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martes, 8 de octubre de 2024

El nacimiento de una España viable es el mérito incuestionable de Ramón Berenguer IV

Ramón Berenguer IV
Vicens-Vives: “El nacimiento de una España viable, forjada con el tridente portugués, castellano y catalano-aragonés es el mérito incuestionable de Ramón Berenguer IV. Pluralismo que jamás excluyó la conciencia de una unidad de gestión en los asuntos hispánicos”. Por su parte, Capdeferro recuerda que la unión de Ramón Berenguer IV y Petronila no fue la de Cataluña y Aragón, como suele repetirse; primero, porque no existía aún el nombre ni la realidad completa de Cataluña; segundo, porque dentro del territorio catalán convivían, junto al gran condado de Barcelona, otros varios independientes de él, como los de Pallars Jussá, Rosellón, Pallars Subirá, Ampurias y Urgel. Ramón Berenguer IV nunca utilizó el título de Rey; gobernó Aragón pero sin esa dignidad. Sus herederos se llaman reyes de Aragón y condes de Barcelona; el condado fue pasando a segundo y tercer término dentro de la titulación de la Corona aragonesa, como se lamentan algunos historiadores nacionalistas que también se mostrarán disconformes (siete siglos después) con la “debilidad” generosísima que Jaime I el Conquistador demostró hacia Castilla.
El hijo de Ramón Berenguer y doña Petronila, Alfonso II, Rey de Aragón y conde de Barcelona, (1162-1196) nos ha legado, de su tiempo, tres tesoros. El nombre gentilicio catalán que aparece en su reinado, como el nombre de Cataluña, que en su forma latina Cathalonia surge documentalmente en 1176; y por último la bandera cuatribarrada, roja y amarilla, que algunos atribuían legendariamente a Wifredo el Velloso y que vemos, por primera vez, en los sellos de Alfonso II.En cuanto a la lengua catalana, que ya se hablaba de forma incipiente en los tiempos de la Marca Hispánica asoma mediante palabras sueltas en documentos diversos, pero el primer documento que la usa de lleno es algo posterior, de 1211. El nombre de Cataluña, en romance, con su primera acepción actual, aparece en un documento del reinado de Pedro II el Católico (1196-1213) y la plenitud catalana se alcanza con su hijo Jaime I el Conquistador (1213-1276) que logró dos cosas de vital importancia. En primer lugar la declaración de vasallaje y dependencia de los condados de la antigua Marca Hispánica que aún no se habían incorporado a la Corona de Aragón: Ampurias, Urgel y Pallars Subirá. En segundo lugar, la supresión definitiva del vasallaje de los condados catalanes respecto de Francia, en el tratado de Jaime I con san Luis Rey de Francia, concertado en Corbeil el año 1258.
Referencia:El nacionalismo catalán de Ricardo de la Cierva.


lunes, 4 de marzo de 2024

La enseña con las cuatro barras rojas sobre fondo amarillo

En la Edad Media no hay banderas nacionales. La enseña con las cuatro barras rojas sobre fondo amarillo (o cuatro palos de gules sobre campo de oro en su denominación heráldica), que hoy, con variantes, identifica a las Comunidades Autónomas de Aragón, Cataluña, Valencia y Baleares, no fue la bandera de ningún reino, sino el estandarte del rey de Aragón.La primera cita documental escrita sobre su uso data de 1187. Ese año, tras ayudar a Alfonso VIII de Castilla en el asedio de Cuenca, el rey Alfonso II de Aragón adopta las barras en su escudo de armas. Zurita dice que el rey “mudó las armas y señales de Aragón y prendió bastones”. El rey habla de vexilium nostro; es decir, que se trata de armas heráldicas de su linaje, y no de territorio alguno. Y aparecen claramente definidos en los sellos del propio Alfonso II y de su hijo Pedro II. En la Crónica de San Juan de la Peña, escrita en la segunda mitad del siglo XIV, se lee: “Al fin, estando el rey de Castilla en gran peligro, pues los moros le tenían Cuenca cercada, le envió a rogar al rey don Alfonso de Aragón y que le fuese a romper el cerco de aquella ciudad, le liberó del homenaje y de los lugares que por ello tenía, y como buen caballero ayudó a librar el asedio, de donde partió con gran honor y victoria y cambió las armas y señales del rey de Aragón y tomó los bastones”.En un sello de 1186 ya aparece el rey Alfonso II de Aragón portando una banderola triangular en la que se atisban unas franjas; se ha considerado la primera representación gráfica de la bandera real. En el reinado de Jaime I las bandas rojas sobre fondo amarillo ya ondean como bandera del rey, y desde 1230 al menos se consideran colores exclusivos del monarca y de sus herederos: es la senyal real, como la nombra el propio Jaime el Conquistador en su crónica.

Alfonso II de Aragón

El cronista Bemat Desclot cuenta que en 1285 las naves y galeras que participan en la conquista de Sicilia llevan la senyal del rey de Aragón, y que hasta los peces lucen en su lomo los colores de Aragón. En la batalla, el grito de guerra es siempre “¡Aragón, Aragón!”, y Jaime I, en su crónica, afirma que grita “¡Aragón, Aragón!” cuando en 1225 persigue por los campos de Burbáguena, a orillas del río Jiloca, a don Pedro de Ahonés. Los colores de Aragón, sí, pero Aragón en cuanto nombre de la casa real, en cuanto a linaje, no en cuanto a reino. De ahí que a estas armas heráldicas se las llame siempre armas reales y nunca armas condales.Esos colores y esos emblemas no están ligados a ningún territorio concreto, como señala Alberto Montaner Frutos, sino a una familia, los Aragón, como ya comentan Ramón Muntaner en el siglo XIII (La alta casa de Aragón), Pedro IV en el XIV (Nuestra casa de Aragón), o el historiador catalán Joan Montsó en el siglo XV (La casa de Aragón).
Referencia: La Corona de Aragón de José Luis Corral