Mostrando entradas con la etiqueta autosatisfacción. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta autosatisfacción. Mostrar todas las entradas

martes, 12 de diciembre de 2023

El sexo

El periodista y escritor Malcolm Muggeridge hace una crítica contra los pretendidos expertos sexólogos, cuyos estudios han colaborado al fomento y el culto a la libertad sexual. Escribe que “el sexo empieza con el éxtasis, fundiendo momentáneamente dos yos separados en una unión con el otro y con la vida entera; y se termina con la separación radical de un ego preocupado exclusivamente en su propio orgasmo. El sexo empieza como una ventana a la eternidad, y termina en un oscuro sótano cerrado y cubierto por el tiempo. El sexo empieza como la savia que corre por el árbol para engendrar brotes, flores, hojas y frutos; y termina en la película del doctor Masters. El sexo empieza como un misterio cuyo origen es el arte, la poesía, la religión, el deleite de generaciones sucesivas, y acaba en un laboratorio. El sexo empieza con la pasión que encierran conceptos como el dolor y el gozo; termina en un trivial sueño de placer que acaba disolviéndose  por si mismo en la soledad y la desesperanza de la autosatisfacción”.

Malcolm Muggeridge considera el acto sexual un don demasiado preciado y con demasiado peso como para emplearlo despreocupadamente o para tomarse libertades con él. En un congreso celebrado en San Francisco explicó que había acabado entendiendo la sexualidad como un sacramento. “ De la creatividad de los hombres, de su creatividad animal, procede el sacramento del amor que ha creado el concepto cristiano de familia y del matrimonio que debería durar para siempre, que debería ser algo solido y maravilloso”. 

miércoles, 7 de diciembre de 2022

La guerra del Yom Kipur

Cuenta el profesor británico de origen judío Tony Judt que con “Nasser humillado y la era colonial cada vez más lejana en la memoria, muchos conservadores europeos perdieron interés en Israel y se esforzaron por obtener el favor de sus vecinos productores de petróleo antes de la crisis energética de 1973, pero especialmente después. Así que, de diversas formas, después de 1967 el contexto internacional se fue haciendo cada vez más desfavorable a Israel, pese a su espectacular victoria y a causa de ella. Pero el cambio más importante de todos, la transformación que modificaría la relación de Israel con el resto del mundo, tuvo lugar en el propio país. Liberados de una amenaza seria y habiendo demostrado que se bastaban a sí mismos, los israelíes se volvieron arrogantes. En este sentido es bastante típica la actitud de Yael Dayan, que escribió en su diario cuando la guerra terminó: “La nueva realidad de Oriente Próximo presentó a Israel como el elemento más fuerte y, como tal, puede hablar una lengua distinta y había que hablarle de una forma distinta”. La irritable inseguridad que había caracterizado al país en sus primeras dos décadas se transformó en ufana autosatisfacción. La gran victoria de 1967 dio al sionismo una inyección de vitalidad con una nueva generación de emigrantes entusiastas que llegaron de Estados Unidos especialmente; pero estos nuevos sionistas llevaron consigo no los viejos textos socialistas de emancipación, redención y comunidad, sino una Biblia y un mapa. Para ellos, la accidental ocupación israelí de Judea y Samaria no era un problema, era una solución. En su visión religiosa, la derrota de los enemigos históricos de Israel no era el final, sino más bien el comienzo. La pretenciosa confianza después de junio de 1967 condujo a los desastres iniciales de la guerra del Yom Kipur de 1973 cuando, incapaz de imaginar que la planificación militar árabe era tan buena como sugería su propio servicio de inteligencia, el Estado Mayor israelí fue sorprendido durmiendo.” Después de ser levemente derrotados en la Guerra de los Seis Días, los países Árabes que rodean Israel quisieron redimirse y trataron de recuperar territorios perdidos. Desde 1972, el ejército egipcio y el sirio se reconstruyeron desde cero. Adquirieron equipos actualizados, principalmente a través de la Unión Soviética; MiGs, tanques T-55 y T-62, misiles antiaéreos (SA2-3-6-7) y los misiles guiados antitanque Sagger. Para octubre de 1972, Anwar Sadat, Presidente de Egipto, ya estaba hablando de atacar a Israel en reuniones privadas con su personal del ejército. La guerra llevó al reconocimiento de que no había garantía de que siempre dominaría militarmente a los estados árabes. Estos cambios allanaron el camino para el proceso de paz subsiguiente. Los Acuerdos de Camp David (1978) que siguieron dieron lugar a la devolución del Sinaí a Egipto y la normalización de las relaciones entre los dos países; el primer reconocimiento pacífico de Israel por parte de un país árabe. Egipto continuó su alejamiento de la Unión Soviética y abandonó su área de influencia en su totalidad.

miércoles, 11 de abril de 2018

Placer.

En nuestro mundo, la gratificación instantánea es algo muy publicitado y que está a nuestro alcance. La televisión y el cine son influencias importantes que acrecientan las expectativas de la gente; presentan de modo gráfico lo que otras personas tienen y pueden hacer mientras viven una vida fácil y divertida. Se describe gráficamente el esplendor de los estilos de vida centrados en el placer, es cierto, pero los resultados naturales de esos estilos de vida casi nunca se presentan con fidelidad. El placer por sí mismo no ofrece ninguna satisfacción profunda o duradera, ni ningún sentido de la realización. La persona centrada en el placer, que siempre acaba aburriéndose con cada uno de los sucesivos niveles de diversión, constantemente reclama más y más. De modo que el nuevo placer, dice Stephen Covey, tiene que ser mayor y mejor, más excitante, con una cima más alta. Una persona en ese estado se vuelve casi enteramente narcisista, e interpreta toda su vida en los términos del placer que le proporciona aquí y ahora. Las capacidades de la persona permanecen adormecidas, el talento no se desarrolla, la mente y el espíritu se aletargan y el corazón sufre insatisfecho.

Placer.
El éxito en sus diversas formas; el ser conocido y elogiado; los placeres ostensibles, como el de ganar dinero o seducir mujeres, o viajar, moviéndose por el mundo de aquí para allá y de arriba abajo como Satán, explicando y experimentando todo lo que la feria de las vanidades tiene para ofrecer. Vistos retrospectivamente, todos estos ejercicios de autosatisfacción parecen pura fantasía, lo que Pascal llamaba “lamer la tierra”.