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martes, 21 de abril de 2020

Miedo

Symphorien Champier
Symphorien Champier escribe en 1510:“El señor debe tomar comodidad y deleite en las cosas que a sus hombres producen sufrimiento y trabajo”. Su papel es “mantenerse firme porque por el pavor que las gentes del pueblo tienen a los caballeros, laboran y cultivan las tierras, por pavor y temor a ser destruidas”. En cuanto a Tomás Moro, que rechaza la sociedad de su tiempo, situándose no obstante en una imaginaria “Utopía”, afirma que “la pobreza del pueblo es la defensa de la monarquía… La indigencia y la miseria privan de todo valor, embrutecen las almas, las acomodan al sufrimiento y a la esclavitud y las oprimen hasta el punto de privarlas de toda energía para sacudir el yugo”.Sartre escribe que “todos los hombres tienen miedo. Todos. El que no tiene miedo no es normal, eso no tiene nada que ver con el valor”. 

Jean Delumeau
La necesidad de seguridad está en la base de la afectividad y de la moral humanas. El compañero, el ángel guardián, el amigo, el ser benéfico es siempre aquel que difunde seguridad, dice Jean Delumeau. 

El animal no anticipa su muerte. El hombre sabe que morirá. Es, por tanto, “el único en el mundo que conoce el miedo en un grado tan temible y duradero”. Además, observa R. Caillois, el miedo de las especies animales es único, idéntico a sí mismo, inmutable: el de ser devorado. “Mientras que el miedo humano, hijo de nuestra imaginación, no es uno sino múltiple, no es fijo sino perpetuamente cambiante”.



En los Cuentos de la Bécasse, Maupassant describe el miedo como una “sensación atroz, una descomposición del alma, un espasmo horrible del pensamiento y del corazón cuyo solo recuerdo proporciona al alma estremecimientos de angustia”. A causa de sus efectos a veces desastrosos, Descartes lo identifica con la cobardía, contra la que no podríamos acorazarnos suficientemente de antemano.Simenon declara que el miedo es un “enemigo más peligroso que todos los demás”.

martes, 14 de abril de 2020

¿Quién simpatiza con el marxismo?

Rithy Panh y Christophe Bataille
Rithy Panh y Christophe Bataille en el libro La eliminación escriben: “Yo: Señor Duch, ¿quién simpatiza más con el marxismo? Duch: Los iletrados. Quienes no leen son los que más simpatizan con el marxismo. Es el pueblo en armas. Añado: obedecen. Los que leen pueden acceder a las palabras, a la historia y a la historia de las palabras. Saben que el lenguaje forma, halaga, disimula y mantiene firme. Quien lee, lee en el propio lenguaje: percibe la falsedad; la crueldad; la traición. Sabe que un eslogan es un eslogan. Y ya ha visto otros”.

miércoles, 8 de abril de 2020

Aquellas cosas que da o quita la fortuna no hacen la felicidad

Boecio


Boecio (480- 524) es uno de los fundadores de la filosofía cristiana de Occidente. Para Boecio aquellas cosas que da o quita la fortuna no hacen la felicidad. Ni la riqueza, ni el prestigio, ni el poder. Éstos son bienes que veleidosamente vienen o se van. No es sensato quejarse de que la fortuna se porte como quien es, haciendo girar su rueda y deleitándose en ver cómo “sube lo humillado y baja lo ensalzado” . Aceptar lo fortuito como tal es ya una primera cura. En materia de fortuna “nadie está contento con su suerte”. Es el momento de aplicar el “remedio duro”, que enseña a sobreponerse a lo cambiante y azaroso y trascender a lo permanente y firme. El hombre ha de buscar la felicidad dentro de sí mismo, en la integridad interior, un bien que no puede sernos arrebatado. Para que sea seguro, el bien ha de estar en manos del propio querer y ha de poder poseerse de modo permanente a voluntad . Esa vía conduce a Dios en quien se realiza de modo perfecto la definición de felicidad. La felicidad coincide con el sumo bien y último fin; asimismo con la unidad, “la unidad y el bien se identifican”. El bien es “lo que todos desean”, y “es el fin universal”. La prosecución de ese fin lleva a la felicidad, por tanto a Dios, con quien aquélla se identifica. La vida moral, que orienta a Dios, integra al hombre en un proceso de deificación. “Dios es la felicidad misma”. Participación de la felicidad divina ha de ser la humana. El deseo de felicidad es el universal práctico, que, satisfecho, da a la vida sentido. 

miércoles, 5 de febrero de 2020

Un mero recital de hechos no es historia



Un mero recital de hechos no es historia, ni siquiera si se les añaden hipótesis científicamente comprobables; sólo sirve su ubicación en la textura concreta, opaca en ocasiones, pero continua, rica, plena, de la vida real, en el continuo intersubjetivo, directamente reconocible, de la experiencia, dice Isaiah Berlin. Pero estas ideas son tan difíciles de formar, añade Isaiah Berlin, tan subjetiva parece también una sucesión de enfoques, que existe una tentación natural de evitarlas por parte de los historiadores que se toman en serio su tarea, o, al menos, de reducirlas al mínimo. De ahí el alegato de aquellos investigadores austeros que declaran que establecer que el buen rey Dagoberto o el emperador León Isaurio fallecieron tal o cual día de tal o cual año, por trivial o tedioso que pueda parecer, es establecer un hecho firme, algo que los investigadores del futuro no se verán obligados a descubrir de nuevo, un sólido sillar en el templo del saber; mientras que un intento de analizar la mente medieval, de aportar una descripción tan vivida de alguna parcela de la sociedad franca o bizantina que haga posible que el lector se adentre en ella de forma imaginativa, es, en definitiva, una mera conjetura y periodismo, una fantasía coherente, concebida, tal vez, en términos modernos irrealizables que probablemente dará paso, en una fecha no muy distante, a alguna otra interpretación no menos arbitraria, que refleje todos los intereses y temperamentos de los nuevos intérpretes; ni historia ni ciencia, una pieza de expresión caprichosa, agradable, incluso fascinante, pero no ciencia, solo arte.

viernes, 29 de noviembre de 2019

Dos reglas de oro



A los políticos habría que recordarles que hay dos reglas de oro cuando uno es interrogado. La primera es no ofrecer detalles accesorios por iniciativa propia; la segunda, no mentir abiertamente a menos que uno pueda mantenerse firme hasta el final.

sábado, 16 de junio de 2018

Mañana.

Uno cree haber tomado una determinación firme, y la cuestión de en qué momento ponerla en marcha parece algo secundario. Lo importante es que ya lo he decidido, se dice uno mismo, de modo que puedo dejar para mañana el comienzo de mi determinación. Pero mañana es un día tan bueno como el anterior para seguir dándole largas al asunto.

viernes, 3 de marzo de 2017

La locura del tiempo no es una necesidad fatal.

Los sucesos temporales no tienen poder alguno sobre ti mientras tú te niegues a participar en ellos; la locura del tiempo no es una necesidad fatal en tanto mantengas tu lucidez. Y hasta la peor de tus vivencias, las humillaciones aparentes, los reveses del destino, sólo los sientes en la medida en que eres débil frente a ellos, pues ¿quién sino tú mismo les confiere valor y peso, les transmite placer y dolor? Nada puede exaltar y humillar tu “yo” sino tú mismo.
Montaigne 
Aun la presión más fuerte del exterior cede con facilidad frente a quien internamente se mantiene firme y libre. Siempre, y en especial cuando el individuo en particular se siente acosado en su paz espiritual y en su libertad, la palabra y el sabio consejo de Montaigne representan una bendición, pues en tiempos de confusión y de partidismos nada nos protege mejor que la rectitud y la humanidad.

Los sucesos temporales no tienen poder alguno sobre ti mientras tú te niegues a participar en ellos

en tiempos de confusión y de partidismos nada nos protege mejor que la rectitud y la humanidad