Cuenta el historiador José Calvo que en la llamada Noche de San Daniel, los universitarios madrileños promovieron importantes tumultos, como consecuencia de la expulsión de don Emilio Castelar de su cátedra por haber escrito un duro artículo publicado en La Discusión, bajo el título de El Rasgo, en el que descubría la farsa montada por Narváez a propósito de la venta de bienes del Real Patrimonio. Narváez lo había presentado ante las Cortes como si de un grandioso acto de generosidad de la reina se tratase. Isabel II de España vendía su patrimonio para atender las necesidades públicas, cuando en realidad estaba embolsándose una parte importante de la venta de unos bienes que, por pertenecer al patrimonio, eran propiedad de todos los españoles. Hubo diputados que lloraron de emoción y quien la comparó con la otra Isabel reina de España, Isabel la Católica. La ira de Narváez ante el artículo de Castelar lo llevó a solicitar la expulsión de la Universidad Central del catedrático de Historia filosófica y crítica de España, a lo que el rector se negó. El asunto derivó en violentos altercados en la noche del 10 de abril de 1865, festividad de San Daniel.
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martes, 21 de abril de 2026
Noche de San Daniel
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jueves, 30 de junio de 2022
Cuando el pueblo de Madrid utilizó armas bacteriológicas
Durante la guerra de sucesión española,que fue un conflicto internacional que duró desde 1701 hasta la firma del Tratado de Utrecht en 1713, Felipe de Borbón deja Madrid y dirige sus tropas, unos treinta mil hombres, a recuperar Barcelona tomada por el archiduque Carlos, momento que aprovechó el ejército de la alianza (con tropas portuguesas e inglesas) para avanzar desde Portugal hacia Madrid. El archiduque era coronado rey de España como Carlos III ante el pueblo de Madrid, que lo recibe con frialdad. A pesar del apoyo incondicional al Borbón, poco pueden hacer los madrileños ante el numeroso y bien pertrechado ejército de extranjeros, pero sí podían hacerles frente con armas bacteriológicas. En aquellos momentos, Madrid contaba con casi cien burdeles para atender las necesidades de la carne, y los soldados eran clientes habituales. Se produjo una reunión de las “madames”, cuenta el escritor Javier Sanz, y decidieron hacer la guerra por su cuenta, a los soldados de la alianza solo les ofrecerían las prostitutas enfermas. Después de acicalarlas, bañarlas en perfume y vestirlas como cortesanas parecían hasta decentes. El resultado fue demoledor; al poco tiempo, en los hospitales de Madrid había más de seis mil soldados contagiados de sífilis o gonorrea.
jueves, 16 de diciembre de 2021
Las colas del hambre y las colas ante los centros de salud
El Confidencial Digital denuncia las colas del hambre y las colas que se forman ante los centros de salud. Se calcula que entre el Banco de Alimentos, Caritas y otras asociaciones y comedores se alimenta a millón y medio de familias en España. En Madrid ciento noventa mil madrileños sobreviven gracias a estas asociaciones en la actualidad.
Por otro lado están las colas que se forman todos los días, y casi a todas horas, ante los centros de salud, los centros de atención primaria. Las colas que podríamos llamar normales, las de cada día, las de todos los días, a las puertas de los centros de salud. Se trata de una realidad degradante, incluso lamentable, porque en muchos casos quienes las integran son personas mayores, enfermas o al borde de la enfermedad, que buscan una cita para ver al médico, al enfermero.A la puerta de los centros suele haber una persona que intenta racionalizar y organizar los accesos, que pregunta a unos y a otros cuáles son sus intereses o necesidades, y les dirige a una u otra parte.Todo ello, por supuesto, en la calle, al aire libre, algo que, a medida que entra el invierno, empieza a convertirse en una auténtica amenaza para la salud. Y duran periodos que pueden extenderse durante una hora. Eso se llama maltrato al ciudadano y al asegurado. Que son sobre todo personas mayores y enfermas en búsqueda de alivio y socorro sanitario.
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