martes, 4 de febrero de 2020

Para el fundamentalismo islamico la jihad es difundir el islam con la espada


Mohamed Ibn-al-Wahab
El fundamentalismo es, en términos generales, la doctrina que pretende “volver a las fuentes” es decir, al elemento originario de una religión o una forma de pensamiento que puede sentirse contaminada por ideas nuevas, ajenas a los principios primitivos, dice el profesor Comellas. El fundamentalismo islámico como fenómeno es mucho más antiguo de lo que se cree, y afectó a numerosas escuelas a lo largo de la historia. Una muy influyente fue la wahabita, surgida en Arabia, a fines del siglo XVIII, por la predicación y escritos de Mohamed Ibn-al-Wahab, receloso de la progresiva laicización del imperio turco. Para Wahab la única concepción posible en las formas de la convivencia humana es la religiosa. Por ejemplo, decir que tal medicina remedia mi salud es una proposición herética, pues solo Alá puede curar. Desde un punto de vista práctico, el wahabismo concibe que política y religión son una misma cosa, y por tanto el poder político debe estar sometido al poder religioso, o casi más exactamente, no debe existir otro poder que el religioso. La razón estriba en que no existe más ley que la coránica. Pretender legislar al margen del Corán es atribuir al hombre una potestad que no tiene, y por tanto aleja del cumplimiento de la voluntad divina. No cabe, por tanto, promulgar leyes civiles.



Para Wahab, apunta Comellas, la Jihad o guerra santa no tiene el sentido, admitido por muchos musulmanes, de lucha interior para lograr que la voluntad propia se confunda con la voluntad de Alá, ni siquiera el más amplio de estar dispuesto a sacrificar la vida, es decir, estar dispuesto al martirio por la causa de Alá, sino que ha de tener una actitud ofensiva, como es la de difundir esa causa por la espada. El martirio no solo se debe padecer por defender, sino si es preciso por propagar, y en definitiva, por un sentimiento de hostilidad radical hacia los infieles, puesto que la existencia de los infieles pone en peligro al Islam. Wahab fundó numerosas escuelas de islamismo radical, a través de las cuales se extendieron sus doctrinas.

lunes, 3 de febrero de 2020

Las fases de enfriamiento y de calentamiento del planeta se suceden regularmente



Las fases de enfriamiento y de calentamiento del planeta se suceden regularmente y en todo momento se está produciendo una u otra. Aproximadamente cada 100.000 años la órbita de la Tierra experimenta una distorsión, que aleja al hemisferio norte del Sol. A intervalos más frecuentes, y bastante irregulares, el planeta se inclina y se balancea sobre su eje. Cuando estos dos fenómenos coinciden, las temperaturas cambian drásticamente. Pensamos que el calentamiento global es un fenómeno actual, y de hecho lo es. Para el profesor de la Universidad de Londres Felipe Fernández-Armesto el calentamiento particularmente intenso que se está produciendo hoy en día no es más que la fase más marcada de un proceso que se viene desarrollando, con interrupciones esporádicas y breves retrocesos, desde la última glaciación, de la que el planeta comenzó a emerger hace unos quince mil años.

La KGB creía que el Tercer Mundo era el escenario en el que podría ganar la Guerra Fría



Cuenta el profesor Tony Judt que mientras que en octubre de 1962 al presidente Kennedy y sus asesores les preocupaba que los misiles cubanos de Nikita Jruschov fueran una maniobra de diversión para un ataque a Berlín, los líderes soviéticos (que estaban irritados con sus clientes de Alemania Oriental y no se interesaban mucho por Berlín excepto como baza diplomática) soñaban con un frente revolucionario en América Latina. “Durante un cuarto de siglo el KGB, a diferencia de la CIA, creía que el Tercer Mundo era el escenario en el que podría ganar la Guerra Fría”. Buscando obtener influencia local en el continente africano, Moscú impulsó allí una gran proliferación de armamento desde el comienzo de los años setenta hasta la perestroika. Son precisamente los países africanos más corrompidos por las guerras a través de terceros de los últimos años de la Guerra Fría los que se convertirían en estados fallidos en nuestro tiempo, una de tantas formas en que las épocas de la Guerra Fría y la Posguerra Fría están íntimamente unidas.

domingo, 2 de febrero de 2020

La relación entre la abstinencia sexual y el culto divino era absolutamente clara en la conciencia común de Israel


Al observar la historia del sacerdocio en el Antiguo Testamento, Benedicto XVI dice que "la relación entre la abstinencia sexual y el culto divino era absolutamente clara en la conciencia común de Israel". Los sacerdotes de Israel debían observar la abstinencia sexual durante el tiempo que pasan dirigiendo la adoración, cuando estaban "en contacto con el misterio divino"."Dado que los sacerdotes del Antiguo Testamento tenían que dedicarse a adorar solo durante los tiempos establecidos, el matrimonio y el sacerdocio eran compatibles". "Pero debido a la celebración regular e incluso diaria de la Eucaristía, la situación de los sacerdotes de la Iglesia de Jesucristo ha cambiado radicalmente". Como durante toda su vida el sacerdote del Nuevo Pacto está "en contacto con el misterio divino", esto le exige "exclusividad con respecto a Dios" y se vuelve incompatible con el matrimonio, lo que también requiere la vida entera.“De la celebración diaria de la Eucaristía, que implica un estado permanente de servicio a Dios, nació espontáneamente la imposibilidad de un vínculo matrimonial. Podemos decir que la abstinencia sexual que fue funcional se transformó automáticamente en una abstinencia ontológica. Por lo tanto, su motivación y su significado cambiaron desde adentro y profundamente”, explica Benedicto XVI.

El Papa Emérito rechaza que el celibato sacerdotal se basa en un desprecio por la sexualidad humana dentro de la Iglesia. Señala que esta afirmación también fue rechazada por los Padres de la Iglesia, y que la Iglesia siempre ha visto el matrimonio como un regalo de Dios.


La ordenación de hombres casados crearía una "catástrofe pastoral", arriesgando la comprensión de la Iglesia sobre el sacerdocio y sobre sí misma, advierte el Cardenal Sarah. "Si reducimos el celibato sacerdotal a una cuestión de disciplina, de adaptación a las costumbres y culturas, aislamos el sacerdocio desde su fundación"."Esta entrega total de sí mismo en Cristo es la condición para un don total de sí mismo a todos los hombres y mujeres", dijo. "El que no se ha entregado totalmente a Dios no se da perfectamente a sus hermanos".

Con respecto a la ordenación de hombres casados existen algunas excepciones, como cuando algunos pastores protestantes casados se vuelven católicos y pueden ser ordenados sacerdotes.

Deténgase la creencia en Dios y en la inmortalidad, sustitúyase la fe por la razón, y el egoísmo se convertirá en la única regla sensata


Zygmunt Bauman escribe que “Iván, el más intelectual de Los hermanos Karamazov de Fiodor Dostoievski, sabía lo difícil que es vivir con conciencia de la eternidad, pero también sabía lo difícil que resulta ser humano sin ella. Según otro personaje de la misma novela, Rakitin, Iván afirmaba que el amor iba en contra de la naturaleza y, si acaecía y seguía acaeciendo entre los seres humanos, era únicamente gracias a la creencia de los humanos en su propia inmortalidad. Una vez que el ser humano pierda esa fe, “se secará en él enseguida no sólo el amor, sino, además, toda fuerza viva para continuar la existencia terrena. Más aún, entonces ya nada será inmoral, todo estará permitido, hasta la antropofagia”. Deténgase la creencia en Dios y en la inmortalidad, sustitúyase la fe por la razón, y el egoísmo se convertirá en la única regla sensata. “No hay virtud si no hay inmortalidad”, admite Iván cuando se le insta a revelar sus convicciones. Del propio Rakitin, el hermano de Iván, Dimitri, cuenta que, en su opinión, “a un hombre inteligente todo le está permitido”. “¡La química, hermano, la química! No hay nada que hacer, reverendo, apártese un poco, ¡la química pasa!”. Lo que sucederá una vez que todos los seres humanos se deshagan de Dios y de la eternidad es que el hombre se concentrará en “exprimir de la vida cuanto esta pueda dar, pero sólo para alcanzar la felicidad y la alegría en este mundo”. Por entonces el ser humano llegará a ser él mismo “el hombre-dios”, imbuido de un espíritu divino y de “un orgullo titánico”. El conocimiento de que la vida no es sino un momento efímero, de que no se ofrece una segunda oportunidad, cambiará la naturaleza del amor. El amor no tendrá tiempo de acampar. Lo que pierda en duración lo ganará en intensidad. Arderá de manera más deslumbrante que nunca, consciente de hallarse condenado a ser vivido y agotado en un solo instante y hasta el fondo, en lugar de propagarse insulsa y discretamente, como antes, por la eternidad y la vida inmortal del alma… Reparemos en que es Satanás quien habla para variar, cuando visita a Iván en su pesadilla. ¿Pesadilla? ¿Por qué pesadilla? Porque se necesitarán milenios para que la humanidad entera se ponga al tanto y alcance la sagacidad, hasta ahora sólo en posesión de Satanás y de los pocos sabios… Mientras que el resto de la humanidad continuará sumida en sus supersticiones y atravesando a tientas los oscuros corredores de la eternidad, esos pocos ilustrados llegarán a ser dioses; no como los dioses inmortales entre los mortales, sino como dioses libres en el mundo de esclavos. Y es que “¡Para Dios, la ley no existe! ¡Dónde esté Dios, el lugar ya es divino! Donde esté yo, aquel será al instante el primer lugar. “Todo está permitido”, ¡y basta!”. Tal vez exista un paraíso de amor apasionado esperando al final del camino hacia la sabiduría racional, pero puede llevar milenios recorrer ese camino. Y, mientras tanto, mientras se recorre kilómetro a kilómetro, año tras año, el infierno”.

sábado, 1 de febrero de 2020

Hay un sistema de respuesta integrado en el cerebro humano que se pone en marcha al advertir el sufrimiento de alguien



El ser humano puede llegar a ignorar a alguien que se encuentra en apuros, pero esa insensibilidad parece reprimir un impulso más primitivo y automático que lleva a ayudar a quienes se encuentran en peligro. Las observaciones científicas realizadas en este sentido parecen indicar la existencia de un sistema de respuesta integrado en el cerebro humano, del que sin duda forman parte las neuronas espejo, que se pone en marcha cada vez que advertimos el sufrimiento de alguien y de inmediato sentimos lo mismo que él, una sensación cuya intensidad determina poderosamente nuestra tendencia a ayudar, explica el psicólogo estadounidense Daniel Goleman.

La actitud de una sociedad sobre la importancia de la vida humana se distorsiona cuando se legaliza la eutanasia


Wesley J. Smith, abogado y miembro del Discovery Institute  ha descubierto que la actitud colectiva de una sociedad sobre el significado y la importancia de la vida humana se distorsiona cuando se legaliza la eutanasia. Acabar con el sufrimiento se convierte en algo más importante que proteger la vida de las personas vulnerables, haciendo que sea cada vez más difícil limitar la eutanasia y el suicidio asistido a los casos más extremos. Los pocos casos de abuso claro que llegan a juicio, la mayoría de los cuales sin éxito, aceleran este proceso. No hay nada como encomiar con una suave condena para dar a las personas con tendencias suicidas el permiso moral para que acaben con sus vidas, a la vez que se garantiza que los médicos de la muerte crean que tienen la aprobación legal para tomar en consideración los deseos más oscuros de las personas más desesperadas de la sociedad.

Allí donde se legaliza la eutanasia, todos los límites establecidos por la ley acaban saltándose, con una repercusión ante los tribunales prácticamente nula que garantiza la impunidad y va ampliando esos límites cada vez más.