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jueves, 1 de marzo de 2018

No hay valor alguno cuando se atacan cosas viejas o anticuadas.


Hay que recordar a los políticos que atacan etapas históricas pasadas  las palabras de Chesterton: “Se suele leer acerca del valor o de la audacia con la que algún rebelde ataca a una vieja tiranía o a una anticuada superstición. No hay en realidad valor alguno cuando se atacan cosas viejas o anticuadas, como no lo hay en ofrecerse a atacar a nuestra abuela. El hombre realmente valiente es el que desafía a tiranías jóvenes como la mañana y frescas como las flores. El único librepensador auténtico es aquel cuyo intelecto está tan liberado del futuro como del pasado. Se preocupa tan poco de lo que será como de lo que ha sido; se preocupa solo por lo que debería ser”.

domingo, 12 de noviembre de 2017

Como ser feliz en casa de tu hija.


Me pregunta una amiga si le puedo dar alguna idea de como comportarse en casa de su hija. Acaba de quedarse viuda y ha decidido vender su piso e irse a vivir con ella. Aqui van  cinco ideas: 

1° No sientas pena ni resentimiento por ser vieja. Muchas veces, los ancianos menos felices son lo que luchan contra los años, como si fuesen su enemigo; no son capaces de disfrutar como deberían sus años maduros.

2° Habiendo aceptado con garbo tu edad, actúa de acuerdo
con ella. Relacionate con amigos de tu generación. Aunque no hay inconveniente en que trates a personas más jóvenes que tú, no esperes ser incluida en todas las invitaciones que tu hija recibe, ni acompañarla con su marido cada vez que salen de noche para divertirse. Cuando invitan a casa a sus amigos, recuerdas “un buen libro que estoy leyendo o una carta que tengo que escribir” y te retiras después de un tiempo prudencial a tu habitación, a menos de que insistan lo suficiente en que te quedes como para no dudar de la sinceridad de esa petición. Nunca recurras a la táctica de decir: “pobre de mí; ya sé que sólo soy una vieja”.

3° Controla heroicamente tu lengua. Cuando tu hija y su marido tengan sus discusiones, inevitables por lo demás, te quitas de en medio. Nunca te pongas de parte de ella, independientemente de lo equivocada que consideres la postura de su marido. Niégate a comentar los defectos de éste con tu hija.

Abuela y nieto.
4º Nunca, nunca te entrometas en cómo educar a sus hijos, aunque con frecuencia sientas la tentación de hacerlo. Muchas veces no estarás de acuerdo con los métodos que tienen de educar a los niños, pero te cortarás la lengua antes de decírselo a ellos o a sus hijos.


5º No trates de decir nunca cómo debe vestir, o cómo debe hacer la comida, o cómo debe llevar la casa. Tienes con tu hija y su marido el detalle maravilloso de permitirles que tengan sus propios defectos.