Para el economista Murray N. Rothbard “los argumentos en favor de los aranceles tienen una cosa en común, todos intentan probar que los consumidores del área protegida no se ven explotados por el arancel. Todos estos intentos son en vano. Hay muchos argumentos. Los habituales son las preocupaciones acerca de una balanza comercial desfavorable. Pero cada individuo decide acerca de sus compra y por tanto determina si su balanza es favorable o desfavorable y desfavorable es un término equívoco pues cada compra es la acción más favorable para el individuo en ese momento. Lo mismo puede decirse de balance consolidado de una región o país. No puede haber un balance comercial desfavorable para una región, salvo que lo quieran quienes comercian, ya sea vendiendo su reserva de oro o pidiendo prestado a otros, siendo los préstamos concedidos voluntariamente por los acreedores”.
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jueves, 23 de abril de 2020
Cada individuo determina si su balanza es favorable o desfavorable
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lunes, 6 de abril de 2020
No hay un impuesto neutral
Históricamente “precio justo” se abandonó en favor del precio de mercado. ¿Puede el “impuesto justo” abandonarse en favor del impuesto de mercado? Claramente no, contesta el economista Murray N. Rothbard, porque en el mercado no hay impuestos y por tanto no puede establecerse un impuesto que replique los patrones del mercado. No hay un “impuesto neutral”, un impuesto que mantenga el mercado libre e imperturbado, igual que no hay un dinero neutral.
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martes, 5 de junio de 2018
Subsidio.
En el libre mercado, la riqueza solo es producto de las elecciones voluntarias de todos los individuos, en la medida en que las personas se dan servicio entre sí. Pero la posibilidad del subsidio gubernamental permite un cambio, abre el paso a una asignación de la riqueza de acuerdo con la habilidad de una persona o grupo para controlar el aparato del Estado. El subsidio del gobierno crea un proceso distinto de distribución (no una “redistribución”, como alguien se sentiría tentado a decir).
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| Murray Rothbard |
En primer lugar, dice Murray Rothbard, con los subsidios las ganancias se apartan de la producción y el intercambio y se determinan independientemente. En la medida en que se produce esta distribución, por tanto, la asignación de ganancias se distorsiona alejándose del servicio eficiente a los consumidores. Por tanto, podemos decir que todos los casos de subsidio, añade Rothbard, penalizan coercitivamente la eficiencia en beneficio de los ineficientes. Consecuentemente, los subsidios prolongan la vida de empresas ineficientes a costa de las eficientes, distorsionan el sistema productivo y dificultan la movilidad de los factores de las ubicaciones menos productivas a las más productivas. Dañan significativamente al mercado e impiden la completa satisfacción de los deseos de los consumidores.
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lunes, 21 de mayo de 2018
En el mercado ambas partes de un intercambio se benefician. Por tanto, en el mercado no puede haber explotación.
Antes del desarrollo de la ciencia económica, se pensaba que el intercambio y el mercado siempre beneficiaban a una parte a expensas de la otra. Esta es la raíz de la versión mercantilista del mercado. La economía ha demostrado que esto es una falacia, pues en el mercado ambas partes de un intercambio se benefician. Por tanto, en el mercado no puede haber explotación. Pero la tesis de un conflicto de
intereses sí es cierta siempre que el Estado o la administración intervengan en el mercado. Pues en este caso el interviniente gana solo a expensas de sujetos que pierden en utilidad. En el mercado todo es armónico. Pero tan pronto como aparece y se establece la intervención, se crea un conflicto en el que cada uno puede participar en la pelea por ser un ganador neto en lugar de un perdedor neto; por ser parte del equipo invasor, en lugar de una de las víctimas.
Esta coerción, dice Murray Rothbard, existe incluso en las
democracias más directas, pero está doblemente presente en las repúblicas representativas, donde el pueblo nunca tiene la oportunidad de votar sobre asuntos, sino solo sobre los gobernantes. Solo pueden rechazar personas (y eso a largos intervalos) y si los candidatos tienen los mismos puntos de vista sobre los asuntos, el público no puede efectuar ningún tipo de cambio fundamental.
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| Murray Rothbard |
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sábado, 16 de diciembre de 2017
Gaste el gobierno el dinero en recursos para sus propias actividades o simplemente lo transfiera a la gente a quien subsidie, el resultado es cambiar la demanda de consumo e inversión.
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| España recauda más en el Impuesto de Sociedades que Alemania, Francia e Italia |
Lo recaudado fiscalmente lo gasta el gobierno posteriormente. Gaste el gobierno el dinero en recursos para sus propias actividades o simplemente lo transfiera a la gente a quien subsidie, el resultado es cambiar la demanda de consumo e inversión de manos privadas a las del gobierno o a individuos apoyados por este, por el total de lo recaudado. En este caso, dice Murray Rothbard, el impuesto
se ha recaudado en último término de los ingresos de los factores originales y el dinero transferido de sus manos a las del gobierno. Los ingresos del gobierno y de quienes este subsidia se han incrementado a costa de los sujetos pasivos del impuesto y por tanto, las demandas de consumo e inversión del mercado se han trasladado de los últimos al primero por el total recaudado. En consecuencia, el valor de la unidad monetaria permanece igual (salvo una diferencia en demandas de dinero entre contribuyentes y consumidores de impuestos), pero los precios variarán de acuerdo con el cambio en las demandas. Así, si el mercado ha estado gastando mucho en ropa y el gobierno emplea la recaudación principalmente en la compra de armas, habrá una rebaja en el precio de la ropa, una subida en el precio de las armas y una tendencia de los factores no específicos a abandonar el negocio de la ropa y entrar en el de la producción de armamento. Como consecuencia, no habrá como podría suponerse, una caída del 20% en los ingresos de todos los factores originales como consecuencia de un impuesto general sobre las ventas del 20%. Los factores específicos en industrias que han perdido negocio como resultado del cambio de la demanda privada a gubernamental perderán proporcionalmente más. Los factores específicos de industrias que aumentan en demanda perderán proporcionalmente menos y algunos pueden ganar tanto como para ganar en el total del cambio. Los factores no específicos no se verán tan afectados proporcionalmente, pero también perderán y ganarán de acuerdo con la diferencia que el cambio concreto ocasione en su productividad marginal.
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| Murray Rothbard |
Muchos economistas han defendido la fiscalidad general sobre ventas, como opuesta a la fiscalidad sobre rentas, basándose en que la primera grava el consumo, pero no los ahorros/inversiones; muchos economistas “de izquierdas” se han opuesto a la fiscalidad sobre las ventas por la misma razón. Ambos se equivocan, dice el economista perteneciente a la Escuela austriaca de economía Murray Rothbard, el impuesto sobre ventas es un impuesto sobre rentas, aunque de incidencia más caótica e incierta. De hecho ya que el impuesto sobre la renta afecta, por su naturaleza, más a los ahorros/inversiones que al consumo, llegaremos a la conclusión paradójica e importante de que un impuesto al consumo también afectará en último término más a los ahorros/inversiones.
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jueves, 7 de diciembre de 2017
La casta contribuyente y la casta consumidora.
El análisis de Calhoun, que el Estado debe dividir a la sociedad en dos clases o castas, la casta contribuyente y la casta consumidora de impuestos. Los consumidores de impuestos comprenden los funcionarios y políticos en el poder, así como los grupos que reciben subvenciones netas, es decir, que reciben más de lo que pagan al gobierno. Estos incluyen a quienes realizan contratos con el gobierno y a quienes reciben pagos de este por gastos en bienes y servicios producidos en el sector privado. No siempre es fácil en la práctica detectar a los subvencionados netos,pero esta
casta siempre puede identificarse conceptualmente. Así, cuando el gobierno grava con un impuesto los ingresos privados, el dinero pasa de manos privadas a las del gobierno y el dinero de este, ya se gaste en consumo gubernamental de bienes o servicios, en salarios a funcionarios o en subvenciones a grupos privilegiados, vuelve a gastarse en el sistema económico. Está claro que el nivel de gasto fiscal debe distorsionar el patrón de gasto del mercado y aleja a los recursos productivos del patrón deseado por los productores y lo acerca al que desean los privilegiados. Esta distorsión es proporcional al volumen de los impuestos.
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| cursos subvencionados |
Los funcionarios son consumidores netos de impuestos. Los funcionarios no pueden pagar impuestos. Así que es conceptualmente imposible que los funcionarios paguen impuestos sobre la renta uniformemente con el resto de la gente. Y por tanto el ideal de fiscalidad uniforme sobre las rentas para todos es un objetivo imposible. El funcionario que recibe un ingreso de $8,000 al año y luego devuelve $1,500 al gobierno se limita a realizar una transacción contable sin importancia económica (aparte del desperdicio de papel y archivos que conlleva). Porque no paga ni puede pagar impuestos, simplemente recibe $6,500 al año del fondo fiscal, dice Murray Rothbard.
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