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lunes, 20 de marzo de 2023

Cataluña intentó lograr la independencia cinco veces en los últimos cuatrocientos años

Según resumió con eficaz brevedad Francesc Granell (La Vanguardia, 15 de octubre de 2016), Cataluña intentó lograr la independencia cinco veces en los últimos cuatrocientos años. Y en todas fracasó. La primera fue en 1640, cuando se constituyó en república bajo la tutela del rey de Francia. La experiencia fue corta y desastrosa. Con la firma del Tratado de Paz de los Pirineos (Guerra de los Treinta Años), pasaron definitivamente a Francia los territorios históricos del Rosellón, el Conflent y parte de la Cerdaña. La segunda fue en 1873, año de la explosión del cantonalismo con la Primera República. Baldomer Lostau proclamó el Estat Català, de cortísima existencia. El tercer momento, en abril de 1931, con la caída de la monarquía de Alfonso XIII y la proclamación de la Segunda República Española. Lluís Companys y Francesc Macià proclaman la República Catalana, pero es abortada por la República Española. Lo único que se consigue es recuperar la Generalitat. Y el cuarto, el 6 de octubre de 1934. Companys vuelve a intentarlo desde la presidencia de la Generalitat y proclama nuevamente el Estat Català, un Estado que duró unas pocas horas.En nuestros días el proceso soberanista de Cataluña, más conocido como el proceso catalán (en catalán, procés català), fueron un conjunto de hechos sociales y políticos que se desarrollaron desde el año 2012 hasta el 2021 en la comunidad autónoma de Cataluña con el objetivo de lograr la autodeterminación y la independencia de Cataluña respecto al resto de España.

miércoles, 25 de mayo de 2022

Líderes catalanes corruptos desencadenaran el desafío separatista

Es difícil no sospechar que tapar la corrupción pudo ser un móvil poderoso para que los líderes catalanes corruptos desencadenaran el desafío separatista. Tras una larguísima investigación fiscal y policial, Jordi Pujol confesó que mientras gobernó Cataluña durante tres décadas había amasado una fortuna. Su numerosa familia participó en la tarea como una organización. El procés cap a la independencia dificultó la investigación y persecución de la corrupción. El procés corrompió a la política, sociedad y economía catalanas. Naturalmente, el despilfarro, la malversación y la corrupción tienen un coste. El coste total tiene dos componentes: 1) el coste formal, de descomposición del Estado de derecho; y 2) el coste material, los recursos sustraídos a competencias legales y al servicio de los ciudadanos. El coste en recursos puede estimarse en su vertiente microeconómica (contando cada componente del presupuesto desviado de su uso legítimo) y en su vertiente macroeconómica. Los recuentos del fraude separatista en los presupuestos públicos cifran la cantidad sustraída cada año en unos 6.300 M €. Desde la vertiente macroeconómica, el coste del despilfarro, subvenciones ideológicas,competencias impropias, corrupción y malversación puede cifrarse en un 15 % del presupuesto total de la Generalitat, aun cuando suponer que el 85 % se gasta adecuadamente sea muy dudoso, escribe Ferran Brunet i Cid que es profesor de Economía Aplicada en la Universitat Autònoma de Barcelona, docente e investigador en Economía Europea.

Añade Ferran que la quiebra del Estado de derecho en Cataluña ha dado lugar a un período de grave inestabilidad, que dura ya más de una década, que ha afectado a la competitividad de la región y al atractivo y papel de Barcelona como gran ciudad europea. En el otoño de 2017, la “llei de desconexió”, el “referéndum”, la “declaració d’independència” y la “proclamació de la república catalana” agudizaron la huida de empresas, depósitos y bancos, la zozobra de la inversión, particularmente de la inversión extranjera, la contracción del comercio con el resto de España, contracción del turismo y la caída en el empleo. En lugar de Espanya ens roba, lema adaptado y explotado por el separatismo, ahora es meridiano que El procés ens roba el entendimiento, la convivencia, el trabajo, las inversiones, la libertad y el futuro de los catalanes. La profunda inestabilidad política en la que está inmersa Cataluña desde hace más de una década tiene, sin duda, efectos graves, profundos y duraderos.Un indicador podría ser el siguiente, en el ranking europeo de competitividad, entre 281 regiones, Cataluña está hoy en la posición 161, mientras que Madrid está en la posición 98; en 2010, Cataluña estaba en la posición 103.


Además de la acción de partidos separatistas, de las administraciones públicas catalanas que trabajan al servicio de los objetivos separatistas y de la influencia social de los medios de comunicación que actúan a la orden del gobierno catalán dominado por el separatismo, se dan otras circunstancias que contribuyen a los objetivos del separatismo, movidas o estimuladas por las propias administraciones públicas y los medios de comunicación que controlan. Hay dos elementos que pueden destacarse: la promoción del catalán con el objetivo de que se convierta en la única lengua hablada en Cataluña y empleada por sus instituciones; y la internacionalización del “conflicto”. El procés ha traído también el hundimiento de la inversión extranjera en Cataluña. La inversión extranjera recibida por Madrid entre 2010 y 2019 fue cuatro veces la que recibió Cataluña. Y tras el intento de golpe separatista de octubre de 2017, Cataluña está recibiendo quince veces menos inversiones extranjeras que Madrid.

martes, 9 de enero de 2018

A veces se utiliza las lenguas para crear conflictos.

A veces alguien utiliza las lenguas para crear conflictos, cuando están hechas para entendernos.

Un manifiesto que cae en mis manos, firmado por más de 270 lingüistas, filólogos traductores y escritores exige que el catalán sea la única lengua oficial en una hipotética república catalana independiente. Algunos conocedores del tema manifiestan que tal vez el problema mas importante de la presunta nueva República  sería el lingüístico, porque afecta a la base misma de cohesión social. 



El catalán como única lengua oficial carga contra el bilingüismo y considerar a la población llegada de territorios castellanohablantes como colonizadores lingüísticos es reabrir un melón no solo para muchos superado sino incendiario.

domingo, 31 de diciembre de 2017

Tabarnia.

Tabarnia una neo-nación asentada en la costa catalana que abarca a la mayoría de comarcas litorales de mayoría unionista y que  quiere independizarse de Cataluña para seguir siendo parte de España. Tabarnia es una región ficticia que abarcaría el litoral barcelonés y tarraconense desde el Maresme hasta el Baix Camp. 

Tabarnia existe mucho antes de que su nombre se popularizara. Hay una Cataluña independentista, rural y menos dinámica, y hay una Cataluña unionista, urbana y de mayor riqueza. Este planteamiento ha creado estupefacción entre los independentistas, ahora es el soberanismo el que defiende el statu quo territorial de Cataluña. La supuesta región genera la mayor parte del PIB catalán, la renta per cápita es muy superior a la del resto de las comarcas catalanas y hay un fuerte equilibrio entre los castellanos parlantes y catalana parlantes.

Según sus habitantes tienen el derecho de autodeterminación basado en los derechos proclamados por los independentistas. Si se avanza hacia la independencia Tabarnia quiere decidir si se mantiene dentro de la República Catalana o se adscriben al estado español como nueva comunidad autónoma. La propia Constitución contempla que el Congreso acepte la creación de nuevas comunidades autónomas.


lunes, 4 de septiembre de 2017

No duró mucho el ambiente de exaltación con que se inauguró la II República.

 Maciá proclamó la República catalana
Daba la II República sus primeros pasos en un ambiente de exaltación y júbilo. No duró mucho este ambiente jubiloso y la afirmación de que se había producido un cambio fundamental en la historia de España sin romper un cristal. Los sucesos de mayo en Madrid (quema de conventos, agresiones al periódico monárquico ABC) empezaron a dar a la República el perfil agrio y triste que lamentaba Ortega. La situación adquirió especial gravedad en Barcelona y Sevilla; en la capital catalana porque, apenas conocido el resultado de las elecciones, Maciá proclamó la República catalana y fue precisa una intervención urgente de Madrid para que se agregara dentro de la República Federal Española. 


En Sevilla, la Exposición Iberoamericana había dejado como legado (igual que la Exposición de Barcelona) bellos edificios, pero también una grave herencia social. Al terminar las obras quedaron en paro miles de obreros; se había anunciado un porvenir esplendoroso sin ningún fundamento, porque la exhibición de obras de arte no genera puestos de trabajo. La vieja tradición anarquista de la capital andaluza resurgió con tal potencia que los problemas sociales de Sevilla (ampliables a una vasta zona de Andalucía) fueron grandes quebraderos de cabeza para los dirigentes republicanos. Otro inicial error fue la creencia de que el aplastante triunfo republicano era un hecho consumado, irreversible. No se daban cuenta los triunfadores de la cantidad de mesianismo y novelería que habían intervenido en los acontecimientos de abril de 1931; tanto mayor fue su desconcierto cuando las elecciones de noviembre de 1933 pusieron de manifiesto un cambio de tendencia. Otras torpezas habría que cargar en la cuenta de los vencedores, sobre todo en materia religiosa y en el tratamiento de la cuestión obrera. Y no dejó de parecer mezquina la medida de confiscar al ex rey una fortuna personal obtenida por medios legales. Estos síntomas inquietaban a los observadores independientes, manifiesta el historiador Domínguez Ortiz, de los que había muchos entre las filas, muy densas, de la intelectualidad. Unos se
Julián Besteiro
entregaron o mantuvieron desde el principio, sin reservas, bien al Partido Socialista, como Julián Besteiro o Fernando de los Ríos, o al republicanismo burgués que tenía en don Manuel Azaña su más eximio representante; otros (Unamuno, Marañón, Ortega y otros) pronto se situaron en posiciones críticas y se dieron cuenta de que, aunque la República les reservaba embajadas y otros honores, el poder efectivo caía en manos de hombres mediocres, de ampulosos oradores o de extremistas, y que en sus manos inexpertas podía disiparse todo el caudal de buena voluntad que en ellos había depositado el pueblo español. ¿Cómo podía, por ejemplo, justificarse el cambio de la bandera bicolor por la tricolor que a la mayoría de los españoles no les decía nada? De pronto se encontraron con que la bandera de España se había convertido en la bandera monárquica y que ese gesto inútil daba lugar a incidentes y resentimientos que no había ninguna necesidad de haber provocado, dice Domínguez Ortiz.