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domingo, 8 de julio de 2018

¿Por qué eligió Dios crear este mundo, previendo todos los males que de hecho iban a ocurrir?

La creación del sol y la luna, por Raphael. 
¿Por qué eligió Dios crear este mundo, previendo todos los males que de hecho iban a ocurrir? A esta pregunta no puede dársele respuesta alguna. Es decir, no puede dársele una respuesta que sea aceptada por un opositor como una “solución” al problema del mal. San Buenaventura observó que si alguien pregunta por qué Dios no hizo un mundo mejor o hizo mejor éste, no puede dársele otra respuesta sino que Él así lo quiso y sólo Él sabe la razón.

Frederick Copleston

Dice Frederick Copleston que puede ser provechoso señalar que decir que Dios permitió el mal con vistas a un bien mayor, que en gran medida nos está oculto, no es decir que los seres humanos no deban hacer algo por disminuir la cantidad de mal en el mundo. Tenemos que distinguir entre el problema práctico de aliviar el sufrimiento y disminuir su cantidad, y el problema teórico del mal que surge en un contexto metafísico o teológico. No hay razón alguna para imaginar que los seres humanos deban adoptar una actitud pasiva ante el mal. Santo Tomas de Aquino nunca sostuvo nada semejante respecto del mal moral, ni tampoco lo sugirió respecto al mal físico. Diría, naturalmente, que aunque Dios previó y permitió el mal, también previó y ciertamente quiso los esfuerzos del hombre para disminuirlo.

martes, 26 de junio de 2018

Libertad y responsabilidad.

Libertad y responsabilidad.
*Nadie puede elegir por nosotros, he aquí el grado supremo de dignidad en los hombres, que por sí mismos, y no por otros, se dirijan hacia el bien (Santo Tomas de Aquino). De lo anterior se desprende que la responsabilidad hacia el respeto y la promoción de la dignidad de la persona humana, tanto la propia como la ajena, hacia el bien común y la formación de la conciencia, puede ser evocada como cara de una misma moneda, cuya otra cara sería la libertad. Una libertad que, si termina en sí misma, se reduce al libertinaje, definido por san Josemaría Escrivá como “una equivocada interpretación de la libertad, una libertad sin fin alguno, sin norma objetiva, sin ley, sin responsabilidad”. La libertad se realiza acabadamente al estar unida a la responsabilidad.
*Diccionario de San Josemaría Escrivá de Balaguer.

martes, 27 de diciembre de 2016

Obediencia a la ley.

Ada Colau
En el programa “El Objetivo”, la periodista y presentadora Ana Pastor entrevistaba a la alcaldesa de Barcelona Doña Ada Colau. La presentadora pregunta a la alcaldesa si obedece a la ley.  Doña Ada Colau contestó que obedecía todas las leyes siempre que respeten los derechos humanos. 

Tomas de Aquino 
Santo Tomas de Aquino hubiese estado conforme con la alcaldesa y habría rematado diciendo: “La ley humana es tal en cuanto está conforme con la recta razón y, por tanto, deriva de la ley eterna. En cambio, cuando una ley está en contraste con la razón, se la denomina ley inicua; sin embargo, en este caso deja de ser ley y se convierte más bien en un acto de violencia”. Y añade: “Toda ley puesta por los hombres tiene razón de ley en cuanto deriva de la ley natural. Por el contrario, si contradice en cualquier cosa a la ley natural, entonces no será ley sino corrupción de la ley”.

Juan Pablo II en la Evangelium Vitae añade que la función de la ley civil consiste en garantizar una ordenada convivencia social en la verdadera justicia, para que todos podamos vivir una vida tranquila y apacible con toda piedad y dignidad. Seguro que en este punto también está conforme la alcaldesa de Barcelona, según se desprende de la entrevista.

Sin una base moral objetiva,dice Juan Pablo II, ni siquiera la democracia puede asegurar una paz estable, tanto más que la paz no fundamentada sobre los valores de la dignidad humana y de la solidaridad entre todos los hombres, es a menudo ilusoria. 

Juan Pablo II
La ley, en los mismos regímenes participativos se produce con frecuencia en beneficio de los más fuertes, que tienen mayor capacidad para maniobrar no sólo las palancas del poder, sino incluso la formación del consenso. En un situación así, la democracia se convierte fácilmente en una palabra vacía.

La democracia no puede mitificarse convirtiéndola en un sustitutivo de la moralidad o en una panacea de la inmoralidad. Fundamentalmente, es un  ordenamiento y, como tal, un instrumento y no un fin. 

El carácter moral de una ley no es automático, sino que depende de su conformidad con la ley moral a la que, como cualquier otro comportamiento humano, debe someterse; esto es, depende de la moralidad de los fines que persigue y de los medios de que se sirve.