miércoles, 3 de julio de 2024

¿Una guerra civil en Europa?

El académico francés Gilles Kepel, politólogo especialista en el Islam, prevé una guerra civil en Europa, pues un número cada vez mayor de jóvenes musulmanes con pocas perspectivas de empleo están conformando lo que él llama la generación Yihad, cuyo objetivo es “destruir la sociedad europea occidental y democrática a través de una guerra civil para construir una sociedad islámica sobre sus cenizas”.Ha contribuido al actual estado de cosas, la posición de las izquierdas marxistas, pues como ya nos dijo la intelectual rusa Nadiezda Mandelstam:“La atracción de los comunistas por el Islam no es casual. El determinismo, la disolución del individuo en la sagrada militancia, el orden que aplasta al individuo. Todo eso les atrae más que la doctrina cristiana del libre albedrío y el valor de la personalidad humana”.La reacción de los gobiernos europeos ha sido la cesión a las presiones musulmanas.

Los teatros de la ópera erigidos en el siglo XIX continúan funcionando con plenitud

Hoy el siglo XIX perdura con vitalidad allí donde su cultura sigue regresando a la escena y siendo consumida. La forma artística más característica del siglo en Europa, la ópera es un buen ejemplo de tal representación repetida.Con Christoph Willibald Gluck y Wolfgang Amadeus Mozart pasó a ser el género más noble del teatro, y en la década de 1830 ya imperaba el consenso de que estaba en la cúspide de la jerarquía artística.Desde entonces, la ópera europea ha perdurado triunfalmente.
Entre Lisboa y Moscú, los teatros de la ópera erigidos en el siglo XIX continúan funcionando con plenitud e interpretan un repertorio que, en su gran mayoría, procede del mismo siglo XIX. La ópera se globalizó pronto. A mediados del siglo XIX contaba con un punto de irradiación de alcance mundial que era París. La historia musical de París, hacia 1830, era de hecho la historia universal de la música. Y la Ópera de París no era tan solo el primer escenario de Francia, la ciudad pagaba más que ninguna otra a los compositores y, con ello, impedía que la competencia pudiera rivalizar por la condición de imán principal de la música. Hacerse famoso en París suponía alcanzar la fama mundial; fracasar allí, como le ocurrió a Richard Wagner con Tannhäuser, en 1861, pese a que ya era un maestro reputado, suponía una auténtica humillación. En el imperio otomano ya hubo representaciones de ópera europea desde la década de 1830.
La Ópera Metropolitana de Nueva York, inaugurada en 1883, se convirtió con el cambio de siglo en uno de los teatros más reputados del mundo; allí se exhibía además la high society del país, en formas que apenas se distinguían de las europeas.
El repertorio operístico del siglo XIX se ha mantenido como el rey de la programación: Rossini, Bellini, Donizetti, Bizet, sobre todo Verdi, Wagner y Puccini.
Referencia:La transformación del mundo de Jürgen Osterhammel

Para Platón los seres humanos están dotados de una chispa divina

Platón
Para Platón los seres humanos están dotados de una “chispa divina” de razón que les permite, tanto individual como colectivamente, controlar sus impulsos más primitivos. “Deberíamos dirigir nuestra vida pública y privada, nuestros hogares y nuestras ciudades”, dice, “obedeciendo a esa pequeña chispa de inmortalidad que habita en nosotros, y dignificar esta asignación de razón con el nombre de ley”. “No puede ser una casualidad que el nombre de esta institución tan maravillosa y de origen divino, la ley (nomos), se relacione de forma tan sugerente con la razón (nous)”.
“¿Cuál debe ser la primera ley que nuestro legislador debería establecer? Sin duda, el primer tema que tratará en su normativa será el del nacimiento de los hijos en el Estado, la unión de dos personas en la sociedad del matrimonio”. Para Platón el matrimonio debe regularse antes que cualquier otra cosa ya que es crucial para la crianza y la educación de los futuros ciudadanos. 

martes, 2 de julio de 2024

Nuestra capacidad de razonamiento está orientada por nuestros motivos y limitada por nuestros puntos de vista

Para el filósofo Steven Pinker nuestra capacidad de razonamiento está orientada por nuestros motivos y limitada por nuestros puntos de vista, y eso es lo que explica la paradoja de que nuestra especie pueda ser tan racional y tan irracional a la vez. De ahí, el mal hábito, muy perceptible en asuntos políticos, de buscar pruebas que ratifiquen una creencia y mostrar indiferencia hacia las evidencias que podrían refutarla (tendemos a ver aquello que deseamos ver y a ignorar el resto), o el hecho de que los individuos eviten montar en un tren de razonamientos porque no les gusta a donde les lleva; por ejemplo, una asignación de dinero objetivamente justa, pero que beneficia a otros. Y para eso, para desviar una línea de razonamiento antes de que llegue a un destino no deseado, hay métodos que explotan las inevitables incertidumbres que rodean cualquier asunto y dirigen el argumento en la dirección favorita con sofistería, manipulación informativa y demás artes de la persuasión. En otras palabras, los humanos nunca son tan irracionales como cuando protegen sus ideas favoritas, y donde dice ideas puede decir también intereses.
Pinker, muy crítico con el pensamiento irracional y conspiranoico, admite sin embargo que el apetito de floridas fantasías mora en lo más profundo de la naturaleza humana; por lo que las leyendas urbanas, los titulares de los tabloides y las noticias falsas nos resultan extraordinariamente entretenidos.


La verdadera paz consiste en vencer

Francisco de Sales escribe que “la verdadera paz no consiste en no luchar, sino en vencer. Los vencidos ya no luchan y, sin embargo, no tienen la verdadera paz”.

lunes, 1 de julio de 2024

Habían obtenido respuesta a sus preguntas

El hombre de la cruz se tambaleaba entonces en dirección a ella, hasta que la mujer, sobresaltada por los ruidos que hacía la cruz al ser arrastrada entre los sepulcros, se giraba hacia él mostrándole su rostro cubierto por un velo negro que inducía a creer que detrás no había otra cosa que un tenebroso vacío. Con un estremecimiento, el hombre daba media vuelta y seguía su camino.
Pero el hombre no siguió su camino, al contrario, se acercó aún más a la casa. Luego descargó la cruz del hombro y la apoyó contra la pared, se despojó de la corona de espinas y la colgó de un extremo del travesaño. Un minuto más tarde, los dalecarlianos lo vieron alejarse por el camino, con la espalda recta y el paso ligero, felizmente liberado de su carga. Cuando comprendieron que había dejado la cruz junto a la puerta de su casa no dijeron ni una palabra. A algunos les dio por apretar con fuerza las manos de los que tenían al lado, y a un par se les inundaron los ojos de lágrimas. Casi todos los rostros quedaron como iluminados con una claridad que les confería algo parecido a la belleza. Habían obtenido respuesta a sus preguntas. No era para morir ni para vivir la vida por lo que habían viajado hasta allí, sino única y exclusivamente para llevar la cruz de Cristo. Más no necesitaban saber.
Jerusalén de Selma Lagerlöf

La bandera de la Unión Europea

La bandera de la Unión Europea está representada por 12 estrellas en círculo, sobre un fondo azul. Según la página web de la Unión Europea, el número 12 simboliza perfección y plenitud. "El número de estrellas no tiene nada que ver con el número de Estados miembros. Hay doce estrellas porque, tradicionalmente, representa el símbolo de la perfección, lo completo y la unidad. Por lo tanto la bandera no cambia con las ampliaciones de la UE”. Pero el 12, también es un número con pleno sentido religioso; 12 tribus de Israel, o los 12 apóstoles de Jesús. Pero, además, la bandera de la Unión Europea está inspirada en la iconografía religiosa tradicional, que representa a la Virgen María coronada. Arsène Heitz es el diseñador de la bandera y asegura que “inspirado por Dios, tuve la idea de hacer una bandera azul sobre la que destacaban las doce estrellas de la Inmaculada Concepción de Rue du Bac; de modo que la bandera europea es la bandera de la madre de Jesús que apareció en el cielo coronada de doce estrellas”. Casualmente, se aprobó la bandera europea el mismo día de la Inmaculada, el 8 de diciembre de 1955. El francés Jean Baptiste Nicolás, uno de los “padres de Europa”, participó en la creación de las comunidades europeas, defendiendo la advocación mariana y el significado cristiano de la bandera europea. Actualmente, se encuentra en proceso de beatificación. 
La nueva bandera fue aprobada por el Comité Ministerial, el 8 de diciembre de 1955, coincidiendo con la festividad de la Inmaculada Concepción. El Consejo de Europa fue creado el 5 de mayo de 1949, con el fin de contribuir al diálogo y debate en las naciones europeas. En su fundación, participaron 10 estados, Reino Unido, Bélgica, Dinamarca, Francia, Holanda, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Noruega y Suecia. La bandera europea fue adoptada por la Unión Europea en los años ochenta. En 1983, el Parlamento Europeo pidió al Consejo para utilizarlo como símbolo propio. Aceptaron su petición y el Parlamento Europeo comenzó a usarla como enseña en 1983.En 1984 comenzó a ser bandera oficial de las instituciones de la Unión Europea. Además, fue adoptada por los Jefes de Estado y Gobierno de las Comunidades Europeas. Desde 1992, la bandera ondea cada 9 de mayo, como símbolo de la actual Unión Europea.