Mostrando entradas con la etiqueta Nasser. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Nasser. Mostrar todas las entradas

martes, 11 de julio de 2023

En Israel todo el mundo toma parte en la guerra, pero en los países árabes solo lo hace el ejército

La guerra de los Seis Días fue una contienda breve. Empezó el 5 de junio de 1967 y terminó el 10 de junio. De un lado estaban Siria, Egipto y Jordania; del otro estaba Israel. Al final de la guerra, Israel había quitado el Sinaí a Egipto; Jerusalén, Hebrón y Cisjordania a Jordania; y los Altos del Golán a Siria. Las fuerzas aéreas de los combatientes árabes fueron destruidas y Egipto aceptó un alto el fuego incondicional. Los israelíes habían derrotado con facilidad a sus oponentes.Las fuerzas armadas combinadas de los combatientes árabes la víspera de la guerra ascendían a 360.000 efectivos, mientras que las israelíes eran de 75.000; es decir, el lado israelí representaba solamente el 17% del total de soldados. Los combatientes árabes representaban el 61% de los gastos militares nacionales de los dos bandos.El ejército israelí, como los de las democracias en general, gasta mucho de su dinero en comprar equipamiento con blindaje pesado para proteger a los soldados. Un entrenamiento y un equipamiento mejores permiten a las democracias sacar provecho del efectivo de cada soldado a fin de poder alcanzar el mismo resultado militar, al tiempo que ponen en peligro a menos soldados.


Gamal Abdel Nasser

Gamal Abdel Nasser, a la sazón presidente de Egipto, no fue elegido por el pueblo; lo mantenía en el cargo una pequeña camarilla de generales cuyo propio bienestar dependía de la supervivencia del régimen. Por esta razón, no estaba en deuda con las viudas y las madres que clamaban por la evitable muerte de sus seres queridos. Los primeros ministros israelíes fueron elegidos por esas madres y viudas, y esto se reflejó en la superioridad del equipo, el blindaje y el entrenamiento que se daba a los soldados israelíes. “Dad lo mejor a nuestras tropas” es un estribillo democrático. En Israel todo el mundo toma parte en la guerra, pero en los países árabes solo lo hace el ejército. Cuando estalla la guerra, todo el mundo en Israel va al frente y la vida civil se extingue. Mientras que en Siria, mucha gente no se enteró de la guerra de 1967 hasta que hubo terminado. Y sin embargo Siria perdió su zona estratégica más importante, los Altos del Golán, en esa guerra. Siria estaba perdiendo los Altos del Golán y al mismo tiempo, ese mismo día, a esa misma hora, en Damasco (a 20 kilómetros de los Altos del Golán), los cafés estaban llenos de gente, y había más gente dando vueltas por allí preocupándose por encontrar mesa. Siria perdió menos de 100 soldados en la guerra de 1967. Un año antes habían muerto 200 personas en Damasco durante un golpe de Estado palaciego. Mueren el doble de personas a causa de una pelea política que por una guerra en la que el país pierde su territorio más importante y el enemigo se acerca a la distancia de un tiro de la capital.

miércoles, 7 de diciembre de 2022

La guerra del Yom Kipur

Cuenta el profesor británico de origen judío Tony Judt que con “Nasser humillado y la era colonial cada vez más lejana en la memoria, muchos conservadores europeos perdieron interés en Israel y se esforzaron por obtener el favor de sus vecinos productores de petróleo antes de la crisis energética de 1973, pero especialmente después. Así que, de diversas formas, después de 1967 el contexto internacional se fue haciendo cada vez más desfavorable a Israel, pese a su espectacular victoria y a causa de ella. Pero el cambio más importante de todos, la transformación que modificaría la relación de Israel con el resto del mundo, tuvo lugar en el propio país. Liberados de una amenaza seria y habiendo demostrado que se bastaban a sí mismos, los israelíes se volvieron arrogantes. En este sentido es bastante típica la actitud de Yael Dayan, que escribió en su diario cuando la guerra terminó: “La nueva realidad de Oriente Próximo presentó a Israel como el elemento más fuerte y, como tal, puede hablar una lengua distinta y había que hablarle de una forma distinta”. La irritable inseguridad que había caracterizado al país en sus primeras dos décadas se transformó en ufana autosatisfacción. La gran victoria de 1967 dio al sionismo una inyección de vitalidad con una nueva generación de emigrantes entusiastas que llegaron de Estados Unidos especialmente; pero estos nuevos sionistas llevaron consigo no los viejos textos socialistas de emancipación, redención y comunidad, sino una Biblia y un mapa. Para ellos, la accidental ocupación israelí de Judea y Samaria no era un problema, era una solución. En su visión religiosa, la derrota de los enemigos históricos de Israel no era el final, sino más bien el comienzo. La pretenciosa confianza después de junio de 1967 condujo a los desastres iniciales de la guerra del Yom Kipur de 1973 cuando, incapaz de imaginar que la planificación militar árabe era tan buena como sugería su propio servicio de inteligencia, el Estado Mayor israelí fue sorprendido durmiendo.” Después de ser levemente derrotados en la Guerra de los Seis Días, los países Árabes que rodean Israel quisieron redimirse y trataron de recuperar territorios perdidos. Desde 1972, el ejército egipcio y el sirio se reconstruyeron desde cero. Adquirieron equipos actualizados, principalmente a través de la Unión Soviética; MiGs, tanques T-55 y T-62, misiles antiaéreos (SA2-3-6-7) y los misiles guiados antitanque Sagger. Para octubre de 1972, Anwar Sadat, Presidente de Egipto, ya estaba hablando de atacar a Israel en reuniones privadas con su personal del ejército. La guerra llevó al reconocimiento de que no había garantía de que siempre dominaría militarmente a los estados árabes. Estos cambios allanaron el camino para el proceso de paz subsiguiente. Los Acuerdos de Camp David (1978) que siguieron dieron lugar a la devolución del Sinaí a Egipto y la normalización de las relaciones entre los dos países; el primer reconocimiento pacífico de Israel por parte de un país árabe. Egipto continuó su alejamiento de la Unión Soviética y abandonó su área de influencia en su totalidad.