Estuve el viernes en un funeral. Al final del mismo mantuve una entrañable conversación con el marido de la fallecida, al cual considero, a pesar de la diferencia de edad,un gran amigo, no un viejo amigo.
Me comentaba Jaime, así se llama mi gran amigo, que tenía una enfermedad incurable que era la vejez.Le dije que se dejase de monsergas ya que la vejez puede ser el periodo mas fructifico de nuestra terrenal existencia.
El profesor Viktor Frankl comenta que no hay que tener nada contra la vejez mientras te permita pensar que maduras a medida que envejeces.La capacidad de adaptación no tiene límites. No se trata de lo que experimentas durante el proceso de envejecimiento, sino de qué postura adoptas ante él, cómo lo transformas y cómo intentas formar algo positivo de lo negativo.

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