martes, 18 de diciembre de 2018

Los socialistas del Siglo XXI.

Evo Morales.
Evo Morales expresa la idea de la democracia totalitaria cuando sostiene que él, como presidente que representaba al pueblo, no tiene por qué someterse a ninguna ley que le limite. Morales dice que: Por encima de lo jurídico, es lo político. Quiero que sepan que cuando algún jurista me dice: “Evo, te estás equivocando jurídicamente, eso que estás haciendo es ilegal”, bueno, yo le “meto”, por más que sea ilegal. Después les digo a los abogados: “si es ilegal, legalicen ustedes, ¿para qué han estudiado?”. Lo que Morales está diciendo, en otras palabras, es que, para él, democracia y dictadura son la misma cosa. En efecto, pues si él encarna al pueblo y debe hacerse todo lo que el pueblo quiere, entonces debe hacerse todo lo que él quiere.

Pablo Iglesias, líder de Podemos, apoyaría esta misma tesis.
Pablo Iglesias.
 Según Iglesias, la idea de democracia real es aquella que propusiera Maximiliano Robespierre en tiempos de la Revolución francesa, quien diría que “la democracia es un Estado en el que el pueblo soberano, guiado por leyes que son de obra suya actúa por sí mismo siempre que le es posible, y por sus delegados cuando no puede obrar por sí mismo”. Para Iglesias, “la democracia es el movimiento dirigido a arrebatar el poder a quienes lo acaparan para repartirlo entre el pueblo, que es el llamado a ejercerlo por sí mismo o por sus delegados”. Iglesias reconoce que la idea de democracia del socialismo del siglo XXI se remonta a la tradición de los jacobinos en la Revolución francesa, pues fueron ellos los primeros que vieron en la democracia un instrumento de poder para igualar, pero no ante la ley, sino para igualar las condiciones materiales del pueblo.

Para los jacobinos, la democracia real tenía que ver con la igualdad material. Cuando Robespierre declaró que “todo lo que es necesario para mantener la vida debe ser propiedad común, y sólo el superávit puede ser reconocido como propiedad privada”, estaba reflejando el ideal socialista
Che Guevara.
intrínseco de la Revolución francesa. Esta era la misma idea que expresaría el Che Guevara, cuando dijo que debía rescatarse la función social de la propiedad privada y que sólo los excedentes podían ser conservados por los dueños. Según la filósofa alemana Hannah Arendt, fue precisamente el foco en las necesidades materiales lo que llevó a la Revolución francesa a terminar en una dictadura sangrienta, mientras que la Revolución norteamericana, con su foco en la libertad individual, resultó un éxito. Para Arendt, el cambio de foco revolucionario desde los abstractos “Derechos del Hombre” a los derechos sociales, desató el régimen del Terror en la Revolución francesa, llevándola al fracaso. Y sería ese mismo énfasis en derechos sociales, dice Arendt, lo que llevaría a todas las revoluciones que siguieron a fracasar en su intento de conseguir la libertad.

Rousseau.
Según Isaiah Berlin, la doctrina según la cual la libertad de las personas se consuma en el Estado fue la de la “servidumbre absoluta”, lo que convierte a Rousseau en uno de los “más siniestros y formidables enemigos de la libertad en toda la historia del pensamiento moderno”. Pues bien, ese es el referente de Pablo Iglesias y los socialistas del siglo XXI.

El elemento orientador en la teoría de la evolución.


Si se explica la evolución recurriendo únicamente al azar y a la necesidad, a la mutación y a la selección, no sólo habrían hecho falta cuatro mil millones de años para producir la vida que hoy día podemos observar sobre la superficie terrestre, sino por lo menos cien mil. 

En la teoría de Darwin existe una conjetura implícita de que existe un elemento orientador, un componente acelerador, un elemento formador con capacidad creativa. Campbell tiene la idea de la downward causation, según la cual hay algo que opera “desde arriba”. El profesor Lorenz, habla de “fulguración”, como si una especie de relámpago iluminara de repente el horizonte de la evolución. Lorenz manifiesta que “la fulguración, la aparición de una cosa totalmente nueva, de algo que hasta un momento determinado no había existido, es una condición sine qua non que determina el ritmo de la evolución. Esta condición debe por fuerza darse, pues de lo contrario el ritmo sería excesivamente lento”. 

lunes, 17 de diciembre de 2018

Debemos tratar a la metafísica con respeto.

Reproduzco una conversación entre el Premio Nobel Konrad Lorenz y el filósofo y profesor Karl Popper:

 Konrad Lorenz 
Kreuzer: ¡Intentemos dar un poco más de sustancia a la palabra metafísica! ¿Verdad que la teoría del Big Bang, de la que tanto se ocupan hoy día los divulgadores de la ciencia, no constituye todavía una teoría propiamente dicha? ¿Verdad que en sentido estricto sigue siendo metafísica? 

Popper: Exactamente. Y ello se debe a que la llamada constante de Hubble es una variable que aumenta su condición de tal, año tras año. 

Kreuzer: Casualmente estuve ayer en la televisión hablando durante dos horas con el gran cosmólogo austríaco Thomas Gold. Él oponía la teoría del “steady state" a la del “big bang" y opinaba que ninguna de las dos, ni siquiera la suya, está en lo cierto. Nuestra obligación es trabajar para encontrar una tercera teoría, una teoría nueva. Según esta crítica, todo esto no son sino meras líneas de investigación, que aún no llegan al rango de auténticas teorías físicas. Si estuviera prohibido ejercer la metafísica, no se podría pensar en el Big Bang. ¿Es eso cierto? 

Popper: Bueno, sí, más o menos. El patrimonio más
Karl Popper
precioso del ser humano son sus ideas. Nunca tenemos bastante. Precisamente lo que nos caracteriza es la penuria de ideas. Y como constituyen un bien tan precioso, debemos tratar a la metafísica con respeto y discutirla con deferencia; quién sabe si no saldrá algo positivo de sus ideas. Naturalmente el problema radica primero en que tenemos muy pocas ideas, y en segundo lugar en que, por lo general, de su discusión se saca bastante poca cosa. Y es que tenemos muy pocas ideas a la hora de criticar las ideas. La propia crítica necesita una y otra vez nuevas ideas críticas.

El sentido de la vida.

El sentido de la vida deriva de muchas cosas, la religión y la familia son las que más rápidamente acuden a la mente. Esas instituciones permiten que las personas digan que viven para algo más que para ellos mismos y que va más allá del aquí y del ahora. Una gran cantidad de investigaciones demuestran que la gente casada y las personas religiosas son mucho más felices que los solteros y los laicos.

Para los estadounidenses el trabajo es tremendamente importante. Cuando en la encuesta social general se les pidió que puntuaran en una escala del uno al siete la importancia que le otorgaban a extraer sentido de un trabajo, el 84 por ciento señaló el 6 o el 7. Aparentemente, no importa que el trabajo sea desagradable, o hasta peligroso, siempre y cuando sea significativo. De hecho, si implica sacrificarse por una causa más importante que nosotros mismos, los niveles de significación pueden llegar a ser incluso más altos. Tal y como aprendió el psiquiatra vienés que sobrevivió al Holocausto, Victor Frankl, se puede extraer sentido de un trabajo hasta en la más desesperada de las circunstancias. En sus memorias, El hombre en busca de sentido, Frankl describe cómo tanto él como otras personas derivaron una sensación de sentido vital de su situación como trabajadores de un campo de concentración alemán durante la segunda guerra mundial.

domingo, 16 de diciembre de 2018

Para entender el mundo.


Tenía un profesor en la universidad que le gustaba decir que para entender el mundo a veces debes de concentrarte en una parte muy pequeña de el, examinar con detenimiento lo que tienes cerca y hacer que sustituya el todo.

Dios, Uno y Trino.

Los musulmanes no aceptan, ni jamás aceptarán la Santísima Trinidad, a la que consideran como una blasfemia contra Allah, el Único. El Alá del Corán es uno. Él es un creador. Él es todopoderoso y omnisciente, y que juzgará a la humanidad en el último día. Ellos creen que adoramos a tres dioses (Misterio de la Santísima Trinidad). Entienden que el cristianismo es una deformación; es más, los musulmanes creen que ellos son los auténticos discípulos de Jesús, los únicos que han comprendido su doctrina y que le son fieles.

Los católicos creemos que Dios es un ser único que existe como tres personas distintas o hipóstasis: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

El conocimiento que Dios tiene de Sí mismo es un conocimiento perfecto. La imagen de Sí mismo que Dios tiene en su mente divina es absolutamente perfecta, una réplica exacta de Sí mismo. Como pertenece a la naturaleza de Dios el existir, la idea que Dios tiene de Sí mismo debe tener existencia propia. Debe ser una imagen viva, porque, si no, no reflejaría a Dios perfectamente. Es un pensamiento viviente que Dios posee de Sí mismo, y esta imagen viva es Aquel a quien llamamos Dios Hijo.

Entre los dos, el Padre (Dios conociéndose a Sí mismo) y el Hijo (conocimiento que Dios tiene de Sí), emana un mutuo amor. Es un amor de infinita intensidad, un amor perfecto y, por lo tanto, un amor vivo. Este amor perfecto y vivo es el Espíritu Santo. Es tan simple como eso. Es el amor de Dios, un Amor vivo, consciente y eterno.


sábado, 15 de diciembre de 2018

Hacer las cosas que hacemos por el valor de las mismas.


Hacer las cosas que hacemos por el valor de las mismas y no por el dinero, el prestigio, el éxito, los resultados que a nuestro bolsillo o a nuestra vanidad puedan producirles. Vistas así las cosas, lo mismo da ser emperador que barrendero, sano que enfermo, joven o viejo. Ser lo que somos apasionadamente. Ser apasionadamente joven cuando se es joven y entusiásticamente viejo cuando llega la vejez. Hacer, si se puede, aquello que uno ama, y si no se puede, amar sin reticencias aquello que se hace. Hay en nuestro mundo, desgraciadamente, demasiadas personas que se ven obligadas a hacer tareas a contrapelo. Pero aún hay más que terminan aburriéndose hasta de aquello que amaban o que podrían amar con un poco de esfuerzo. Y aún hay algo peor, gentes que podrían hacer lo que aman, aunque esto les supusiera vivir más modestamente, pero que prefieren hacer otras cosas menos amadas pero más remuneradas.