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viernes, 24 de abril de 2026

Sin afecto a nada, la vida languidece

El corazón humano también necesita el ímpetu del amor. Sin afecto a nada, la vida languidece y se apaga la ilusión. Las sombras crecen y la debilidad aumenta, escribe José Manuel Horcajo.

lunes, 20 de mayo de 2024

Las sombras sobre Europa

Friedrich Nietzsche
Friedrich Nietzsche veía a Dios no como una invención, sino como una casualidad, y su destronamiento era en cierto sentido un acontecimiento histórico que acarrearía consecuencias dramáticas. En 1856 escribió que “el acontecimiento más grande de los tiempos recientes, que Dios ha muerto, que la creencia de Dios en los cristianos ya no es defendible, comienza a proyectar sus primeras sombras sobre Europa”. En las razas avanzadas, la decadencia y en definitiva el derrumbe del impulso religioso dejarían un enorme vacío. Nietzsche percibió que el candidato más probable sería lo que denominaba la “voluntad del poder”, que ofrecía una explicación más integral y más plausible de la conducta humana que las concepciones de Marx y Freud. En lugar de la creencia religiosa, aparecería la ideología secular. Los que habrían engrosado en otras épocas las filas del clero totalitario ahora se convertirían en políticos totalitarios. Y sobre todo, la “voluntad de poder” originaría un nuevo tipo de mesías, que no soportaría las inhibiciones originadas en las sanciones religiosas, y que tendría un apetito ingobernable por controlar a la humanidad. El fin del antiguo orden, en un mundo sin guía y a la deriva en un universo relativista.
Referencia:Tiempos modernos de Paul Johnson

sábado, 27 de abril de 2024

La construcción moral del hombre y la esperanza de un futuro mejor no se logran con dinero


La clave de todo está en la relación entre el amor y la razón. Incluso a nivel personal nos ocurre lo mismo que a nivel institucional. Lo principal y la fuente están en el amor, que es el que marca la finalidad y guía los pasos intermedios. Este amor es una luz que requiere un orden racional para llegar a su propio fin. La razón no puede imponer sus normas al amor, sino que el amor hace crecer la razón, la purifica y le da su máxima grandeza. En una institución social, lo primero es la caridad, y ella misma sugerirá las estructuras racionales para tal fin. No se puede imponer una mentalidad empresarial a una entidad caritativa. La lógica del amor abrirá caminos para la lógica organizativa y no al revés. Qué pena da cuando alguna actividad social ha perdido su manantial de caridad y solamente se dedica a ser una gestora de recursos sociales. Seguro que consigue subvenciones, pero no conseguirá levantar el corazón de nadie……El corazón humano también necesita el ímpetu del amor. Sin afecto a nada, la vida languidece y se apaga la ilusión. Las sombras crecen y la debilidad aumenta.

La miseria del hombre no está en la carencia económica. Esto solo es la consecuencia, pero rara vez la causa. El problema de los pobres no se cifra tanto en lo económico, sino en las enfermedades interiores que van destruyendo el tejido familiar y, por lo tanto, la estructura emocional y de capacidades que permiten llevar una vida digna. La degradación moral no se logra sanear con dinero. La construcción moral del hombre y la esperanza de un futuro mejor no se logran con dinero. Es la red de vínculos fundamentados en el amor, en las virtudes morales y en la fidelidad, la que permite ser más, tener más. La miseria y la indignidad humana no se arreglan con recursos económicos, sino con atención, paciencia y amor.
Referencia:Al cruzar el puente de José Manuel Horcajo Lucas.

jueves, 18 de junio de 2020

Aristarco dedujo que la tierra giraba alrededor del sol


Aristarco

El astrónomo y matemático griego, Aristarco ( 310 a. C.- 230 a. C),  construyó un reloj de sol modificado llamado skáphe (escafa), un cuenco esférico con una aguja levantada en el centro, como si fuera un obelisco en miniatura, y que arrojaba sombras sobre las líneas trazadas en la superficie del cuenco. Con este aparato podía medir la altitud y la dirección del Sol. Esto le permitió descubrir que el Sol ilumina la media Luna, vista desde la Tierra, en un ángulo de 87 grados. De aquí conjeturó que el Sol tiene varias veces el tamaño de la Tierra y debía de estar muy lejos. Aristarco también dedujo que la Tierra giraba alrededor del Sol, una teoría astronómica que iba en contra de la ortodoxia aceptada de que el Sol giraba alrededor de una Tierra quieta. Argumentó que el Sol parece moverse por el cielo porque la Tierra gira sobre su eje. Pero a falta de telescopio y mapas estelares exactos, Aristarco no pudo probar algo considerado absurdo por un mundo cuyo centro era la Tierra y que seguiría convencido de que el Sol era un servidor suyo durante dieciocho siglos, hasta la época de Copérnico y Galileo.