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domingo, 4 de agosto de 2024

La depresión como la primera causa de discapacidad en mujeres entre los 18 y los 44 años de edad

La OMS destaca la depresión como la primera causa de discapacidad en mujeres entre los 18 y los 44 años de edad, de hecho, 1 de cada 5 mujeres padecerá un episodio depresivo a lo largo de su vida. La prevalencia de la depresión en mujeres duplica a la de hombres: 7,1% frente al 3,5%. “Es más, dice la psiquiatra Marina Díaz Marsá, los casos de depresión con severidad grave en mujeres triplican los que se dan en hombres. Por cada caso grave en hombres hay 3,5 que son mujeres. El mayor riesgo de depresión en la mujer tiene lugar durante su etapa fértil y el pico del inicio del trastorno depresivo mayor se sitúa alrededor de los 40 años, representando al 50% de los pacientes”. El informe SESPAS (Sociedad española de Salud pública y Administración Sanitaria) de 2020 habla de una mayor prevalencia de mala salud mental, ansiedad y depresión en mujeres adultas; principalmente en las mujeres con menores rentas y nivel educativo, trabajadoras manuales, desempleadas y de mayor edad.
Para Díaz Marsá “las causas más destacadas de estrés asociado a etapas vitales pueden originarse por abusos sexuales o maltrato en la infancia, distorsión de la imagen corporal, conflictos madre-hija, consumo de tóxicos en la adolescencia, infertilidad, abortos, fracaso de pareja, soledad, pérdidas familiares y jubilación….la pubertad puede estar asociada con los primeros episodios de depresión en la mujer, sin embargo, el mayor riesgo de depresión puede ocurrir durante el periodo de posparto, más de un 10% de las madres la sufre, y en la perimenopausia, cuando la presencia de síntomas depresivos es mayor; entre el 45 y el 70% de las mujeres.”


sábado, 1 de julio de 2023

La pobreza se ha convertido en un tema femenino

Katrine Marçal, escritora y periodista sueca, apunta que la pobreza se ha convertido en un tema femenino, y la búsqueda de una existencia mejor supone para millones de mujeres una vida muy lejos de casa, a menudo lejos de sus hijos, ya sea cuidando de los de otras a cambio de una remuneración, o bien como limpiadora, camarera, peón de fábrica, trabajadora agrícola, trabajadora sexual, o lo que sea, dentro de la economía mundial sumergida.
La economía mundial ha reunido a la mujer occidental con sus hermanas menos privilegiadas del Sur y de Oriente. Hoy en día, a menudo viven bajo el mismo techo, pero no en el mismo mundo. Se reúnen en calidad de empleadora y trabajadora. Señoras y criadas. Cada año mueren cerca de medio millón de mujeres al dar a luz. La mayoría habrían sobrevivido si hubieran tenido asistencia sanitaria.

lunes, 2 de enero de 2023

El feminismo debe tener en cuenta la situación de todas las mujeres


Deborah Cameron, profesora de la Universidad de Oxford, escribe que los debates populares sobre la mujer y el trabajo suelen equiparar el trabajo específicamente con el trabajo remunerado; el trabajo realizado a cambio de dinero, en forma de salarios, honorarios o un sueldo. Nuestra forma de expresarnos a diario también lo refleja. Por ejemplo, la gente pregunta a las madres primerizas si tienen pensado volver al trabajo, como si cuidar de una criatura no fuera trabajo. Uno de los rasgos distintivos de la perspectiva feminista es el reconocimiento de que el cuidado familiar también es trabajo, la diferencia es que no te pagan por hacerlo. Y esto es una cuestión feminista, porque la mayoría del trabajo de cuidados no retribuido lo realizan mujeres.

La mayoría de las mujeres del mundo no pueden permitirse el lujo de estar pensando en opciones profesionales y techos de cristal. Trabajan para pagar el alquiler y llevar comida a la mesa. Pero la cuestión no se limita a la diferencia de situación entre las mujeres con profesiones de elite y las mujeres menos privilegiadas; además, sus potentes carreras pueden depender verdaderamente del trabajo de esas otras mujeres que hacen de limpiadoras, amas de casa, niñeras y canguros. Las que realizan estos trabajos son principalmente mujeres de clase trabajadora, mujeres de color y, cada vez más, mujeres migrantes de regiones más pobres. Su situación (trabajar, y a veces también vivir, en casa de sus empleadores) puede hacerlas vulnerables a la explotación y al abuso. Organizaciones benéficas han documentado numerosos casos de condiciones laborales que rozan la esclavitud; no se permite a las trabajadoras salir de casa, las obligan a trabajar sin salario, las privan de sus pasaportes y las someten a violencia física y sexual. El feminismo debe tener en cuenta la situación de todas las mujeres, no de unas pocas; debe ser capaz de hacer frente a las diferencias y las desigualdades entre mujeres y a la explotación de unas por otras.

sábado, 9 de noviembre de 2019

La verdadera limitación de las mujeres para llegar a lo más alto radica en ellas mismas

En una entrevista en el periódico Expansión, Krista Walochik, consejera-delegada de Norman Broadbent, afirmaba que la verdadera limitación de las mujeres para llegar a lo más alto radica en ellas mismas, y en sus horarios. Y planteaba un panorama de los puestos de dirección en las empresas muy alejado del discurso de moda sobre la discriminación: “La primera línea directiva conlleva sacrificio y aceptar retos fuera de lo normal, como dar la vuelta a una unidad de negocio, realizar un lanzamiento desde cero o no poder ir a tu casa cuando tu hijo está enfermo. ¡Hazlo y verás lo duro que es! Esta servidumbre no la acepta todo el mundo. No conozco a ningún alto directivo que trabaje a tiempo parcial”.


380.000 trabajadoras, según los datos del Instituto Nacional de Estadística, dejan al año su empleo por razón personal o familiar, mientras que solo lo hacen 14.500 hombres. O de la misma forma que lo es la decisión de esas 78 mujeres de cada 100 personas que han optado por trabajar a tiempo parcial en España. Hay un porcentaje significativo de mujeres que no solo en España, sino en todos los países europeos, deja su trabajo cuando nace el primer hijo, y aún más cuando tiene el segundo, y en mayor porcentaje si tiene el tercero. Por ejemplo, según el Informe Randstad, un 7 por 100 de las mujeres deja su empleo en España cuando tiene el primer hijo y un 4 por 100 cuando tiene el segundo.


Una de las consecuencias de esa dinámica es la reluctancia de muchas empresas a contratar a mujeres embarazadas o en edad fértil. A finales de 2005, el periódico británico The Guardian publicó una investigación realizada por la Confederación de Agencias de Selección de Personal. A través de una encuesta entre 122 de sus miembros, trató de saber si sus clientes excluían en los procesos de selección a las candidatas embarazadas o en edad fértil. Y averiguó que, de las 98 empresas que respondieron al cuestionario, un 75 por 100 afirmó haber tenido casos de este tipo. Muy especialmente, las empresas más pequeñas, con mayores dificultades para hacer frente a las bajas maternales.