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domingo, 12 de diciembre de 2021

El hombre se ha convertido en cosa y materia

El hombre, sobre la base de la ciencia y de la técnica llevadas a sus últimas consecuencias, ha llegado a ser capaz de construir y dominar las cosas; en cambio, no sólo no ha sabido crecer espiritualmente en la misma proporción, dominándose a sí mismo como domina las cosas, sino que en buena medida se ha olvidado de sí mismo, convirtiéndose en víctima de las cosas que él mismo ha producido. Incluso las llamadas ciencias humanas tratan al hombre como “cosa”, perdiendo así el sentido de la persona. Como ha observado Umberto Galimberti, desde el momento mismo en que las imágenes religiosas y filosóficas del hombre (el hombre es imagen de Dios, el hombre no es un medio sino un fin) han sido prácticamente destruidas, el hombre se ha convertido en cosa y materia. El sentido mismo de la muerte resulta completamente frustrado, hasta suprimido: “Despojado de sus valores religiosos, metafísicos y simbólicos no aceptados por el escenario tecnológico, la muerte llega hoy con un aspecto más desangelado, más desnudo, más carente de significado, casi un desecho de la vida, un residuo inútil, un completo extraño en un mundo frenético y ocupado no en alcanzar una auténtica o presunta finalidad, como ocurría en la perspectiva religiosa y humanística, sino con el único objetivo de exorcizar a la muerte segregándola, separándola, escondiéndola en el depósito de los desechos, en el vertedero del olvido”.

sábado, 28 de abril de 2018

A los que proclaman la derrota del cristianismo.

El Sermón de la Montaña
A los que sostienen que el Sermón de la Montaña ya no tiene sentido alguno y proclaman la derrota del cristianismo con la llegada de una era poscristiana, el filósofo alemán Max Scheler les responde que el cristianismo es antiguo sin duda, pero a la vez es joven, y con un gran futuro por delante: “En el centro de esa orientación moral de la vida que llamamos cristiana está el gran mandamiento: “Amarás a Dios con todo el corazón y con toda el alma y al prójimo como a ti mismo”. ¿Qué pensamientos y sentimientos puede tener aquel que, prescindiendo de la historia y de la interpretación de este mandamiento, parte de él y echa una mirada a la miseria del estado actual europeo e incluso a todo el mundo? El sentimiento se llama desesperación, cuanto más literalmente interprete el mandamiento. 

Sin embargo es un
Max Scheler
hecho que la cultura europea tiene raíces cristianas. Es un hecho que la propia Europa se considera cristiana y que, desde hace dos mil años, pretende educar a sus hijos según principios cristianos. En cualquier caso, no se puede aceptar el fracaso del cristianismo en Europa, y Scheler afirma: “Tenemos delante una enorme historia del futuro, y el cristianismo, si se compara con otras instituciones terrenales, es antiguo, sin duda, pero también joven y nuevo para todos aquellos que consiguen entender claramente el esencial sentido duradero de los valores religiosos en relación con los valores culturales”.