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martes, 31 de octubre de 2023

En épocas de euforia financiera, buena parte de la población se convierte en especuladora

En 1929, el limpiabotas que regularmente rutilaba los zapatos de Joe Kennedy le recomendó que, como él había hecho ya con sus modestos ahorros, invirtiese en ferrocarriles y petroleras, pues eran los valores que iban a subir de manera inminente. Kennedy dedujo que si un limpiabotas había invertido sus ahorros en la Bolsa de Nueva York, sin duda el mercado estaba sobrevalorado. En épocas de euforia financiera, buena parte de la población general se convierte en especuladora sin saberlo, ajena al abismo al cual va a precipitarse, desconocedora de que juega con fuego. Tal vez entre y salga de la bolsa a tiempo y gane algo de dinero, pero incluso bajo este supuesto ignorará que su acto dista poco de invertir los ahorros en décimos de lotería. Insisto en que esto no es asunto de unos pocos ni es un fenómeno aislado. Según el diario Público, en España más de 5 millones de hogares invierten directa o indirectamente en bolsa, a través de planes de pensiones o fondos de inversión. La exposición a los vaivenes bursátiles afecta al 25% del ahorro de las familias españolas. 
Joe Kennedy 
Basta que un país vea dispararse sus valores financieros para que una masa de insensatos acuda en tromba a colocar sus ahorros en unos activos cuyo riesgo pocos están capacitados para valorar, escribe el economista Trías de Bes. 

viernes, 27 de mayo de 2022

Nunca es demasiado tarde mientras el cansado corazón no deje de latir

Henry Wadsworth Longfellow

El Salmo de la vida de Henry Wadsworth Longfellow, el poema que este escribió para el cincuenta aniversario de la célebre promoción de graduados de 1825 del Bowdoin College, la universidad en la que se licenció. En el poema Longfellow anima a sus antiguos compañeros de clase, que en aquel tiempo ya eran mayores, a seguir activos, muy activos. Ah, nunca es demasiado tarde mientras el cansado corazón no deje de latir. Catón aprendió griego a los ochenta; Sófocles escribió su magnífico “Edipo”, y Simónides les arrebató el premio de poesía a sus iguales, cuando ambos contaban más de ocho decenios. Y Teofrastro con una decena de años más, empezaba a escribir “Caracteres morales”. El estribillo de “nunca es demasiado tarde” es sin duda tentador.

sábado, 10 de abril de 2021

La gente que está sufriendo no afecta a la lógica de los mercados


Kenneth Rogoff, profesor de Economía de la Universidad de Harvard, manifiesta en una entrevista que “todo el mundo habla de lo que hemos avanzado en el uso de la tecnología. Pero si tuviera que identificar alguno de los grandes problemas que hemos tenido hasta ahora sería la creciente urbanización que hemos visto desde la década de los 80, su impacto, especialmente en el aumento de precios. Las ciudades tienen muchas ventajas, pero también muchos problemas. Esto tendrá un efecto dramático. Por otro lado, la gente va a estar asustada por lo ocurrido en esta pandemia durante mucho tiempo. Es necesario evocar la Gran Depresión para poder hacer una comparación. La generación que la vivió se vio afectada para siempre. Tuvo tasas de ahorro muy altas en comparación con las generaciones posteriores. Y tal vez veamos eso nuevamente. Tampoco podemos olvidarnos de los cientos de millones de niños que han perdido un año de su educación. No puedo imaginarme el coste de esto. Podríamos seguir y seguir. Es difícil cuantificar hasta que no salgamos de la crisis, pero parece que el mundo retrocederá dos décadas en términos de pobreza global”.


Con respecto a la desconexión entre los precios de los activos y la economía real tiene algunas explicaciones. Una, dice Kenneth Rogoff, es que el sector de la economía real que está sufriendo son las personas de bajos ingresos. Esto no afecta tanto a las ganancias de las empresas. Es solo el 20% inferior de la población el que realmente sufre y eso no afecta a la bolsa. Es cruel, pero esa es la lógica de los mercados.