miércoles, 2 de noviembre de 2016

Caballero.

Newman
“Un caballero es alguien que nunca inflige dolor”, dice el cardenal Newman. Un caballero, añade Lawrence Lovasikse, se fija en todos los presentes, es atento con el tímido, amable con el distante y misericordioso con el ausente. Evita sacar cualquier tema de conversación molesto o hiriente; a veces resulta aburrido. Quita importancia a los favores que hace. Nunca habla de sí mismo, excepto cuando se ve obligado a ello; nunca se defiende con acalorados argumentos, ni le gustan las difamaciones y los chismes. Procura no atribuir motivos torcidos a quienes disienten de él y, siempre que puede, lo interpreta todo en positivo; y si no puede, se calla. Un caballero nunca es mezquino ni desagradable cuando 
Lovasikse
discute, no se aprovecha de su superioridad, no tergiversa ni los dichos agudos ni las frases célebres para apoyar sus argumentos; jamás insinúa nada malo que no se atreva a decir abiertamente. Sigue la máxima de comportarse con el enemigo como si algún día fuera a ser amigo suyo.



En la vida de los seres humanos hasta un “gracias” tiene su importancia.

“Un caballero es alguien que nunca inflige dolor”, dice el cardenal Newman

En la vida de los seres humanos hasta un “gracias” tiene su importancia

Un caballero nunca es mezquino ni desagradable



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