En sentido etimológico, la “concupiscencia” puede designar toda forma vehemente de deseo humano. La teología cristiana le ha dado el sentido particular de un movimiento del apetito sensible que contraría la obra de la razón humana. Existe un vinculo entre la pureza de corazón , la del cuerpo y la de la fe. San Agustín dirá “para que, creyendo, obedezcan a Dios; obedeciéndole, vivan bien; viviendo bien, purifiquen su corazón; y purificando su corazón, comprendan lo que creen”.
Fuente:CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA
No hay comentarios:
Publicar un comentario