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domingo, 26 de diciembre de 2021

Los privilegios de los privilegiados


Tanzania obtiene 2.200 millones de dólares por año, que reparte entre 25 millones de habitantes. El banco Goldman Sachs gana 2.600 millones de dólares, que luego se dividen entre 161 accionistas. Europa y Estados Unidos gastan 17 mil millones de dólares anuales en alimentos para mascotas, mientras que, según los expertos, se necesitan apenas 19 mil millones de dólares para salvar del hambre a la población mundial. Joseph Stiglitz dice que el subsidio europeo promedio por vaca “iguala los dos dólares diarios con que apenas subsisten miles de millones de pobres”, mientras que los subsidios de 4 mil millones de dólares al algodón que el gobierno estadounidense paga a 25 mil agricultores en buena posición económica “causan la miseria de 10 millones de agricultores africanos y contrarrestan por mucho la mísera ayuda de Estados Unidos a algunos de los países afectados”. En ocasiones, Estados Unidos y Europa se acusan mutuamente en público de llevar a cabo “prácticas agrícolas desleales”. Sin embargo,observa Stiglitz, “ninguno de los dos lados se muestra dispuesto a hacer concesiones de importancia”, en tanto que sólo una concesión de importancia haría que los demás dejen de ver el despliegue desvergonzado de “brutal poder económico por parte de Estados Unidos y Europa” como algo que no sea el mero empeño por defender los privilegios de los privilegiados, proteger la riqueza de los ricos y servir a sus intereses, lo cual sólo redunda en una constante e inusitada acumulación de riquezas.

jueves, 30 de abril de 2020

Ninguna economía grande ha conseguido salir de una crisis al tiempo que imponía austeridad



Joseph E. Stiglitz, economista estadounidense y miembro de la Real Academia de Ciencias Económicas y Financieras española dice que “ninguna economía grande, y Europa es una gran economía, ha conseguido salir de una crisis al tiempo que imponía austeridad. La austeridad, de forma inevitable y predecible, siempre empeora las cosas. Los únicos ejemplos donde el rigor fiscal ha ido acompañado de una recuperación se han dado en países pequeños, habitualmente con unos tipos de cambio flexibles, y cuyos socios comerciales crecían con solidez, de forma que las exportaciones llenaron el vacío creado por los recortes en el gasto público. Pero esa no es en absoluto la situación a la que se enfrenta España hoy en día. Sus principales socios comerciales están en recesión, y el país no tiene poder de decisión sobre su tipo de cambio. Los líderes europeos han reconocido que los problemas no se resolverán sin crecimiento. Pero no han conseguido explicar la forma de conseguir crecimiento con austeridad. De forma que también ellos proclaman que lo que hace falta es restablecer la confianza. La austeridad no genera ni crecimiento ni confianza. Las políticas fallidas de los últimos años por parte de Europa, a base de intentar poner parches de forma reiterada, errando en el diagnóstico de los problemas de Europa, han socavado la confianza. Como la austeridad ha acabado con el crecimiento, también ha destruido la confianza, y seguirá haciéndolo, independientemente de los muchos discursos que se pronuncien acerca de la importancia de la confianza y del crecimiento. Las medidas de austeridad han sido particularmente ineficaces, porque el mercado se daba cuenta que iban a traer consigo recesiones, inestabilidad política, y unas decepcionantes mejoras en la situación fiscal, a medida que disminuyeran los ingresos fiscales”.

miércoles, 2 de agosto de 2017

Fusiones y las adquisiciones.


A los bancos les encantan las fusiones y las adquisiciones. En primer lugar, por la emoción de realizarlas; en segundo, por las enormes comisiones que conllevan. Desde el punto de vista de un banquero, no existe una fusión insatisfactoria, se gana dinero cuando se cierra el trato y se gana más dinero si el trato se deshace. 


El economista y profesor Joseph Stiglitz dice que las fusiones aparecen por etapas, cada una de las cuales se caracteriza por su propia historia de sinergias y de ahorros de costes, que normalmente se traducen en menos de los que se preveían. Los ochenta vieron nacer fusiones glamurosas al estilo del telefilm En las puertas del poder (Barbarians at the Gate). Durante los noventa, daba la impresión de que cualquier empresa relacionada con los medios de comunicación, debía convertirse en multimedia, abarcar varios medios. La manía de las fusiones de los noventa, dice Stiglitz, se basaba en una aritmética peculiar: 2 + 2 = 5. Sumamos dos empresas con un valor de 2000 millones de dólares cada una y obtendremos como resultado una empresa con un valor de 5000 millones de dólares… y dinero de sobra para pagar al banquero de inversión una comisión generosa de 300 millones, dar al consejero delegado de la empresa una prima desmesurada y numerosas opciones de compra de acciones, ofrecer un paquete de jubilación nada despreciable al antiguo consejero delegado (tras un contrato temporal corto como segundo de a bordo o un contrato todavía más corto como copresidente) y todavía tener incontables acciones para sentirse a gusto. Se trata de lo que se llama la prima de los conglomerados: las sinergias de reunir elementos dispares. El problema reside en que, con mucha frecuencia, 2 + 2 = 3,5; esto se denomina el descuento de los conglomerados. Se suele dar unos años después de la fusión, al no funcionar las sinergias mencionadas. Si bien cada empresa individual
posee una visión clara de su futuro común, la empresa recientemente fusionada puede no llevarse bien o no saber hacia dónde se dirige. Mientras intenta descifrar esta incógnita, deja pasar oportunidades de gran rentabilidad. En ocasiones, 2 + 2 = 4 o 4,5, y el coste de realizar el trato es de 0,75, lo cual deja a los accionistas peor de lo que estaban, aunque tanto los bancos como los presidentes ejecutivos han sacado provecho del asunto. Se supone que los banqueros de inversión deben proporcionar información para evaluar si la fusión dará lugar a una prima de conglomerado o a un descuento de conglomerado. De hecho, su objetivo consiste simplemente en cerrar el trato.

se gana dinero cuando se cierra el trato y se gana más dinero si el trato se deshace