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domingo, 12 de enero de 2025

Nadie nace en un cuerpo equivocado

José Errasti y Marino Pérez Álvarez, psicólogos y profesores de la Universidad de Oviedo, opinan que el sexo en la especie humana es binario y que nadie nace en un cuerpo equivocado, porque no es posible un 'error' en la concepción al combinarse los cromosomas. Aquí no caben variables subjetivas.Renunciar a la verdad nunca es adecuado, a pesar de que vivimos en una sociedad donde está muy desvalorizada porque se le ha impuesto la subjetividad.  “Nadie nace en el cuerpo equivocado porque no existe la posibilidad de error en la materialización de los cromosomas. La persona es posterior. Cualquier discrepancia respecto al cuerpo deberá analizarse en términos de cómo se ha construido la persona y en qué contexto. Se puede nacer en sociedades equivocadas y en discursos equivocados, que dicen cómo han de ser los hombres y las mujeres. El género perpetúa ideologías sexistas mientras al cuerpo sigue sin pasarle nada”.
“El 87 por ciento de las chicas adolescentes que acuden a Transi (Servicio de Salud catalán que atiende los problemas de identidad de género), sale de la primera consulta con la receta de testosterona en la mano. Obviamente no ha dado tiempo a evaluar ni valorar nada, pero se le trata como una clienta que demanda algo, una actitud muy imprudente. La adolescencia siempre es difícil y en nuestra sociedad aún más, donde se practica una competencia feroz a través de las redes sociales donde se imponen aquellos o más sofisticados o especiales. Todos llevan en su bolsillo una enciclopedia entendemos que nefasta que es la pornografía. Sin capacidad crítica y con un deseo sexual en formación, se exponen a modelos inadecuados.” “Nos encontramos, comentan los profesores, con que a los adolescentes les están empujando a tomar decisiones irreversibles. A edades a las que no están preparados. Se colocan sobre cintas transportadoras como la medicación que luego resulta muy complicado abandonar. Antes se sabía que la mayor parte de las disforias se superaban con solo acabar la adolescencia. Pero una vez que el enfoque afirmativo se impone, el porcentaje de los que salen ya es más pequeño. A la par que crece su problemática. El transactivismo encumbra como héroes a aquellos que deciden transaccionar. En el momento que deciden destransaccionar, se convierten en traidores de la causa.”

martes, 30 de enero de 2024

Cómo de relativos pueden ser conceptos como lealtad o traición

Cuando Le Carré le reprochó a Philby en Moscú que era un traidor y que su comportamiento había provocado la muerte de decenas de compañeros del MI6, Philby le respondió que él era leal a su verdadera patria, al comunismo soviético. Estos casos ponen de manifiesto cómo de relativos pueden ser conceptos como lealtad o traición. A veces todo depende del punto de vista desde dónde lo mires. En ciertos casos la traición puede ser una forma de lealtad. Y eso en los espías se ve clarísimamente.



miércoles, 13 de mayo de 2020

Un hombre no puede ser un amante libre, o es un traidor o es un hombre atado



G. K. Chesterton hablando del matrimonio dice que “solo ignorando hipócritamente un hecho enorme se puede hablar de amor libre; como si el amor fuera un episodio semejante a encender un cigarrillo o silbar una cancioncilla….. está perfectamente claro desde el principio que un hombre no puede ser un amante libre, o es un traidor o es un hombre atado…..paganos y cristianos por igual han considerado el matrimonio como una atadura, algo que normalmente no ha de separarse.

“Los dos tienen que mantenerse juntos para hacerse justicia uno a otro. Si los americanos pueden divorciarse por «incompatibilidad de caracteres», no puedo concebir por qué no se divorcian todos. He conocido a muchos matrimonios felices, pero nunca a uno compatible. El fin del matrimonio es luchar y sobrevivir al instante en que la incompatibilidad se vuelve incuestionable. Pues un hombre y una mujer, como tales, son incompatibles”, añade Chesterton.


“Está bastante claro que la noción de que la mujer no es más que un bonito parásito colgante, un juguete, etcétera, surge a través de la sombría contemplación de algunas ricas familias de banqueros, en las que el banquero, al menos, fue a la ciudad y fingió hacer algo, mientras que la mujer del banquero fue al parque y no fingió hacer nada de nada. Un hombre pobre y su mujer son una sociedad mercantil”, escribe Chesterton.

lunes, 10 de febrero de 2020

Dios y el diablo dominan la vida de la cristiandad medieval

Jacques Le Goff
El historiador medievalista y escritor francés Jacques Le Goff afirma que frente a Dios, un poderoso personaje le disputa el poder en la tierra, el demonio. Satanás no tiene en la alta Edad Media un papel de primer plano, y aún menos el papel de una personalidad acusada. Aparece con nuestra Edad Media y se consolida en el siglo XI. Es una creación de la sociedad feudal. Con sus satélites, los ángeles rebeldes, es exactamente el tipo del vasallo felón, del traidor. Dios y el diablo dominan la vida de la cristiandad medieval y cuya lucha explica a los ojos de los hombres de la Edad Media todo el detalle de los acontecimientos. Claro está que, según la ortodoxia cristiana, Satanás  es una criatura, un ángel caído.



Por otro lado la iconografía se resiste a la penetración del purgatorio en el siglo XIII, ignora el juicio individual después de la muerte y durante mucho tiempo aún no representará más que la partición de la humanidad en buenos y malos, en elegidos y condenados en el Juicio final.

lunes, 2 de julio de 2018

Tránsfuga.

El tránsfuga cuando abandona traidoramente un partido, jamás lo hace lenta y cautelosamente, no se escurre saliendo sin ser visto de sus filas, sino que se marcha en línea recta, a plena luz del día, sonriendo fríamente, con una naturalidad asombrosa y aplastante, a las filas del hasta ahora contrario, y se apropia de todas sus palabras y argumentos. Lo que sus antiguos compañeros de partido piensen y digan de él, lo que piense la multitud, la opinión pública, le deja enteramente frío. Lo único que sigue siendo importante para él es estar siempre con el vencedor, jamás con el vencido. En la velocidad de ese cambio, en el desmesurado cinismo de su cambio de carácter, mantiene tal medida de descaro que involuntariamente deja estupefacto y fuerza a la admiración. Le bastan veinticuatro horas, a menudo sólo una, a menudo un minuto, para arrojar sin más la bandera de su convicción y envolverse susurrante en otra.