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jueves, 27 de enero de 2022

Con el calvinismo se acepta la usura

Con el calvinismo se acepta la usura, prohibida previamente por católicos y protestantes. Se acepta que el dinero produzca dinero, lo que abrirá la vía a la especulación sin freno. Fue Max Weber, con su estudio sobre La ética protestante y el espíritu del capitalismo, quien desveló ese ascetismo típico del calvinismo que dio impulso al capitalismo. En continuidad con el abandono de la vida contemplativa como forma de vida superior, que había propiciado Lutero,dice la filósofa Victoria Camps, el calvinismo se agarra a un sentido de la vocación o llamada divina, vocación no religiosa, sino profesional, que hace que cada hombre esté llamado a desempeñar una tarea en este mundo, actuando así como ejecutor de la obra de Dios. De esta forma, el logro y la búsqueda de beneficios materiales adquieren una legitimación sobrenatural.

domingo, 16 de enero de 2022

Los males sociales de la usura


Todas las religiones abrahámicas se han preocupado por los males sociales de la usura, el préstamo a interés, que puede desembocar demasiado fácilmente en que los pobres acaben endeudados y tal vez en la indigencia. Tanto la Biblia como el Corán tienen cosas muy claras que decir sobre la usura, desde las prohibiciones del Levítico (“No le darás por interés tu dinero ni le darás tus víveres a usura”) hasta las acerbas palabras del Corán (“Los que viven de la usura se levantarán el día de la resurrección como aquel a quien Satán ha mancillado con su contacto”).

lunes, 5 de febrero de 2018

Usura.

El Papa Francisco denuncia la usura.
El Papa avisó a los poderes económicos y financieros que “la usura es un pecado grave” porque “mata la vida, pisotea la dignidad de las personas, es vehículo de corrupción e impide el bien común”.

“En la base de la crisis económica y financiera hay siempre una concepción de vida que pone en primer lugar el beneficio y no la persona. La dignidad humana, la ética, la solidaridad y el bien común deberían situarse siempre en el centro de las políticas económicas emprendidas por las instituciones públicas”.

“La usura humilla y mata, insistió el Papa. La usura es un mal antiguo que, lamentablemente, todavía actúa, como una serpiente, estrangulando a sus víctimas. Es necesario prevenirla, sustrayendo a las personas de la patología de la deuda adquirida para la subsistencia o para salvar una empresa”.

El Compendio de Doctrina Social de la Iglesia dedica a la usura lo siguiente: Si en la actividad económica y financiera la búsqueda de un justo beneficio es aceptable, el recurso a la usura está moralmente condenado. Los traficantes cuyas prácticas usurarias y mercantiles provocan el hambre y la muerte de sus hermanos los hombres, cometen indirectamente un homicidio. Este les es imputable. Esta condena se extiende también a las relaciones económicas internacionales, especialmente en lo que se refiere a la situación de los países menos desarrollados, a los que no se pueden aplicar sistemas financieros abusivos, si no usurarios.

El Magisterio reciente ha usado palabras fuertes y claras a propósito de esta práctica todavía dramáticamente difundida: La usura, delito que también en nuestros días es una infame realidad, capaz de estrangular la vida de muchas personas.