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domingo, 11 de febrero de 2024

En el Fausto de Goethe,Mefistófeles aparece como el eterno adversario del Ser

En el Fausto de Johann Wolfgang von Goethe, el personaje principal, un estudioso llamado Heinrich Faust, vende su alma inmortal al diablo, Mefistófeles. A cambio, recibe todo lo que desee mientras aún esté en la Tierra. En la obra de Goethe, Mefistófeles aparece como el eterno adversario del Ser. Este es su credo fundamental: “Soy el espíritu que siempre niega, y con razón, pues todo cuanto nace digno es de perecer; por eso sería mejor que nada naciera. Así pues, todo cuanto llamáis pecado y destrucción, en resumen, el mal, es mi elemento natural”. A Goethe este sentimiento de odio le parecía tan importante, tan indispensable para comprender el elemento central de la capacidad destructiva de un humano vengativo, que en la segunda parte de la obra, escrita muchos años después, hace repetir a Mefistófeles la misma idea con una formulación algo distinta. 

miércoles, 28 de noviembre de 2018

Solo tenemos el hoy


Fausto. El hombre que de repente se da cuenta de que ha envejecido y que no ha vivido la vida. Un hombre lleno de conocimiento, pero vacío de sabiduría. El hombre que desea una segunda oportunidad, una segunda vida para vivir. Fausto, el hombre que vende su alma al diablo a cambio de una segunda oportunidad. Un personaje legendario medieval que Christopher Marlowe y Jacob Bidermann habían escenificado en sendos dramas y que Goethe acabó de convertir en un icono universal. Fausto es el hombre que encarna el anhelo por el conocimiento, por el saber, pero también la pasión por la vida y la belleza. Hombre de estudio y de laboratorio, es también un hombre de acción. Viejo, pero vividor, vital y con ansias juveniles. Toda una vida dedicada al estudio no le ha servido para convertirse en
sabio. Exasperado, quiere sentir la pasión y quiere librarse a ella inmediatamente. La pasión, la vida, la juventud, la belleza y la sabiduría son tentaciones demasiado grandes para resistirse a ellas.
Fausto ha aprendido finalmente, cuenta Gener, que la clave no reside en contar los días, sino en hacer que los días cuenten. Pequeña inmensa diferencia para vivir una vida,
“El ayer no existe, el mañana aún no ha llegado. Solo tenemos el hoy, a por él, entonces”, dijo la madre Teresa de Calcuta.