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miércoles, 18 de enero de 2023

La igualdad ante la ley,nunca a través de ella

Kant explica que “esta igualdad permanente de los hombres en cuanto súbditos de un Estado es del todo consistente con la mayor desigualdad en el número y la cuantía de sus posesiones, ya sea por superioridad corporal o espiritual sobre los demás, o por bienes de la fortuna exteriores a ellos o por derechos en general (de los que puede haber muchos) con respecto a otros; de modo que el bienestar de unos dependerá en gran medida de la voluntad de otros (el de los pobres, de la de los ricos), unos deberán obedecer y otros mandar, unos servirán (como el jornalero) y otros le pagarán, etc.”. Kant resume su tesis afirmando que la condición civil se funda a priori en los siguientes principios: el de la libertad de cada miembro de la sociedad como hombre; la igualdad del mismo con cualquier otro como súbdito; y la independencia de cada miembro de una comunidad como ciudadano. La igualdad se refiere a la igualdad ante la ley, nunca a través de ella, y la independencia respecto de los demás miembros de la comunidad consiste en no ser sometido coactivamente a una voluntad ajena. Kant advierte, siguiendo esa línea, que “un gobierno erigido sobre el principio de la benevolencia hacia el pueblo como la de un padre hacia sus hijos es un gobierno paternal” que derivará en el despotismo. Kant acepta la redistribución si ésta fuera necesaria para asegurar la existencia de la comunidad ante la amenaza de un enemigo externo, o bien para proveer de un mínimo a aquellos que no son capaces de satisfacer sus necesidades más elementales, idea que también propusieron Hayek, Smith y Friedman.La filosofía política kantiana ve en el Estado un protector de las libertades de los ciudadanos y jamás un agente igualador de sus condiciones materiales.

viernes, 28 de diciembre de 2018

Sin la propiedad privada los individuos se sentirían poco incentivados para trabajar.

Los liberales opinan que en ausencia de propiedad privada los individuos se sentirán poco incentivados para trabajar. Y sin trabajo todos comeríamos bellotas en vez de pan y nos cubriríamos con hojas en vez de con vestidos. En última instancia, la propiedad privada cuenta para su justificación con un argumento decisivo ya que ayuda a crear un excedente de “provisiones que sirven al sustento de la vida humana”.

Hume.
La propiedad privada reduce el precio del grano (en relación con los salarios) y, por tanto, “no aminora sino acrecienta las existencias comunes del género humano”. Así pues, la propiedad se justifica por referencia explícita al bien común. Según Hume, si no se les estimula con la esperanza de mejorar de condición, los ciudadanos no generarán “utilidad pública”. También Smith construyó toda su teoría sobre los cimientos lockeanos de que sólo una economía libre y basada en la propiedad privada ofrecerá “a las gentes de más baja condición” alimentos a precios asequibles.

Por otro lado, Hume aceptaba la desigualdad de la propiedad por las mismas razones que Locke y Smith, porque era una consecuencia inevitable de la búsqueda de la prosperidad. Tras estudiar las condiciones de la economía basada en la producción agrícola, concluyó que el libre mercado del grano podría satisfacer mejor que cualquier otro sistema las necesidades de los pobres. Dicho sea de paso, aceptar la desigualdad en lo tocante a propiedad no supone negar las aspiraciones de los hambrientos.