sábado, 16 de noviembre de 2024

La confianza en el poder de la razón

El liberalismo político y económico depende de la confianza en que los individuos pueden manejar sus propias vidas. Se les da poder político y libertad económica sólo en la medida en que se piensa que son capaces de usarlos sabiamente. Esa confianza en ellos es fundamentalmente la confianza en el poder de la razón, siendo esta última el medio por el cual los individuos pueden acceder a conocer su mundo, planificar sus vidas e interactuar socialmente en la forma en que las personas razonables lo hacen, por el intercambio, la discusión y la fuerza de los argumentos.
Haber institucionalizado la confianza en el poder de la razón es el logro más sobresaliente de la Ilustración. Una señal de ello es que, de los miles de brillantes y laboriosos individuos que hicieron que la Ilustración tuviera lugar, los tres hombres, todos ellos ingleses, que frecuentemente son identificados como los que en mayor grado influenciaron e hicieron posible la Ilustración, son Francis Bacon, por su trabajo sobre el empirismo y el método científico; Isaac Newton, por su trabajo en física; y John Locke, por su trabajo sobre la razón, el empirismo y la teoría política del liberalismo, escribe Stephen Hicks, profesor de filosofía en el Rockford College.

Fondo Sabadell Inversión Ética y Solidaria

La estrategia de Banco Sabadell, orientada a la inversión ética, busca promover proyectos sociales, sostenibles y que combinen rentabilidad financiera con beneficios tangibles para la comunidad.
La Doctrina Social de la Iglesia nos recuerda que la economía debe estar al servicio del ser humano, promoviendo el bien común y protegiendo la dignidad de la persona.
El apoyo a estos proyectos no solo demuestra el compromiso de la entidad, sino que también responde a una creciente demanda por parte de los inversores que desean que sus decisiones financieras se alineen coeconomían valores éticos y solidarios. En este sentido, Banco Sabadell ha demostrado ser pionero en el ámbito de las finanzas sostenibles.Desde su creación, el fondo ha demostrado que el beneficio económico no está reñido con el compromiso social, apoyando a asociaciones y ONG que trabajan en sectores como la educación, la inclusión social y la cooperación internacional. Los fondos concedidos han tenido un impacto significativo en la mejora de la calidad de vida de personas vulnerables, facilitando la ejecución de proyectos que, de otro modo, no habrían sido posibles. Desde programas de apoyo escolar hasta iniciativas de inclusión laboral para colectivos en riesgo de exclusión, el fondo ha permitido que muchas organizaciones hagan realidad sus objetivos. El Fondo Sabadell Inversión Ética y Solidaria demuestra que es posible generar valor económico y, al mismo tiempo, contribuir al bien común.

viernes, 15 de noviembre de 2024

El nacionalismo institucional ignora la historia

El nacionalismo institucional no busca el enfrentamiento con la historia académica. Se limita a ignorarla desdeñosamente y a vedarle el acceso al medio sobre el que detenta el control exclusivo, la televisión. Los más activos detractores de la historiografía no nacionalista se hallan en la autodenominada izquierda abertzale, es decir, en Herri Batasuna y su entorno académico (que lo tiene). Proceden de áreas profesionales ajenas a la investigación histórica y, en general, su experiencia en este terreno, incluso como diletantes, suele ser deleznable, escribe Jon Juaristi Linacero.

Estudio de la historia y estudio de la literatura

Los historiadores intentan reconstruir el pasado a partir de fragmentos de información dispersos y, en ocasiones, contradictorios. Esta información casi siempre se da en forma escrita, aunque cada vez se apoya más en testimonios orales o gráficos. A diferencia de la ciencia, la historia sólo ocurre una vez; no se presta a experimentos ni a la comprobación estricta de hipótesis. Escribir la historia es un acto de la imaginación que exige al historiador situarse en contextos remotos y, en el fondo, ponerse en la piel de los protagonistas. Cada generación reescribe necesariamente la historia en función de sus necesidades, su comprensión y los datos de que dispone.
El estudio de la literatura parte de unos textos escritos que sólo mantienen una relación circunstancial con las épocas y los sucesos reales que parecen describir. George Bernard Shaw podía escribir sobre su propia época, sobre la época dé Juana de Arco o sobre un pasado o un futuro de carácter mítico. El estudioso debe usar sus propios instrumentos, incluida la imaginación, para entrar en un mundo de palabras creado por un autor con el fin de suscitar determinados efectos en sus lectores. Del mismo modo que los historiadores difieren en sus teorías implícitas o explícitas sobre el pasado (por ejemplo, la teoría del “gran hombre” frente al papel determinante de los factores económicos), también los analistas literarios difieren en la atención relativa que prestan a la biografía del autor, a sus objetivos estéticos, a la naturaleza del género literario, a la época histórica en la que vivió el autor, o a la época histórica o mítica en la que se dice que viven los protagonistas, escribe Howard Gardner, profesor de la Universidad de Harvard.

jueves, 14 de noviembre de 2024

El periodismo tiene la misión de buscar la verdad y hacerla pública

Tendemos a escuchar únicamente lo que queremos y bloqueamos o convertimos en ruido todo aquello que contradice nuestras creencias (Rubio & Sapag, 2014). En ese sentido, ante los millones de narrativas en competición que pone a nuestro alcance Internet, el cerebro del sujeto recurre a esos instintos primarios de supervivencia que se ven reforzados por cajas de resonancia donde cada instinto busca su acomodo. El periodismo, como la ciencia, tiene la misión de buscar la verdad y hacerla pública, de ahí que cause dolor y hasta rechazo social. Para entender la comunicación del siglo XXI es importante resaltar el hecho de que la opinión pública no busca la verdad, sino aquello que confirme sus creencias previas. (Elías, 2018) En este escenario encuentra su razón de ser el fenómeno de las “noticias falsas” o fake news, que han trastocado el normal desarrollo de procesos electorales, la reputación de políticos, Estados y empresas, así como la credibilidad de los medios de comunicación, en muchas ocasiones cooperadores involuntarios y necesarios en la propagación de las noticias falsas (Ríos, 2017). La meta de este fenómeno no consiste únicamente en lograr una gran penetración o popularidad entre el público, sino que pretende también despojar a los medios dominantes de la posición de autoridad que han disfrutado, buscando que sus opiniones pierdan valor a la hora de construir la opinión pública e influir en las creencias mayoritarias que son compartidas por la sociedad (González Pascual, 2017).

Bioterrorismo

“El bioterrorismo consiste básicamente en el empleo de microorganismos dotados de gran capacidad invasiva en el ser humano, los cuales pueden provocar la aparición de graves enfermedades con tendencia a manifestarse en forma de epidemias. Si los microorganismos que se pueden emplear en bioterrorismo son varios, de todos ellos hay dos que preocupan especialmente por su elevada mortalidad, el bacilo del carbunco o ántrax y el virus de la viruela. Pocos meses después del terrible atentado múltiple de las Torres Gemelas de Nueva York y otros en territorio estadounidense, que tuvieron lugar el fatídico 11 de septiembre de 2001, un caso de bioterrorismo mantuvo en alerta a Estados Unidos durante semanas. Lo que inicialmente se creía que era un grupo terrorista islámico envió siete cartas con esporas de ántrax a diferentes lugares del país norteamericano. Uno de los primeros casos se detectó en Boca Ratón, en Florida, y el enfermo falleció de forma fulminante. En total hubo 22 personas infectadas, de las cuales cinco fallecieron. Poco a poco la sensación de pánico se fue generalizando y se temió que se pudieran producir nuevos casos en otros puntos del planeta. Afortunadamente estos augurios no llegaron a cumplirse y la alerta por ántrax desapareció tal y como había surgido. La viruela es otra de las enfermedades a las que se alude cuando se piensa en bioterrorismo, se trata de una enfermedad erradicada en todo el planeta desde 1977 y que, por tanto, no figura en las campañas de vacunación de ningún país. Sin embargo, el virus responsable de la enfermedad no ha sido erradicado, se guardan cepas del microorganismo en dos laboratorios, uno en Siberia (Rusia) y otro en Atlanta (Estados Unidos). Existe la duda razonable de que el virus haya sido “adquirido” por otros países y que pueda ser utilizado como arma biológica. La magnitud de esta alerta sanitaria hizo que en el año 2005 la OMS ampliase a 2,5 millones la producción de dosis de vacuna contra la viruela, una cifra muy elevada teniendo en cuenta que la enfermedad no existe”, escribe Pedro Gargantilla,profesor de la Universidad Francisco de Vitoria.

miércoles, 13 de noviembre de 2024

Con Pyongyang se han cumplido los peores augurios

Florentino Rodao escribe en La soledad del país vulnerable que el “problema estrella es Corea del Norte. Con Pyongyang se han cumplido los peores augurios y no solo ha habido sobresaltos y temores, sino que se han traspasado algunos límites. Lo que podía ir mal, fue peor. Al comenzar la década se produjeron los incidentes más graves con Seúl desde que en 1953 se firmó el armisticio. Primero, cuando un buque de guerra surcoreano, el Cheonan, fue hundido mientras navegaba por una zona reclamada por Corea del Norte, con un saldo de 46 tripulantes muertos de un total de 104. Después, cuando Pyongyang bombardeó una isla reclamada por ambos países, Yeonpyeong, y provocó cuatro muertos. Además, Kim Jong-Il, hijo del gran líder de la patria norcoreana, encargó miles de cañones con tecnología moderna para mejorar la puntería y aumentar el rango de sus disparos en caso de ataque directo a Corea del Sur. Desde 2012, Kim Jong-un, el nieto de una sucesión seudomonárquica, ha lanzado más misiles y ha generado más terror que su padre y su abuelo juntos con la intención aparente de ser un país normal, reconocido (y financiado) por otros Estados tras la firma de un Tratado de Paz. En 2017, el estrés estuvo a flor de piel. Tras implicarse por primera vez Beijing en las sanciones, dejando de comprar carbón norcoreano y restringiendo las ventas de gasolina y diésel, la llegada de Donald Trump a la presidencia estadounidense pareció legitimar una escalada de tensión sin límites. Pyongyang no se amilanó, en parte porque ha podido demostrar que su programa de misiles y su proyecto de bomba atómica han dado un salto cualitativo, al menos aparente. Lo primero lo demostró con dos misiles que sobrevolaron Hokkaidō y cayeron al océano Pacífico, el segundo de ellos alcanzando una distancia de 3.700 kilómetros y 770 metros de altura, mil kilómetros más de distancia y 220 metros más de altura que el anterior. Pyongyang demostró que había fabricado sus primeros misiles balísticos intercontinentales (ICBM), capaces de atacar las instalaciones estadounidenses en Guam, pero también de llegar al continente americano. Lo segundo, tras provocar una explosión subterránea equiparable a la que pudiera provocar un terremoto de magnitud 6,3, que multiplicaba por diez las explosiones previas, al parecer por tratarse de una bomba de hidrógeno. Con estos datos, una agresión nuclear norcoreana ha pasado a ser factible. El escenario más probable sería un ataque a Corea del Sur, en particular a los 28.500 militares estadounidenses desplegados en la península, pero también sería posible que Japón sea su objetivo; no es impensable, pues varios de los misiles norcoreanos ya han sobrevolado su territorio. Las relaciones bilaterales con Corea del Norte, el armamento nuclear, las necesidades de dinero y el extremo propagandismo del régimen de Kim Jong-un han formado un mix de difícil solución. En especial por parte de Japón, que ha experimentado vaivenes entre la dureza y las esperanzas de evolución interna del régimen norcoreano, pero que ha sido el país con una postura más beligerante ante lo que parece el objetivo de Pyongyang, el reconocimiento de su régimen. La mejora de la relación entre Seúl y Tokio es la consecuencia más evidente de su mutua tensión con Pyongyang. De hecho, gracias a la mediación estadounidense, en diciembre de 2015 se llegó a una decisión histórica al reconocer Japón de forma fehaciente la implicación del Ejército Imperial en las llamadas “esclavas del placer”, las mujeres coreanas forzadas a prostituirse durante la segunda guerra mundial. La compensación del gobierno japonés de 1.000 millones de yenes (unos 7,7 millones de euros) a un fondo administrado por el gobierno deja claro el comportamiento deshonesto del Estado y contribuyó a que esas mujeres recuperaran la dignidad.”