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martes, 6 de enero de 2026

A la hora del nacimiento del Niño Jesús los Reyes Magos tuvieron una aparición 


Cuenta Ana Catalina Emmerick que “a la hora del nacimiento del Niño  Jesús, los Reyes Magos tuvieron una aparición maravillosa. Ellos eran servidores de las estrellas y tenían en lo alto de una montaña una torre piramidal chata, que en parte era de madera, donde siempre estaba uno de ellos con varios sacerdotes para observar las estrellas; escribían todo lo que ocurría y se lo comunicaban unos a otros. Esta noche creo que he visto en esta torre a dos de los Reyes; el tercero, que vivía al oriente del Mar Caspio, no estaba con ellos. Lo que ellos observaban siempre era una constelación determinada en cuyo aspecto veían cambios y recibían visiones del cielo. Hoy por la noche vi la imagen que ellos habían distinguido; estaba en diversos cambios. No la veían en una estrella sino en la figura formada por varias estrellas, que se movían. Vieron un hermoso arco iris sobre la luna, que estaba en uno de sus cuartos. Encima del arco iris estaba sentada una doncella que tenía la pierna izquierda como si estuviera sentada encima de ella, mientras que la derecha le colgaba recta hacia abajo y apoyaba el pie en la luna. En el arco iris apareció a la izquierda de la doncella una vid y a su derecha un haz de espigas de trigo. Delante de la doncella vi aparecer, o levantarse, o brillar con más fuerza, la figura de un cáliz como los que se usaron para instituir el Santísimo Sacramento.Surgiendo de este cáliz vi aparecer un Niñito,y sobre él un disco claro como una custodia vacía de la que salían rayos como espigas. En este cuadro tuve el concepto del Santísimo Sacramento. En la mano derecha del Niñito que surgía del cáliz crecía una rama en la que floreció como una flor una iglesia octogonal con una gran puerta dorada y dos puertecitas laterales. La doncella movía con su mano derecha el cáliz, el niño y la Hostia y se inclinó adelante, hacia la iglesia en cuyo interior estaba yo mirando. Al mirar la iglesia por dentro me pareció grandísima. Al fondo, pero dentro de la iglesia, vi una aparición de la Santísima Trinidad y sobre ella se alzó la torre de la iglesia, que al final configuró una ciudad totalmente brillante, tal como suelo ver la Jerusalén celestial. Mientras miraba dentro de la iglesia, vi salir muchas más cosas de este cuadro, pero ya no me acuerdo cómo iban seguidas, ni tampoco recuerdo ahora de qué forma se les mostró a los Reyes Magos que el Niño había nacido en Judea. A esa misma hora, el tercer rey, que vivía más alejado, vio en su patria el mismo cuadro. Los Reyes Magos al verlo se llevaron una alegría indecible; reunieron enseguida tesoros y regalos y formaron su caravana. Tardaron unos días en reunirse los tres. En los últimos días antes del nacimiento de Cristo yo venía observando gran actividad, y que veían todas clase de visiones en su torre estrellera.


Referencia: El nacimiento de Cristo según las visiones de la Beata Ana Catalina Emmerick

viernes, 24 de diciembre de 2021

El Nacimiento de Cristo


A finales del siglo XVIII e inicios del XIX vivió en Alemania Ana Catalina Emmerick. Dios le concedió revelaciones místicas de la vida de Jesús, San Juan Pablo II la beatificó en 2004.A continuación comparto el relato de Ana Catalina Emmerick sobre lo que vio del nacimiento de nuestro Señor:


"He visto que la luz que envolvía a la Virgen se hacía cada vez más deslumbrante, de modo que la luz de las lámparas encendidas por José no eran ya visibles. María, con su amplio vestido desceñido, estaba arrodillada con la cara vuelta hacia Oriente. Llegada la medianoche la vi arrebatada en éxtasis, suspendida en el aire, a cierta altura de la tierra. Tenía las manos cruzadas sobre el pecho".
"El resplandor en torno a ella crecía por momentos. Toda la naturaleza parecía sentir una emoción de júbilo, hasta los seres inanimados. La roca de que estaban formados el suelo y el atrio parecía palpitar bajo la luz intensa que los envolvía".
"Luego ya no vi más la bóveda. Una estela luminosa, que aumentaba sin cesar en claridad, iba desde María hasta lo más alto de los cielos. Allá arriba había un movimiento maravilloso de glorias celestiales, que se acercaban a la Tierra, y aparecieron con claridad seis coros de ángeles celestiales. La Virgen Santísima, levantada de la tierra en medio del éxtasis, oraba y bajaba las miradas sobre su Dios, de quien se había convertido en Madre. El Verbo eterno, débil Niño, estaba acostado en el suelo delante de María”.
"Vi a Nuestro Señor bajo la forma de un pequeño Niño todo luminoso, cuyo brillo eclipsaba el resplandor circundante, acostado sobre una alfombrita ante las rodillas de María. Me parecía muy pequeñito y que iba creciendo ante mis ojos; pero todo esto era la irradiación de una luz tan potente y deslumbradora que no puedo explicar cómo pude mirarla. La Virgen permaneció algún tiempo en éxtasis; luego cubrió al Niño con un paño, sin tocarlo y sin tomarlo aún en sus brazos".
"Poco tiempo después vi al Niño que se movía y le oí llorar. En ese momento fue cuando María pareció volver en sí misma y, tomando al Niño, lo envolvió en el paño con que lo había cubierto y lo tuvo en sus brazos, estrechándole contra su pecho. Se sentó, ocultándose toda ella con el Niño bajo su amplio velo, y creo que le dio el pecho. Vi entonces que los ángeles, en forma humana, se hincaban delante del Niño recién nacido para adorarlo".
"Cuando había transcurrido una hora desde el nacimiento del Niño Jesús, María llamó a José, que estaba aún orando con el rostro pegado a la tierra. Se acercó, lleno de júbilo, de humildad y de fervor. Sólo cuando María le pidió que apretase contra su corazón el Don Sagrado del Altísimo, se levantó José, recibió al Niño entre sus brazos, y derramando lágrimas de pura alegría, dio gracias a Dios por el Don recibido del Cielo".
"María fajó al Niño: tenía solo cuatro pañales. Más tarde vi a María y a José sentados en el suelo, uno junto al otro: no hablaban, parecían absortos en muda contemplación. Ante María, fajado como un niño común, estaba recostado Jesús recién nacido, bello y brillante como un relámpago. ‘¡Ah, decía yo, este lugar encierra la salvación del mundo entero y nadie lo sospecha!’".
"He visto en muchos lugares, hasta en los más lejanos, una insólita alegría, un extraordinario movimiento en esta noche. He visto los corazones de muchos hombres de buena voluntad reanimados por un ansia, plena de alegría, y en cambio, los corazones de los perversos llenos de temores. Hasta en los animales he visto manifestarse alegría en sus movimientos y brincos".
"Las flores levantaban sus corolas, las plantas y los árboles tomaban nuevo vigor y verdor y esparcían sus fragancias y perfumes. He visto brotar fuentes de agua de la tierra. En el momento mismo del nacimiento de Jesús brotó una fuente abundante en la gruta de la colina del Norte”.


"A legua y media más o menos de la gruta de Belén, en el valle de los pastores, había una colina. En las faldas de la colina estaban las chozas de tres pastores. Al nacimiento de Jesucristo vi a estos tres pastores muy impresionados ante el aspecto de aquella noche tan maravillosa; por eso se quedaron alrededor de sus cabañas mirando a todos lados".
"Entonces vieron maravillados la luz extraordinaria sobre la gruta del pesebre. Mientras los tres pastores estaban mirando hacia aquel lado del cielo, he visto descender sobre ellos una nube luminosa, dentro de la cual noté un movimiento a medida que se acercaba. Primero vi que se dibujaban formas vagas, luego rostros, y finalmente oí cantos muy armoniosos, muy alegres, cada vez más claros".
"Como al principio se asustaron los pastores, apareció un ángel entre ellos, que les dijo: ‘No temáis, pues vengo a anunciaros una gran alegría para todo el pueblo de Israel. Os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo, el Señor. Por señal os doy ésta: encontraréis al Niño envuelto en pañales, echado en un pesebre’".
"Mientras el ángel decía estas palabras, el resplandor se hacía cada vez más intenso a su alrededor. Vi a cinco o siete grandes figuras de ángeles muy bellos y luminosos. Oí que alababan a Dios cantando: ‘Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad’".
"Más tarde tuvieron la misma aparición los pastores que estaban junto a la torre. Unos ángeles también aparecieron a otro grupo de pastores cerca de una fuente, al Este de la torre, a unas tres leguas de Belén. Los he visto consultándose unos a otros acerca de lo que llevarían al recién nacido y preparando los regalos con toda premura. Llegaron a la gruta del pesebre al rayar el alba".
Feliz Navidad.