Mostrando entradas con la etiqueta conciencia nacional. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta conciencia nacional. Mostrar todas las entradas

sábado, 26 de julio de 2025

El deseo de pertenecer a una comunidad es una necesidad humana básica

“El deseo de pertenecer a una comunidad es tan natural en los seres humanos como el deseo de comer o dormir o beber o moverse, o cualquier otra necesidad humana básica. No creo, como creía Hobbes, que los seres humanos sean siempre solitarios, brutos, etc., sino que han vivido siempre en comunidades de algún género, porque el deseo de vivir entre gente que entienda el idioma de uno, entre la que uno se sienta en casa (sean cuales sean los sentimientos entre individuos), que forma una unidad natural, digamos, es permanente. En el caso de las naciones (prescindiendo de cómo puedan haber surgido), la conciencia nacional la considero un sentimiento humano natural que no debe en modo alguno condenarse, que crea la solidaridad, la lealtad, el patriotismo y otros sentimientos que unen a los seres humanos entre sí y hacen posible y valiosa la cooperación”, escribe Isaiah Berlin en su libro El fuste torcido de la humanidad.
Añade Isaiah Berlin que “la diferencia entre patriotismo y nacionalismo consiste precisamente en ese orgullo arrogante, esa xenofobia, ese sentido de misión, de estar escogido para transformar el mundo, que es la fuente de los males que usted y yo condenamos”.

sábado, 24 de mayo de 2025

Desde siempre la izquierda española se ha sentido incómoda con la idea y la realidad de España

Con el desarrollo del modelo autonómico trazado en 1978 se ha dado en España una curiosa paradoja, pues aunque la idea era lograr un Estado que permitiera construir la democracia, muchos han entendido que se trata más bien de usar la democracia para destruir al Estado. Si lo normal en cualquier parte es que el dinamismo propio del poder político contraste con los que en cambio debieran ser los componentes estables del Estado (la población y el territorio), estos están librados aquí a lo que cada partido piense que significa la palabra España. El desencuentro consiste en que, según se dice, ha de distinguirse a la nación del Estado, pero lo cierto es que, si de lo que se trata es de tener un Estado de derecho, ni la una ni el otro tienen títulos superiores para secuestrar las libertades fundamentales e imponer criterios autoritarios. 
Desde siempre la izquierda española se ha sentido incómoda con la idea y la realidad de España. Radicalmente sectaria, considera que el país en el que viven lo han hecho “los otros”, “la derecha”. No se reconoce en su historia, y prefiere apegarse a los símbolos que, sin excesivo rigor crítico, representan para ella otra España, los comuneros, los moriscos, los afrancesados. En los últimos doscientos años, solo en las competiciones deportivas los españoles hemos estado del mismo lado frente a un adversario común, e incluso así algún periférico ha celebrado públicamente nuestra derrota. Sin embargo, un barómetro autonómico del CIS mostraba que España es una realidad más contundente que cualquier manipulación ideológica. Una clara mayoría de españoles está en contra de profundizar el proceso autonómico, y cada vez más preferirían dar marcha atrás en la descentralización. Aunque desde la izquierda se ha hecho todo para que no nos creamos la nación, la inmensa mayoría de los españoles tiene una intensa conciencia nacional y siente orgullo de ser español.

viernes, 12 de mayo de 2023

El presidente Putin ha potenciado el nacionalismo gran-ruso o expansionista


El socialismo real fue un gran frigorífico en el que la conciencia nacional de lituanos, ucranianos o eslovacos habría permanecido hibernada, pero viva, durante cuatro décadas, para despertar de forma progresiva a lo largo de la década de 1980. Al desaparecer un régimen opresor, los sentimientos nacionales de la población habrían resurgido con pleno vigor. La nación surgiría de nuevo como religión política de la modernidad, que facilitaba un marco de valores desde el que emprender el tránsito a una economía de mercado. Las banderas nacionales serían enarboladas por viejas élites políticas y nomenklaturas comunistas locales necesitadas de reciclaje político, y nuevas élites que encontrarían una vía de rápida promoción en el nacionalismo, escribe el historiador Núñez Seixas.

El Gobierno pseudoautoritario del presidente Vladímir Putin, dice Núñez Seixas, ha adoptado una política de recuperación de la influencia geopolítica de Rusia que también ha tenido expresión en la potenciación del nacionalismo gran-ruso o expansionista, que aspira a reconstruir en lo posible el antiguo dominio territorial de los zares y a mantener su influencia sobre las repúblicas eslavas de Bielorrusia y Ucrania, estimulando para ello la movilización de las poblaciones rusófonas. Así se ha puesto en evidencia entre 2013 y 2014, cuando los rusos de Crimea proclamaron su independencia unilateral de Ucrania, tras celebrar un referéndum, y en el Este rusófono del país (particularmente en la región de Donetsk) los separatistas rusófonos se han rebelado contra el gobierno de Kiev. El 24 de Enero de 2022 se produjo la invasión rusa de Ucrania.