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lunes, 15 de mayo de 2023

Un puñado de españoles contra miles de guerreros

A menudo se finge ignorar que las increíbles victorias de un puñado de españoles contra miles de guerreros no estuvieron determinadas ni por los arcabuces ni por los escasísimos cañones (que con frecuencia resultaban inútiles en aquellos climas porque la humedad neutralizaba la pólvora) ni por los caballos (que en la selva no podían ser lanzados a la carga). Aquellos triunfos se debieron sobre todo al apoyo de los indígenas oprimidos por los incas y los aztecas. Por lo tanto, más que como usurpadores, los españoles fueron saludados en muchos lugares como liberadores. Y esperemos ahora a que los historiadores iluminados nos expliquen cómo es posible que en más de tres siglos de dominio hispánico no se produjesen revueltas contra los nuevos dominadores, a pesar de su número reducido y a pesar de que por este hecho estaban expuestos al peligro de ser eliminados de la faz del nuevo continente al mínimo movimiento. La imagen de la invasión de América del Sur desaparece de inmediato en contacto con las cifras; en los cincuenta años que van de 1509 a 1559, es decir, en el período de la conquista desde Florida al estrecho de Magallanes, los españoles que llegaron a las Indias Occidentales fueron poco más de quinientos por año. En total, 27.787 personas en ese medio siglo.

lunes, 27 de enero de 2020

Batirse por ver triunfar aquello en lo que cree



Sin duda, escribe Dominique Lapierre, os preguntareis que relación hay entre las excentricidades de un torero andaluz que corre un riesgo de muerte y la verdadera y espantosa muerte de un amigo entre las balas rusas en Budapest; entre un mecánico negro de Nueva Orleans que resucita el automóvil de un adolescente loco por los vehículos antiguos, y un niño leproso de Calcuta que consigue vencer la miseria; entre un gángster que lucha contra su ejecución en el corredor de la muerte de una cárcel norteamericana, y el liberador del imperio colonial más grande de todos los tiempos; entre un idealista que ofrece su vida para salvar los elefantes de África, y un general nazi que se niega a ejecutar la orden dada por Hitler de desencadenar el apocalipsis… A priori no hay ninguna relación, salvo la voluntad, enterrada en el corazón del hombre, de batirse por ver triunfar aquello en lo que cree.

sábado, 9 de noviembre de 2019

Las expediciones de los conquistadores españoles fueron liberadoras



La historiadora Angela Pellicciari cuenta que al Nuevo Mundo la corona española envió tropas, sacerdotes, literatos e intelectuales para conquistarlo. América Latina fue evangelizada, dice Pellicciari, porque las expediciones de los conquistadores fueron expediciones de evangelización, liberadoras de pueblos nativos dominados por otras poblaciones sanguinarias; así como el deseo de evangelizar de parte de los reyes católicos. Son los dominicos de Salamanca los inventores de los derechos humanos, aplicados para defender a las poblaciones indígenas. 


El franciscano Bernardino de Sahagún llega a México en 1529 y enseña latín a los nobles aztecas, estudia la lengua náhuatl y con esta compone originariamente su Historia General de Las Cosas de Nueva España. Explica que el año azteca se divide en 18 meses y que en cada uno habían sacrificios humanos particulares, entre ellos muchos niños con tres meses. Mientras Juan de Zumárraga, primer Arzobispo de México, escribió al capítulo franciscano de Tolosa que los indios “tienen costumbre de sacrificar en esta ciudad de México a sus ídolos más de 20 mil corazones humanos”. De frente a los ídolos que quieren sacrificios, los conquistadores españoles proponen a Jesús, que se sacrifica a sí mismo para que podamos tener vida. Además, los españoles también llevan a las nuevas tierras la construcción de escuelas, universidades, academias.

La fe es la que lleva a España a enviar expediciones a las Indias, dice Pellicciari. Y si nos preguntamos cómo Cortés pudo hacer caer el inmenso imperio azteca con solo los 400 hombres que lo habían seguido, la respuesta es que recibió la ayuda de los demás indios de las poblaciones aterrorizadas por el culto sanguinario de los aztecas.