar, conocer? ¿Cada cual tiene su verdad? De ser así, ya no habría verdad alguna, pues ésta sólo es válida si es universal. Es posible, por ejemplo, que sólo tú sepas que estás leyendo. Pero esto es universalmente verdadero, nadie puede negarlo, en ninguna parte del mundo ni en ninguna época, sin ser un ignorante o un mentiroso. En este sentido, como decía Alain, lo universal es el lugar del pensamiento, lo que nos hace a todos iguales, al menos de derecho, ante lo verdadero. La verdad no pertenece a nadie; por eso pertenece, por derecho, a todos. La verdad no obedece; por eso es libre y liberadora”.

domingo, 5 de abril de 2020

Sin Dios nada tendría razón de existir


Instante eterno
Es verdad que de la nada no nace nada, la mera existencia de algo, el mundo, el universo, parece implicar que siempre ha habido algo; que el ser es eterno, increado, tal vez creador, y es a esto a lo que algunos llaman Dios, dice André Comte-Sponville.¿Qué hacía Dios antes de la Creación? Nada, responde san Agustín, pero es que en verdad antes no había nada (pues todo “antes” presupone el tiempo); sólo había el “perpetuo hoy” de Dios, que no es un día (¿con qué sol medirlo, si todo sol depende de Dios?), ni una noche, sino que precede y contiene cada día, cada noche que vivimos, que viviremos, así como todos aquellos días, incontables, que nadie ha vivido. No es la eternidad la que está en el tiempo; es el tiempo el que está en la eternidad. No es Dios el que está en el universo; es el universo el que está en Dios. ¿Creer en Dios? Parece ser lo más natural del mundo. Sin este ser absolutamente necesario, nada tendría razón de existir. Así pues, ¿cómo no habría de existir?



¿Por qué hay algo y no más bien nada? Por Dios, responde Comte-Sponville. Se replicará que esto no elimina la pregunta por la existencia de Dios (¿por qué Dios y no más bien nada?), lo cual es muy cierto. Pero Dios sería ese Ser que responde, desde sí mismo, por sí mismo, en sí mismo, a la pregunta por su propia existencia. Dios es causa de sí, como dicen los filósofos, y este misterio (¿cómo puede un ser ser causa de sí mismo?) es parte de su definición. “Entiendo por causa de sí aquello cuya esencia contiene la existencia, escribe Spinoza, o, dicho de otro modo, aquello cuya naturaleza no puede concebirse sino como existente”. Esto sólo es válido para Dios; esto es Dios mismo. Al menos el Dios de los filósofos. “¿Cómo entra Dios en la filosofía?”, se pregunta Heidegger. Como causa de sí, responde,”El ser del ente, en el sentido de fundamento, no puede concebirse sino cómo causa sui. Este es el concepto metafísico de Dios”.

lunes, 25 de febrero de 2019

Si todos mintieran…..


Si todos mintieran, ya nadie creería a nadie, ni siquiera se podría mentir (pues la mentira presupone la misma confianza que quebranta) y toda comunicación se tornaría absurda o vana. Si todos robaran, la vida en sociedad se haría imposible o miserable, ya no habría propiedad, ni bienestar para nadie, ni nada que robar. Si todos mataran, la humanidad o la civilización correrían hacia su destrucción, ya no habría sino violencia y miedo, y todos seríamos víctimas de los asesinos que todos nosotros seríamos……. (André Comte-Sponville)

lunes, 18 de diciembre de 2017

Unas elecciones, salvo excepciones, no enfrentan a buenos y a malos.


Unas elecciones, salvo excepciones, no enfrentan a buenos y a malos. Enfrentan a determinados frentes, grupos sociales o ideológicos, partidos, alianzas, intereses, opiniones, prioridades, opciones, programas. Que la moral también tiene algo que decir, es necesario recordarlo (hay votos moralmente condenables). Pero esto no ha de hacernos olvidar que la moral no es ni un proyecto ni una estrategia. ¿Qué propone contra el paro, contra la guerra, contra la barbarie? Ciertamente, la moral nos dice que hemos de combatirlos, pero no la forma más probable de vencerlos. Ahora bien, desde un punto de vista político, lo importante es el cómo. ¿Estás a favor de la justicia y de la libertad? Nada más natural, desde un punto de vista moral. Pero, políticamente, esto no te dice ni cómo defenderlas ni cómo conciliarlas.
André Comte-Sponville.
¿Por qué la política?, se pregunta André Comte-Sponville. Porque no somos ni santos ni simples consumidores, porque somos ciudadanos, porque debemos serlo, y para que podamos seguir siéndolo. Por lo que respecta a quienes hacen de la política su oficio, hemos de agradecerles su esfuerzo en pro del bien común, sin por ello hacernos demasiadas ilusiones sobre su competencia y su virtud, la vigilancia forma parte de los derechos del hombre, y de los deberes del ciudadano.