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miércoles, 27 de agosto de 2025

Corrupción política

La corrupción política empieza a menudo fuera de los cauces legales o convencionales de financiación de los partidos. La financiación de la política está reglada, pero siempre resulta poca para los propósitos de los políticos. Luego, claro, el conseguidor de fondos se reserva una porción de la mordida. Por tanto, doble corrupción: la del partido y la de los dirigentes. Mejor, triple corrupción: las empresas que (se) corrompen para obtener contratos públicos, ya que a menudo eso es condición indispensable para trabajar para una administración pública. Incluso cuádruple corrupción: la del funcionario de la intervención y la censura de cuentas, que precisamente deserta de su específico cometido, que es fiscalizar con arreglo a la ley el uso del dinero por los políticos y administradores públicos.


martes, 15 de marzo de 2022

Bravo Murillo

Bravo Murillo


La labor realizada por Bravo Murillo mereció ya en su época toda clase de encomios. Creó organismos técnicos de reconocida utilidad y, mediante las normas de contabilidad que llevaron su nombre, dio debido cauce a una buena administración de los fondos públicos. Alcanzó el cargo de presidente del Consejo ya en el reinado de Isabel II, en 1850, sin haber sido considerado cómplice de ninguno de los errores de la soberana. Durante esta etapa trató de que los proyectos que abrigaba, tan precisos para la regularización más exacta del crédito del país, alcanzasen la debida realidad. En parte vio logradas sus aspiraciones, así como intentó introducir otras medidas a fin de sanear la vida económica española. En este sentido, es conveniente recordar la Ley de Puertos Francos, que, muy imitada en otros hemisferios, consiguió revitalizar la economía del archipiélago canario. Bravo Murillo no se oponía por sistema al Parlamento, pero sí a la práctica corriente en España. Y como de muestra vale un botón, en 1851 disolvió las Cortes por tres veces; la última, según cuenta Santillán en sus Memorias, afirmó: “Para que ustedes descansen y a nosotros nos dejen gobernar”.

Isabel II

Bravo Murillo fue la figura más completa en materia económica del reinado de Isabel II, y las tres palabras que mejor resumen su labor, según Luciano Taxonera, son serenidad, competencia y resolución. A él le debemos uno de los logros más interesantes de la administración pública, que fue copiado ampliamente en todo el mundo, pues propuso un método objetivo de selección (lo que hoy llamamos oposiciones) para ingresar en la función pública, escribe Fernando Bruquetas de Castro.

martes, 1 de octubre de 2019

La organización política se basa en la lealtad de los afiliados a sus dirigentes

La organización política se basa en la lealtad de los afiliados a sus dirigentes. La fidelidad a la organización conlleva de forma indirecta la docilidad y adhesión del inferior al superior. Por ello se procura que los cargos en la administración pública o en las empresas estatales sean asumidos por personas de confianza. Se desarrollan así relaciones de mutuo interés entre el superior y el inferior. El primero se beneficia de la docilidad y lealtad del segundo a cambio de recompensas presentes o futuras, como el ascenso de categoría o el acceso a un cargo superior en una organización o en una institución política. Los militantes y afiliados de base suelen acatar las decisiones de los dirigentes o los que controlan el poder en los órganos de gobierno. Si uno no se doblega sino que adopta posturas contrarias a la dirección del partido local, regional o nacional, está cuestionando la posición del superior. De ahí que siempre resulte más cómodo para las personas que aspiran a ocupar un cargo en la estructura del partido o en la administración pública seguir las líneas de actuación marcadas por los dirigentes.



Dice el profesor Juan Oliver Sánchez que la persona que accede a un cargo municipal, autonómico o nacional o un puesto de responsabilidad en el gobierno puede convertirse en un individuo prepotente que no quiere ser controlado por los militantes o rendir cuentas ante la organización. De ahí que la política esté entrelazada por estrategias, maniobras, estratagemas, intrigas, manipulación, resentimientos, facciones, clientelismo, negociaciones y acuerdos, rivalidades y enfrentamientos. La vida política conlleva una actividad que pone de manifiesto intereses personales, orientados a la consecución de niveles crecientes de poder, renta, posición social e influencia en los órganos de gobierno y decisión de las organizaciones e instituciones políticas y en la sociedad

martes, 18 de octubre de 2016

Exigencias morales de los Estados

Una democracia sin valores se convierte con facilidad en un totalitarismo visible o encubierto, como demuestra la historia.

Juan Pablo II en su encíclica Veritatis Splendor escribe que en el ámbito político se debe constatar que la veracidad en las relaciones entre gobernantes y gobernados; la transparencia en la administración pública; la imparcialidad en el servicio de la cosa pública; el respeto de los derechos de los adversarios políticos; la tutela de los derechos de los acusados contra procesos y condenas sumarias; el uso justo y honesto del dinero público; el rechazo de medios equívocos o ilícitos para conquistar, mantener o aumentar a cualquier costo el poder, son principios que tienen su base fundamental en el valor trascendente de la persona y en las exigencias morales objetivas de funcionamiento de los Estados. 
Cuando no se observan estos principios, se resiente el fundamento mismo de la convivencia política y toda la vida social se ve progresivamente comprometida, amenazada y abocada a su disolución.


Una democracia sin valores se convierte con facilidad en un totalitarismo visible o encubierto

en el ámbito político se debe constatar que la veracidad en las relaciones entre gobernantes y gobernados

principios que tienen su base fundamental en el valor trascendente de la persona y en las exigencias morales objetivas de funcionamiento de los Estados