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domingo, 7 de octubre de 2018

Los españoles consideraban la Iglesia como la patria de sus almas.


Para los españoles del Siglo de Oro el principal objetivo de la vida del español era su salvación espiritual. El pícaro oía misa cuando se dirigía a cometer uno de sus despreciables crímenes, y el alcahuete, el chantajista, el asesino a sueldo, al ser heridos en una pelea, clamaban frenéticamente por un sacerdote que los absolviera. El propio Don Juan, el burlador, cuando las iracundas manos de la estatua se cerraron en torno a su cuello, suplicó una breve tregua para poder ponerse en paz con Dios. Los españoles consideraban la Iglesia católica como la patria de sus almas.
Paul Claudel y su hija Reine Clauel,

Hoy en día, dice el poeta francés Paul Claudel, la desnudez de algunas iglesias es “la manifestación al exterior de nuestros pecados y defectos: debilidad, indigencia, timidez en la fe y en el sentimiento, sequedad del corazón, falta de gusto por lo sobrenatural”.

sábado, 4 de noviembre de 2017

La negación del libre albedrío conduce a afirmar la predestinación.


Los reformadores han llegado a la justificación por la fe por el camino de la “desesperación”, escribe el profesor Jean Delumeau. Una conciencia lúcida y exigente no puede por menos que sentirse “traspasada”, es Lutero quien habla, ante el número y la gravedad de sus pecados. En comparación con estas faltas, las buenas obras “desaparecen como un soplo”.

La negación del libre albedrío es fundamental para Lutero y para Calvino. “Sin duda, escribe el primero, en el terreno natural el libre albedrío sigue siendo una realidad. Nosotros podemos decidirnos a comer, a beber, a engendrar, a mandar”, pero “en el terreno de la gracia no es nada, menos que nada”. Los Artículos de Smalkalda, por su parte, condenan a los que creen que “el hombre posee un libre albedrío para hacer el bien y abstenerse del mal o, inversamente, abstenerse del bien y hacer el mal”. La negación del libre albedrío conduce, lógicamente, a afirmar la predestinación.