Mostrando entradas con la etiqueta pequeño. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta pequeño. Mostrar todas las entradas

miércoles, 14 de mayo de 2025

Mamá

Cuenta Carmen Serrano en su libro¡Me ha dicho mamá que no me quieres! que “en cierta ocasión, volviendo de recoger a mis hijos del colegio cuando aún eran pequeños, mi hijo me preguntó,¿Mamá, te puedo llamar por tu nombre? Es que un amigo mío llama a su madre por su nombre. Mi hija mayor le respondió: ¡Ah, sí!, yo también conozco a una, y la pequeña dijo: ¡Yo también!. Permanecí callada un rato. ¿Por qué no contestas mamá?, me preguntaron al unísono. Respondí: Todas las personas que hay en el mundo, y os aseguro que son miles de millones, a excepción de tres, me pueden llamar por mi nombre, pero solo esas tres personas me pueden llamar mamá, y sois vosotros. ¿Qué interés podríais tener en llamarme como el resto de las personas? Yo solo podía utilizar esta palabra para llamar a una única persona en el mundo, y ya no puedo hacerlo. Se quedaron callados durante un ratito, imagino que pensando en su abuelita, que era mi madre, y me dijeron que jamás me llamarían por mi nombre.”

sábado, 30 de noviembre de 2024

El mundo invisible es tan infinito y fascinante como el universo

Galileo construyó un telescopio a principios del siglo XVII que le permitió descubrir, entre otras cosas, las cuatro lunas más grandes de Júpiter. A partir de entonces los telescopios se han perfeccionado para mostrarnos cómo son las estrellas, las galaxias, las nebulosas… Sabemos que las distancias y tamaños en el universo son tan grandes que superan nuestra capacidad de comprensión. Así, una noche estrellada nos empequeñece y con frecuencia nos hace preguntarnos por nuestro insignificante papel en el cosmos. Curiosamente, en el extremo opuesto, pensar en lo más pequeño no nos hace sentirnos grandes. Durante una gran parte de la historia de la humanidad, el mundo de los objetos diminutos pareció no existir porque no se tenía la posibilidad de observarlo y sólo cuando se construyeron los microscopios, el primero también a principios del siglo XVII, se pudo descubrir un mundo fascinante, poblado por células, virus, moléculas, e incluso átomos… El mundo invisible es tan infinito y fascinante como el universo y aunque, por el hecho de no poder verlo, nos cueste imaginar y comprender el enorme número o la naturaleza de los objetos diminutos, es un reto acercarnos a la grandeza de lo pequeño. El viaje hacia el interior de la materia es conceptualmente mucho más complejo que la exploración del cosmos. Hay varios motivos para ello. Por una parte, la falta de imágenes mentales o representaciones conceptuales de los objetos micro y nanométricos y, por otra, la complejidad de las herramientas necesarias para su estudio. Estas dificultades son sin duda una barrera para que la sociedad se acerque a conocer el mundo atómico y sus posibilidades. Y así, mientras disfrutamos de las fotografías de galaxias, planetas o mundos lejanos, sentimos menos fascinación por las imágenes de los seres (animados o inanimados) que habitan el mundo de lo más pequeño, aunque se encuentran mucho más cerca de nosotros, en nuestra piel,o en la pantalla en la que estamos leyendo. La nanociencia trata de comprender y manipular ese mundo “infinito” de lo más pequeño.
Las propiedades electrónicas de un nanomaterial no se rigen por la mecánica clásica que gobierna el comportamiento macroscópico sino por la llamada mecánica cuántica, por la cual el tamaño de un objeto puede afectar drásticamente a sus propiedades más básicas. Por ejemplo, los nanocristales de un material fluorescente emiten luz azul, verde, amarilla, o roja, dependiendo del tamaño (de menor a mayor) de los cristales. Y las partículas de un metal tan inerte y estable como el oro se vuelven muy reactivas cuando su tamaño se reduce a unos pocos nanómetros; su actividad química vuelve a disminuir por debajo de los tres nanómetros. Aunque entonces no se supiera su origen, ya desde la antigüedad era conocido el peculiar comportamiento de algunos nanomateriales. Los romanos usaban nanopartículas metálicas para colorear vasijas de vidrio, y durante la Edad Media los artesanos las utilizaron en las vidrieras polícromas de las catedrales, que todavía causan admiración.

Referencia: El nanomundo en tus manos (José Ángel Martín-Gago;Carlos Briones;Elena Casero;Pedro Serena)

domingo, 10 de diciembre de 2023

La receta consiste en formularse qué deberíamos hacer para que la situación se torne completamente

Nuestra aproximación a los problemas, concretamente desde una visión, sistémica, debería estar condicionada por un principio que muchos solucionadores de problemas aplican ya hoy cuando se trata de una situación muy complicada. La receta no consiste en preguntarse qué debemos hacer para mejorar las cosas, sino en formularse la preguntar extremadamente nihilista, de qué deberíamos hacer para que la situación se torne completamente. Esta mentalidad, tan negativa en apariencia, tiene la gran ventaja de que no ponemos nuestra vista en sabe Dios qué altos ideales, sino que nos preguntamos con toda seriedad qué propiedades del sistema debemos tener en cuenta o respetar para evitar que el problema se agrave. El error es el de suponer que un gran problema complejo sólo puede ser abordado mediante complejas estrategias de solución de similares proporciones. Sin embargo, ya la historia de la evolución de la vida en nuestro planeta nos enseña algo mucho mejor, pues la inaudita complejidad de la vida nació de sencillísimas condiciones de partida y avanzó a pasos pequeñísimos. Como sabemos, todas las grandes transformaciones en la evolución fueron catastróficas. Lo pequeño es tal vez más importante que lo grande. Sin duda, para muchos bienhechores del mundo es ésta una idea del todo anticuada, con la que no es posible encandilar a las masas, escribe Paul Watzlawick, filósofo y psicólogo.



lunes, 15 de julio de 2019

Fotos familiares

Paul Aster
A Paul Auster le fascinaba lo profundamente indiferentes que somos ante las fotos familiares de los demás. No nos dicen nada. No nos importan. Pero cuando se trata de nuestra familia, están cargadas de importancia. Es algo muy personal debido a los recuerdos asociados y también a la evidencia que ofrecen de que en realidad, sí, tu padre una vez fue efectivamente un niño pequeño.