viernes, 3 de noviembre de 2017

Cuando nuestro planeta perdió su lugar privilegiado.

sistema heliocéntrico
Después de que Copérnico y Galileo defendieran y divulgaran el sistema heliocéntrico, el universo medieval se había roto en pedazos, y lo que antes era un cosmos finito cuyo centro estaba ocupado por la Tierra, que permanecía inmóvil, ahora se convertía en un universo de dimensiones incalculables en el que nuestro planeta orbitaba como uno más. El espacio se había multiplicado hasta llegar al infinito, y en él, la Tierra quedaba reducida a un punto insignificante en comparación con la inmensidad que la albergaba. Así, lo que antes se había considerado un hogar, había pasado a ser algo tan extraño como incomprensible. Nuestro planeta había perdido su lugar privilegiado, y con él, de forma inevitable, también el hombre. 

Este cambio de cosmovisión, es decir, de la manera de entender al hombre y su lugar en el universo, causó un verdadero impacto en la historia del pensamiento. Hay que
ponerse en el lugar de alguien de aquella época para hacerse una idea, siquiera aproximada, de lo que semejante cambio debió de suponer en la mentalidad de la época. Afirmar que la Tierra era un planeta más, arrancarla de su centro, hacernos girar alrededor del Sol a gran velocidad, fue una de las mayores heridas que la ciencia infligió al ego de la humanidad. Como señaló Nietzsche, entre otros, después de este acontecimiento el hombre ni fue el mismo ni aún se ha recuperado.

Donde está nuestra pupila, no está la de los demás.

“Cada hombre tiene una misión de verdad”, pues donde está nuestra pupila, no está la de los demás. “ Lo que de la realidad ve mi pupila no lo ve otra. Somos insustituibles, somos necesarios”, afirma Ortega y Gasset. Cada ser, cada sociedad, supone un punto de vista único que no puede ser desechado, salvo riesgo de despreciar una parte importante de la humanidad como conjunto de seres que afrontan una misma realidad desde distintos puntos de vista.

jueves, 2 de noviembre de 2017

Vivencia.

plano de Paris iphone.
Bergson da un ejemplo de vivencia diciendo que una persona puede estudiar minuciosamente el plano de París; estudiarlo muy bien; notar uno por uno los diferentes nombres de las calles; estudiar sus direcciones; luego puede estudiar los monumentos que hay en cada calle; puede estudiar los planos de esos monumentos; puede repasar las series de las fotografías del Museo del Louvre, una por una. Después de haber estudiado el plano y los monumentos, puede este hombre procurarse una visión de las perspectivas de París, mediante una serie de fotografías
Paseando por Paris.
tomadas de múltiples puntos de vista. Puede llegar de esa manera a tener una idea regularmente clara, muy clara, clarísima, detalladísima de París. Esta idea podrá ir perfeccionándose cada vez más, conforme los estudios de este hombre sean cada vez más minuciosos; pero siempre será una mera idea. En cambio, veinte minutos de paseo a pie por París, son una vivencia. Entre veinte minutos de paseo a pie por una calle de París y la más larga y minuciosa colección de fotografías, hay un abismo. La una es una mera idea, una representación, un concepto, una elaboración intelectual; mientras que la otra es ponerse uno realmente en presencia del objeto, esto es, vivirlo, vivir con él; tenerlo propia y realmente en la vida; no el concepto que lo substituya; no la fotografía que lo substituya; no el plano, no el esquema que lo substituya, sino él mismo.

Existen países y entornos sociales en los que las mujeres siguen viviendo en condiciones muy precarias.

Shirin Ebadi
En Irán, cuando Shirin Ebadi fue galardonada con el Premio Nobel de la Paz en 2003, las mujeres celebraron con entusiasmo el primer Nobel otorgado a una defensora de los derechos de las mujeres de origen musulmán. En la actualidad, las feministas en Irán son consideradas enemigas del estado. La radicalización de algunos países como Irán y el resurgimiento de grupos fundamentalistas islámicos provocaron en la segunda mitad del siglo XX un retroceso en la historia de la emancipación de las mujeres en Oriente Próximo. Una situación que continúa vigente hoy en día.

Malala
En el año 2013, una niña llamada Malala hablaba ante las Naciones Unidas sobre los derechos de las mujeres y de los niños. Malala es una superviviente de la violencia talibán que lleva años difundiendo su mensaje de paz por medio mundo. Sus palabras en aquel emotivo discurso hablaron de injusticias sociales y se centraron en muchos momentos en la situación de las mujeres. “Las mujeres y los niños están sufriendo en muchas partes del mundo de muchas maneras. Las niñas tienen que hacer el trabajo infantil doméstico y se ven obligadas a casarse a edad temprana. La pobreza, la ignorancia, la injusticia, el racismo y la privación de derechos básicos son los principales problemas que enfrentan los hombres y mujeres”. 

Como recordaba Malala, aún existen países y entornos
sociales en los que las mujeres siguen viviendo en condiciones muy precarias, mientras que en los que la mujer ha mejorado sustancialmente su situación, permanecen vivas para vergüenza de todos lacras como la violencia de género o cuestiones no resueltas como el techo de cristal en muchas profesiones o los conflictos laborales que provoca la conciliación familiar.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Su voz está todavía viva.


Los rostros de los seres fallecidos a quien mejor hemos conocido, los hemos visto desde tantos ángulos, bajo tantas luces y dotados de tantas expresiones (paseando, durmiendo, riéndose, llorando, comiendo, hablando o pensando), que todas estas impresiones se nos enmarañan simultáneamente, dentro de la memoria y quedan confundidas en un simple borrón. Pero su voz está todavía viva. Su voz añorada que en el momento menos pensado me puede convertir en un niño que se echa a llorar, narra Clive Staples Lewis. 

Cervantes y la libertad de conciencia.

Auto de Fe en la Plaza Mayor de Madrid, por Francisco Rizi - Museo del Prado
La Inquisición era, contra lo que se cree hoy, popular. En primer lugar porque, cuando atacaba, lo hacía a una minoría selecta, totalmente desligada de la masa. Que fray Luis de León estuviera unos años en la cárcel podía molestar a unos estudiantes o colegas, pero el pueblo pensaba que, cuando lo habían hecho sus razones habría. La idea de que estaban en buenas manos, de que el rey por un lado y la Iglesia por otro, velaban por ellos, era típica del tiempo y, por ello, las restricciones consideradas necesarias. Ha dado tal vuelta el concepto que hoy se hace difícil comprender cómo en un capítulo del Quijote (II, 55) se diga que: “… llegué a Alemania y allí me pareció que se podía vivir con más libertad porque sus moradores no miran en muchas delicadezas; cada uno vive como quiere porque en la mayor
Cervantes.
parte della se vive con libertad de conciencia”. Eso era una crítica, por mucho que hoy  asombre. Porque quien tenía libertad de conciencia podía escoger el peor camino e ir al infierno. La teoría de que Cervantes decía eso porque era partidario de ella no es válida porque, en ese caso, no se hubiera atrevido a expresarlo tan claramente. Tanto él como el censor y el lector, interpretaron el hecho de tener libertad de conciencia no como un bien, sino como un mal. ¿Para qué poder elegir cuando se está en posesión de la única? 

martes, 31 de octubre de 2017

El arte figurativo constituía la Biblia de los pobres.

Nicolas V
Nicolás V fue el papa número 208 de la Iglesia católica desde el 6 de marzo de 1447 hasta su muerte en 1455. Este papa, renovando el pensamiento de Gregorio Magno, según el cual el arte figurativo constituía la Biblia de los pobres, es decir, un instrumento por el cual las personas más simples y quienes no sabían leer podían aprender las verdades de la fe, se convenció de que la majestuosidad y el esplendor de los edificios constituían un medio apto para confirmar ante los fieles la autoridad y el prestigio de la Iglesia. Todos los papas de este periodo seguirán esta norma y poco a poco modelarán una ciudad de palacios, de iglesias, de plazas, monumentos y fuentes.

Vista de la Basílica de San Pedro.
La basílica de San Pedro, construida y enriquecida a lo largo de decenios, sirvió para reedificar un pasado que fue haciéndose legible a los ojos de la mayoría de los peregrinos, aunque fuera agriamente contestado por los abogados de la Reforma. Definió el catolicismo postridentino, que conjuntaba la disciplina con lo maravilloso.