viernes, 11 de enero de 2019

Cuando Reynolds y Phillips Morris colaboraban con los contrabandistas.

Los contrabandistas gallegos compraban el tabaco directamente al fabricante, es decir, a los propios ejecutivos de las multinacionales norteamericanas. Patrick Laurent, director comercial en Europa de R. J. Reynolds Tobacco Company, era el cerebro de toda la trama, destinaba el excedente o partidas defectuosas al contrabando a escala internacional. Lo mismo sucedía desde la otra multinacional, Phillips Morris Products Incorporated. La mercancía salía de Basilea, en Suiza, y de Amberes, en Bélgica, y se distribuía por carretera y por mar, en buques nodriza que partían de Grecia e Italia e iban haciendo escalas por la costa europea, incluida Galicia. De este modo las multinacionales del tabaco perfilaron tres poderosos socios a principios de los 80, los grupos griegos, la camorra italiana y los clanes gallegos. Las decisiones de todo este entramado se tomaban anualmente en el Gran Premio de Fórmula 1 de Montecarlo, donde alguna vez asomó la cabeza alguno de los capos gallegos. En los acuerdos se prorrateaban las posibles pérdidas. Sobraba el dinero. Gracias a su experiencia tras décadas de estraperlo, los clanes gallegos se hicieron en pocos meses con la confianza de las redes tabaqueras, y Galicia se convirtió en el puerto de descarga más importante del contrabando europeo. 




La estimación que los jueces hicieron a principios de los años 80 señalaba que un tercio del tabaco ilegal de Europa se movía a través de Galicia. Según datos de la propia Administración, Hacienda dejó de recaudar 10.000 millones de pesetas al año a principios de los 80 por culpa del contrabando. Cuenta Nacho Carretero que el modus operandi de los clanes gallegos era casi el mismo que después emplearían con el narcotráfico, los buques nodriza esperaban en aguas internacionales, y hasta allí se desplazaban las motoras y planeadoras para descargar y transportar las cajas a tierra.

jueves, 10 de enero de 2019

Lo que hace de la vida algo insustituible.

Para Viktor Frankl lo importante no es, en modo alguno, la profesión que se ejerce, sino el modo como se la ejerce; que es de nosotros mismos, y no de la profesión concreta en cuanto tal, de quienes depende el que se haga valer en nuestro trabajo ese algo personal y específico que da un carácter único e insustituible a nuestra existencia, y con ello un sentido a la vida.

Lo que hace de la vida algo insustituible e irremplazable, algo único, algo que sólo se vive una vez, depende del hombre mismo, depende de quién lo haga y de cómo lo haga, no de lo que se haga.

La dificultad para encontrar pareja en China.

Se calcula que en 2020 habrá alrededor de treinta millones de varones que no encontrarán esposa en China, y actualmente hay 114 hombres por cada 100 mujeres, con datos del Ministerio de Asuntos Civiles chino, según informaba el diario El País el pasado 30 de diciembre.

Debido a la dificultad para encontrar pareja, está aumentando el tráfico de mujeres a ese país para aumentar las posibilidades de los hombres de casarse, como ya denunciaba en 2013 Naciones Unidas.“El número de casos identificados todavía es pequeño, pero podría aumentar dado el panorama demográfico-social que existe”, advertía entonces la asesora técnica principal del Proyecto Interinstitucional de la ONU sobre la Trata de Personas (UNIAP), Lisa Rende Taylor.


Uno de los problemas más acuciantes para las autoridades chinas es que la escasez de nacimientos como consecuencia de la política del hijo único ha causado un envejecimiento de la población que ha hecho saltar las alarmas, y su preocupación ahora es cómo alentar la natalidad.

miércoles, 9 de enero de 2019

Cuando Europa se moría de hambre.


En el invierno de 1941-1942, justo seis meses después de su invasión por las tropas del Eje, más de 100.000 personas murieron de hambre en Grecia. La llegada de la guerra había arrojado al país a la anarquía administrativa que dio lugar a un colapso de los sistemas de distribución alimentaria. Holanda no sintió los peores efectos de la hambruna hasta el invierno de 1944-1945. No fue el caos administrativo lo que causó el  hambre en Holanda, sino la política largamente aplicada por los nazis de privar al país de lo necesario para sobrevivir. Cuando entraron los aliados en el oeste de Holanda en mayo de 1945, entre 100.000 y 150. 000 holandeses padecían hambre. El país sólo se salvó de una catástrofe a escala de la hambruna griega porque la guerra terminó y se permitió la entrada de grandes
cantidades de ayuda humanitaria. Pero para miles ya fue demasiado tarde. Los periodistas que entraron en Ámsterdam describieron la ciudad como “un extenso campo de concentración que exhibía horrores comparables a los de Belsen y Buchenwald”. Sólo en esa ciudad más de 5.000 personas habían muerto de inanición o enfermedades relacionadas. El número de víctimas por hambruna en el conjunto del país se situó entre 16.000 y 20.000.

Cuando un joven americano que vivía en Atenas preguntó a los soldados alemanes acerca de la atroz situación alimentaria en Grecia, recibió esta respuesta: “Bueno, todavía no has visto nada; en Polonia 600 personas mueren de hambre cada día”.En el invierno de 1941 el ejército alemán logró que entre 1,3 y 1,65 millones de prisioneros de guerra soviéticos murieran de hambre. Se cree que decenas de miles de judíos murieron de hambre en los guetos incluso antes de que empezaran las matanzas en masa. Durante los 900 días del sitio de Leningrado, cerca de 641.000 habitantes de la ciudad perdieron la vida por inanición y enfermedades relacionadas.

Un año después de que el sur de Italia fuese liberado, y después de que 100 millones de dólares en ayuda hubieran circulado por el país, las amas de casa seguían amotinándose contra los precios de los alimentos en Roma, y en diciembre de 1944 se celebró una "marcha del hambre" en protesta por la escasez. Según un informe de la UNRRA, al final de la guerra los disturbios por los alimentos continuaban por todo el país. La ración oficial en Viena rondó las 800 calorías durante la mayor parte de 1945. La ración para diciembre en Budapest se redujo a tan sólo 556 calorías al día. La gente de la antigua Prusia Oriental recurrió a comer perros
muertos que encontraban en las cunetas. En Berlín se veía a los niños recoger hierba de los parques para comer, y en Nápoles robaron todos los peces tropicales del acuario para comer. Como consecuencia de la profunda y extendida malnutrición se produjeron brotes de enfermedades por todo el continente. La malaria hizo su reaparición en el sur de Europa y lo mismo la tuberculosis por todas partes. Los casos de pelagra en Rumanía, otra enfermedad asociada a las privaciones, aumentaron en un 250%, cuenta Keith Lowe.

¿Es ciencia ficción?


La robótica busca que las máquinas inteligentes puedan hacer el trabajo por nosotros. George Dyson advierte que “en el juego de la vida y la evolución hay tres jugadores en la mesa: seres humanos, naturaleza y máquinas. Estoy firmemente del lado de la naturaleza. Pero la naturaleza, sospecho, está del lado de las máquinas”. El investigador en robótica e inteligencia artificial Hans Moravec está en la creencia de que podríamos llegar a no sobrevivir luego del encuentro con las especies robots superiores.

¿Qué tan pronto podría ser construido ese robot inteligente? Los avances anunciados en el poder de procesamiento de las computadoras parecen hacerlo posible para el 2030. Y una vez que ya existe un robot inteligente, queda un pequeño paso hacia una especie robot, hacia un robot inteligente que puede hacer copias evolucionadas de sí mismo, escribe Gradin. Un segundo sueño de la robótica es que gradualmente nos reemplacemos a nosotros mismos con nuestra tecnología robótica, consiguiendo una casi inmortalidad mediante la descarga de nuestras conciencias; es el proceso al que Danny Hillis piensa que nos iremos acostumbrando lentamente y que Ray Kurzweil describe con elegancia en La era de las máquinas espirituales.

martes, 8 de enero de 2019

El trabajo.

El trabajo en sí mismo no es una pena, ni una maldición o un castigo, quienes hablan así no han leído la Escritura. El trabajo, todo trabajo, es testimonio de la dignidad del hombre, de su dominio sobre la creación. Es ocasión de desarrollo de la propia personalidad. Es vínculo de unión con los demás seres, fuente de recursos para sostener a la propia familia; medio de contribuir a la mejora de la sociedad, en la que se vive, y al progreso de toda la humanidad.

Con Reagan y Thatcher aparecieron unos líderes sin complejos frente al comunismo.

Con Ronald Reagan y Margaret  Thatcher aparecieron al frente de las democracias occidentales unos líderes sin complejos de inferioridad frente al comunismo, que recordaban en todas sus intervenciones los logros en derechos humanos, en igualdad de oportunidades, en el respeto al individuo y a sus ideas, ante el despotismo y el fracaso económico de los países comunistas. En tanto que Ronald Reagan era un extraordinario divulgador de las
Friedrich von Hayek
teorías liberales, que sin duda conocía de manera un tanto general, la señora Thatcher era más precisa e ideológica. No tenía escrúpulo alguno en decir que ella consultaba a Friedrich von Hayek y que leía a Karl Popper, al que consideraba el más grande filósofo contemporáneo de la libertad.

En cuestiones económicas y políticas Ronald Reagan y Margaret Thatcher tenían una inequívoca orientación liberal, en muchas cuestiones sociales y morales defendían posiciones conservadoras, ninguno de ellos hubiera aceptado el matrimonio homosexual, el aborto, la legalización de las drogas o la eutanasia. Para ellos la igualdad ante la ley y la igualdad de oportunidades no significan la igualdad en los ingresos y en la renta, porque esto sólo se puede obtener en una sociedad mediante un Gobierno autoritario que iguale económicamente a todos los ciudadanos mediante un sistema opresivo, haciendo tabla rasa de las distintas capacidades individuales, imaginación, inventiva, concentración, diligencia, ambición, espíritu de trabajo, liderazgo. Esto equivale a la desaparición del individuo.