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miércoles, 17 de julio de 2019

¿Por qué tendríamos que renunciar a imponer el Bien por la fuerza?

El escritor ruso Vassili Grossman, analista del totalitarismo del siglo XX, constató: “Donde se levanta el alba del Bien, mueren niños y ancianos y corre la sangre”. ¿Por qué tendríamos que renunciar a imponer el Bien por la fuerza? Debemos renunciar a este proyecto porque corremos el peligro de que se deriven más sufrimientos que alegrías. La nobleza del fin no justifica la vileza de los medios.


En el documento titulado The National Security Strategy, del 20 de septiembre de 2002, se afirma que, aunque se desconozca el momento y el lugar de los futuros ataques enemigos, Estados Unidos está en su derecho de combatir a los enemigos potenciales, sean terroristas o sean estados favorables al terrorismo. La introducción del concepto de guerra preventiva supone una verdadera innovación en las relaciones internacionales modernas, ya que las grandes potencias, aunque nunca se habían privado de intervenir en los asuntos de los países pequeños, tampoco habían erigido nunca como principio la decisión unilateral de declarar la guerra basándose en la mera posibilidad de un ataque.

viernes, 7 de septiembre de 2018

Guerra preventiva.

Después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, los Estados Unidos reelaboraron una doctrina, denominada guerra preventiva, y ha servido de sustento para invadir a Irak y mantener una tensa situación con Irán. Es necesario hacer una precisión conceptual; si bien la administración Bush se refiere a preemptive war, el contenido que se le asigna a esta expresión no es el mismo que la doctrina anglosajona le ha dado tradicionalmente. Para la doctrina anglosajona preemption consiste en golpear al enemigo mientras prepara el ataque (striking an enemy as it prepares an atack) diferente a prevention, que significa golpear al enemigo incluso en ausencia de evidencia específica de un ataque próximo (striking an enemy even in the absence of specific evidence of a coming attack).  

Sin embargo la doctrina Bush de la guerra preventiva, si tiene un trasfondo de contenido moral; se califica a Irak, Irán y Corea del Norte como países que pertenecen al “eje del mal”. Los Estados Unidos formulan así su estrategia de seguridad nacional con base en un sentimiento de superioridad moral que recuerda la doctrina tomista de la
Bush
guerra justa. De la misma manera que para Sto. Tomás la competencia para declarar la guerra recaía en el Príncipe, para la administración Bush, la utilización de la fuerza se llevará a cabo de manera unilateral si es necesario y sin el apoyo de la comunidad internacional. La doctrina tomista, exige una justa causa para declarar la guerra, entendiendo por ésta, una injuria o injusticia del adversario. Para la administración Bush, los atentados del 11 de septiembre constituyeron una auténtica ofensa contra el pueblo estadounidense que debe ser reivindicada.

Francisco de Vitoria.
Francisco de Vitoria legitima la guerra en cuanto medio coercitivo para eliminar del mundo la maldad y la injusticia. Siguiendo a San Agustín y a Santo Tomás, el teólogo español sostiene que es permitido a los cristianos el ejercicio de las armas. Para él, el Génesis y la historia del rey David enseñan que es lícito hacer la guerra contra el mal.


De todas formas siembre hay que recordar la famosa frase de Bismarck: “La guerra preventiva es como suicidarse por miedo a la muerte”.