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martes, 5 de marzo de 2024

En 2016 Trump ganó, y los cronistas y analistas no supieron anticiparlo


En 2016, el 90% de la prensa estadounidense hizo explícito su respaldo a la candidata demócrata Hillary Clinton y llamó a bloquear la llegada del republicano a la Casa Blanca. En vísperas de la elección presidencial, de los cien diarios de mayor difusión en Estados Unidos, 57 publicaron su endorsement a la ex primera dama, mientras Trump sólo obtuvo el de dos diarios, lo que constituyó el récord de la menor cantidad de apoyos en la historia norteamericana para uno de los dos grandes partidos. Y se trataba de los responsables editoriales de los diarios; probablemente, si este respaldo se hubiese resuelto por votación en las redacciones, el desequilibro habría sido aún mucho mayor. En cualquier caso, el resultado final de la contienda dejó expuesto un claro divorcio entre la visión de quienes confeccionan el relato informativo, que además fallaron a la hora de anticipar la victoria republicana, y los electores.Trump ganó, y los cronistas, analistas y agoreros que lo ridiculizaron y subestimaron el fenómeno que representaba no supieron anticiparlo. Instalar que la suerte estaba echada y que Hillary Clinton sería la sucesora natural de Obama no sólo infravaloró la capacidad de Trump, sino que además dio alas a los seguidores de Bernie Sanders, quienes se sintieron a sus anchas para torpedear a la archifavorita, una exsecretaria de Estado.
The New York Times, que en el editorial del 13 de noviembre de 2016 se preguntaba si este medio, como otros, había subestimado el apoyo a Trump entre los votantes estadounidenses. “¿Qué fuerzas y tensiones condujeron esta elección divisiva y su resultado?”, preguntaba angustiado el diario de referencia de Estados Unidos, escribe Alejo Schapire,periodista, especializado en política exterior.

martes, 29 de junio de 2021

El gobierno chino considera que su visión de nación es la única posible


El gobierno chino considera que su visión de nación es la única posible, la voz del Partido Comunista es la única que puede ser escuchada por el gobierno y más allá de esto no existen más voces ni visiones para China que puedan tener cabida dentro de la legalidad. Es en este contexto, en el de un estado autoritario que se opone a toda visión del mundo que no sea la gubernamental, en el que debe entenderse la persecución a la religión y a los cristianos. Las iglesias en China deben estar sujetas a la inspección gubernamental si desean realizar sus cultos sin ser perseguidas, los sermones son revisados y avalados por funcionarios del Estado, y las iglesias que no cuentan con la aprobación de Beijing se enfrentan a la clausura. 


El 2 de enero de 2019 el New York Times documentó cómo operan las iglesias en China. Muchas denominaciones cristianas realizan sus actividades religiosas de forma clandestina, debido a que no cuentan con el beneplácito estatal y muchas otras, que deciden acatar las normas del gobierno, pueden verse enfrentadas a un cierre intempestivo si pierden el apoyo de las autoridades. En China no son raras las detenciones de pastores y sacerdotes o la confiscación de Biblias. Sin embargo, a pesar de los intentos de control por parte del gobierno sobre las iglesias, la vida religiosa en China está prosperando. El New York Times estimó que solamente las iglesias clandestinas podrían albergar a 30 millones de fieles; si a estos se suman los creyentes afiliados a iglesias aprobadas por el Estado y los que, aunque participando de la actividad de las iglesias clandestinas, no pueden ser contabilizados, el número oficial de cristianos en China podría ser mucho más alto. Algunas estimaciones sugieren que el número de cristianos en China podría ser de sesenta millones, esto incluye a iglesias aprobadas por el estado y a iglesias clandestinas de distintas denominaciones. 


En diciembre de 2018, el New York Times documentó cómo la persecución religiosa también se extendía a los musulmanes, muchos de los cuales han sido detenidos en campos de concentración, obligados a realizar trabajos forzados y a tomar programas de re-educación que incluyen la aceptación de la ideología del gobierno.

jueves, 10 de junio de 2021

El origen del coronavirus


El periodista especializado Nicholas Wade (Nature, Science, New York Times) se ha puesto a seguir las pistas y finalmente ha llegado a la conclusión de que "la teoría del surgimiento natural tiene que hacer frente a una miríada de inverosimilitudes" y de que, en cambio, hay fundadísimas razones para sostener que su origen no está en una oscura cueva de murciélagos del sur de China sino en un laboratorio de la ciudad de Wuhan.

Nicholas Wade

La investigación de Wade es clara. El SARS-2 es un virus de diseño. Diseñado por el equipo de la doctora Shi Zhengli, en un laboratorio del Instituto Virológico de Wuhan (IVW). La doctora Shi trabaja desde hace años con coronavirus y ha creado coronavirus con anterioridad y ha recibido financiación para llevar adelante sus investigaciones. Los trabajos de la doctora Shi subcontratada por el doctor Daszak eran tan peligrosos que sobre ellos pesaba una moratoria que habría impedido su financiación con dinero del contribuyente norteamericano… si no se les hubiera querido librar de ella a toda costa y esgrimiendo nada menos que razones de "salud pública o seguridad nacional". ¿Dejó hacer el director del INAEI para seguir teniendo acceso al IVW, que se supone está ligado al Ejército chino y desarrolla investigaciones relacionadas con la guerra biológica? Es una pregunta que se hace Wade.

sábado, 27 de marzo de 2021

China está construyendo un futuro autoritario de alta tecnología


Con millones de cámaras y miles de millones de líneas de código, China está construyendo un futuro autoritario de alta tecnología. Pekín está acogiendo tecnologías como el reconocimiento facial y la inteligencia artificial para identificar y monitorear a 1.400 millones de personas. El país busca montar un inmenso sistema de vigilancia nacional con la ayuda crucial de su floreciente industria tecnológica. China está invalidando la visión común de que la tecnología es una gran democratizadora que da más libertad a las personas y las conecta con el mundo. En China, ha derivado en control.



En China, hasta la percepción de la vigilancia puede mantener a la población bajo control. El software invasivo de vigilancia masiva se ha instalado en el occidente del país para rastrear a miembros de la minoría musulmana de la etnia uigur y para mapear sus relaciones con amigos y familiares, de acuerdo con software al que tuvo acceso New York Times. “Esta es posiblemente una manera completamente nueva para que el gobierno maneje la economía y la sociedad”, opina Martin Chorzempa, investigador del Instituto Peterson de Economía Internacional. “La meta es tener una forma algorítmica de ejercer el gobierno”, añade.



Escribe Paul Mozur en New York Times que la nueva estrategia de vigilancia en China se basa en una idea antigua. Solo una autoridad fuerte puede traer el orden a un país turbulento. Mao Zedong llevó esa filosofía a extremos devastadores, pues su mandato vertical produjo hambruna y después la Revolución Cultural. Sus sucesores también anhelaban el orden, pero temían las consecuencias de un régimen totalitario. Formaron un nuevo acuerdo con el pueblo chino. A cambio de la impotencia política, en esencia se dejaría a las personas en paz y se les permitiría hacerse ricas.Y funcionó. La censura y la fuerza policial mantuvieron su poder, pero la gente de China encontró aún más libertad. Esa nueva actitud sirvió para dar inicio a décadas de un veloz crecimiento económico. En la actualidad, ese acuerdo no escrito se está desmoronando.



jueves, 16 de mayo de 2019

No estamos en busca de una guerra, y ellos tampoco

Margarita Robles
La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha ordenado la "retirada temporal" de la fragata española Méndez Núñez del grupo de combate encabezado por el portaaviones USS Abraham Lincoln ante la escalada de tensión entre Washington y Teherán.
El presidente de los EEUU, Donald Trump desmintió un informe del New York Times según el cual se estaba evaluando el envío de 120.000 tropas al Oriente Medio en caso de una amenaza iraní. “No tenemos planes al respecto”, declaró Trump, agregando que espera no tener que “examinar este tipo de eventualidades”.


El líder supremo de Irán Ali Khamenei ha afirmado que no habrá ninguna guerra con los americanos. Con una declaración redactada en su cuenta de Twitter y difundida en los medios del Estado, el gran ayatolá subrayó que “no estamos en busca de una guerra, y ellos tampoco”.

miércoles, 14 de marzo de 2018

A los terroristas islámicos la globalización y la hegemonía cultural le preocupa tan poco como los pobres y los pueblos oprimidos de Oriente Medio.

The New York Times (16 de septiembre): “[…] los autores actuaron impulsados por el odio a valores acariciados en Occidente como son la libertad, la tolerancia, la prosperidad, el pluralismo religioso y el sufragio universal”.

Semejante interpretación, escribe Noam Chomsky, está en total discrepancia con cuanto sabemos, pero tiene todos los méritos de la autoadulación y del apoyo ciego al poder. Y tiene el defecto de propiciar de manera significativa futuras atrocidades, incluidas las dirigidas contra nosotros mismos, quizás incluso más horrendas que las del 11-09. 


A la red de Bin Laden, la globalización y la hegemonía cultural le preocupan tan poco como los pobres y los pueblos oprimidos de Oriente Medio, a los cuales ha perjudicado gravemente durante años. Bin Laden decía en voz alta y clara cuáles son sus preocupaciones: Guerra Santa contra los regímenes corruptos, represivos y no islámicos de la región y contra quienes los apoyan. Igual que libraron una Guerra Santa contra los soviéticos en los ochenta (y ahora luchan en Chechenia, China occidental, Egipto, en este caso desde 1981, cuando asesinaron a Sadat, y en cualquier otra parte). El mismo Bin Laden probablemente no había oído hablar nunca de globalización. Quienes lo entrevistaron a fondo dicen que poco sabe del mundo, ni le importa. Si queremos, podemos decidir ignorar todos estos hechos y regodearnos en fantasías autocomplacientes. Pero con considerables riesgos, no sólo para los demás, sino para nosotros. Si decidimos hacerlo, también podemos ignorar, entre otras cosas, las raíces de los afganis tipo Bin Laden y sus socios, que tampoco son un secreto.

domingo, 5 de marzo de 2017

Las empresas productoras de hardware mantienen vínculos con los servicios de inteligencia.

Las empresas productoras de la amplia gama de hardware existente se ubican sobre todo en el primer mundo y mantienen vínculos firmes con los servicios de inteligencia de esos países. Vale la pena ver un ejemplo concreto de hasta qué punto una empresa privada está dispuesta a colaborar aun poniendo en riesgo su propia reputación. 
En 2010, un virus informático al que se bautizó “Stuxnet” afectó máquinas clave utilizadas para el enriquecimiento de uranio en Irán. Estos aparatos usaban un sistema de control de Siemens llamado PCS-7, cuenta Esteban Magnani. Según reveló el New York Times, en enero de 2011 la empresa alemana “cooperó con uno de los principales laboratorios de los Estados Unidos, en Idaho, para identificar vulnerabilidades de los controladores de computadoras que la compañía vende para operar maquinarias industriales alrededor del mundo”. Para decirlo con todas las palabras: Siemens ayudó a los Estados Unidos y a Israel a crear un
gusano informático capaz de sabotear sus propios productos y atacar a uno de sus clientes. Más allá de que alguien considere que esta es una “buena causa”: ¿Qué confianza se puede tener en un hardware hecho por una empresa después de algo así?